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Jalisco Digest 18 de junio de 2026

Guadalajara, sede mundial del extravío: se nos fue la copa, el presupuesto y la ocupación hotelera

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Guadalajara, sede mundial del extravío: se nos fue la copa, el presupuesto y la ocupación hotelera
Bienvenidos a Guadalajara, sede oficial del Mundial y, según parece, también del arte de perder cosas en público. Esta semana la Perla Tapatía demostró que puede organizar un operativo de mil elementos para un concierto y, al mismo tiempo, dejar que una copa hecha de Lego se evapore frente a medio planeta. Si esto es la fiesta del futbol, que Dios nos agarre confesados para la final.

Empecemos por el caso que tiene a la ciudad rascándose la cabeza: la réplica del trofeo mundialista, armada con piezas danesas y custodiada por seguridad privada, anillos de vigilancia y los tres niveles de gobierno, hizo la gran escapada del FIFA Fan Festival sin que nadie pestañeara. La copa no era de oro macizo ni pieza única —se consigue en tiendas—, pero una cosa es comprarla y otra esfumarla con tanta autoridad mirando. Para colmo, el reporte llegó horas después, cuando el bloque de plástico ya andaba de gira. Tres niveles de gobierno coordinados y la copa se fue como agua entre las manos: si así cuidan un juguete, uno entiende por qué seguimos buscando tantas cosas en este país.

Mientras la copa de plástico desaparecía, lo que también desapareció fue el dineral que se prometía. Resulta que el arranque del Mundial en Guadalajara salió flojito de derrama: la ocupación hotelera se quedó en 67%, por debajo de la Ciudad de México, y más de la mitad de los restaurantes reportó ventas por debajo de lo esperado. Nos vendieron una fiebre mundialista y nos llegó un febrícula. Pero tranquilos: el verdadero motor económico apareció en otra parte. Maná juntó a más de 170 mil personas en La Minerva —rebasando hasta el cálculo de Protección Civil— y demostró que en Jalisco lo que de verdad llena no es el estadio, es la nostalgia con guitarra. Cuarenta años de carrera y la glorieta convertida en karaoke gigante: eso sí es soberanía cultural.

Claro que para llenar La Minerva primero hubo que cerrar media ciudad, y aquí entra la genialidad administrativa de la semana. Como el tráfico tapatío ya era un deporte de contacto, el gobierno decretó que este jueves los burócratas trabajen desde casa para 'reducir desplazamientos y facilitar la movilidad'. Traducción libre: descubrimos el home office justo a la hora del partido. Qué oportuno que el teletrabajo, que tantos años costó implementar, brotó como por milagro el día que juega el Tri. Coparmex, no se quedó atrás y pidió a las empresas 'flexibilidad' y horarios ajustados. Nadie dice 'vámonos a ver el futbol', todos dicen 'optimización de la operación'. Hermoso eufemismo, digno de monumento en la Minerva.

Y ya que hablamos de optimizar recursos, viajemos a la costa. En Puerto Vallarta nos enteramos de dos joyas presupuestales del mismo aliento: el Ayuntamiento pagó más de 4.5 millones de pesos en seguridad privada durante 2025, y ocho funcionarios se aventaron casi 900 mil pesos en vuelos y hospedaje para promocionar la playa en la feria FITUR de Madrid. Ocho personas, incluido un fotógrafo, cruzaron el Atlántico para contarle a los españoles que en México hay mar. Misión cumplida, supongo. Mientras tanto, los vecinos de Vallarta denuncian basura acumulada, aguas negras, casetas de Telmex fosilizadas en la Plaza de Armas y baches que el Ayuntamiento 'reparó' con una capa tan ligera que la lluvia se la llevó de recuerdo. Madrid conoció el paraíso; los vallartenses, el socavón.

En el plano nacional, la diplomacia tampoco descansó. Donald Trump aprovechó la cumbre del G7 para anunciarle al mundo que la presidenta Sheinbaum 'está muy asustada' y que 'los cárteles dirigen México'. Nada como un vecino que usa las reuniones internacionales de balcón para repartir opiniones no solicitadas sobre la casa de junto. Y en el reparto de cargos, la columna de la semana destacó que el íntimo amigo de la familia presidencial terminó dirigiendo dos bancos de desarrollo con activos por 700 mil millones de pesos. La famosa austeridad republicana sigue siendo selectiva: para unos, presupuesto base cero; para otros, dos bancos de regalo.

La cereza tapatía: el Congreso de Jalisco no sesionó por falta de quórum y dejó en pausa temas como la tipificación del reclutamiento forzado. Los diputados, igual que la copa de Lego, también lograron desaparecer en el momento clave. Al menos son consistentes. Esta semana Jalisco no perdió el control: simplemente lo dejó trabajando desde casa.