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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Digest 3 de agosto de 2026

Monterrey descubre, otra vez, que el agua cae del cielo

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Monterrey descubre, otra vez, que el agua cae del cielo
Hay verdades que Monterrey acepta con la misma terquedad con que evita hablar del drenaje: que el Cerro de la Silla no se mueve, que en verano hace un calor de horno de barbacoa, y que —tarde o temprano— del cielo cae agua. Este domingo volvió a caer, y la metrópoli volvió a reaccionar como si fuera la primera vez desde la Fundación: con asombro bíblico, con encharcamientos a la altura del ombligo y con webcams grabando la 'cortina de lluvia' como si fuera el paso de un cometa. El video de la nube avanzando sobre la ciudad tuvo más audiencia que cualquier informe de gobierno, y con razón: al menos la nube cumplió lo que prometió.

El saldo, nos dicen, fue 'blanco'. Blanco como la cara del automovilista que quedó varado, blanco como la lista de pretextos. Porque en el lenguaje oficial regiomontano, 'saldo blanco' significa 24 vehículos varados, 34 árboles caídos, 25 viviendas anegadas y 34 cortocircuitos, pero nadie fallecido, lo cual —seamos justos— sí es una excelente noticia y el único dato que de verdad importa. Lo demás es la cuota anual que la ciudad paga por seguir pavimentando arroyos y llamándolos avenidas.

Mención de honor para los verdaderos ingenieros hidráulicos de la temporada: dos empleados de un car wash en Escobedo que, en plena corriente, decidieron aportar su granito de arena echando ramas y hojas al agua que corría por la avenida. Nada como darle mantenimiento al drenaje metiéndole justo lo que lo tapa. La escena resume medio siglo de urbanismo local: cada quien colabora con la inundación a su manera, unos tapando alcantarillas, otros construyendo sobre el cauce y firmando el permiso.

Hablando de alcantarillas, Monterrey recogió más de siete toneladas y media de basura arrastrada por las corrientes, con veinte trabajadores y una flotilla de camiones. Siete toneladas y media. Uno se pregunta de dónde salió tanto desperdicio, y luego recuerda el video del car wash y todo cobra sentido. La ciudad genera su propio tapón y luego paga horas extra para destaparlo: economía circular, versión regia.

En Santa Catarina la lluvia se llevó un mercadito rodante completo por la calle San Pedro de Alto, arrastró a tres personas —que por fortuna solo sufrieron lesiones leves— y se robó el triciclo de don Santos, un vendedor de elotes que desde temprano andaba en la faena. La buena noticia, y aquí sí levantamos el sombrero, es que Comercio del municipio le entregó un triciclo nuevo. Ojalá el próximo aguacero no se lo lleve también, porque a este paso el elotero necesita menos triciclo y más lancha con motor fuera de borda.

El Aeropuerto Internacional tampoco se quiso quedar fuera del bautizo colectivo y suspendió operaciones casi una hora. Los pasajeros recibieron el consejo más útil del universo aeroportuario: 'manténgase en contacto con su aerolínea', que es la manera elegante de decir 'usted vea cómo le hace'. Nada como estar varado en Terminal A mientras afuera la ciudad se convierte en la Venecia del noreste, pero con más taquerías.

Y para que nadie diga que aquí solo llueve sobre mojado, viene el dato sociológico del día: San Pedro, el municipio con más ingresos de Nuevo León, encabeza también los accidentes viales por habitante, con 52.28 percances por cada mil, casi el doble que Santiago. Resulta que en el municipio donde mejor se vive, también es donde con más estilo se choca. La camioneta será alemana, pero el poste es igual de mexicano para todos. Democracia vial, al fin.

Mientras tanto, Protección Civil de Guadalupe reforzó operativos, recorrió arroyos y zonas de riesgo, y básicamente hizo el trabajo que consiste en avisarle a la gente que no cruce el arroyo justo cuando la gente ya iba a media corriente. Y para cerrar con nota de superación: 73 elementos de cuatro corporaciones terminaron un curso de inglés para atender mejor a los extranjeros. Excelente, porque ahora podrán explicarle en perfecto inglés a un turista de Texas por qué su Uber lleva cuarenta minutos atorado en un charco que Google Maps insiste en llamar 'Avenida Fidel Velázquez'.

El pronóstico dice que la cosa sigue este lunes: canales de baja presión, calor extremo y probabilidad de chubascos. Traducido: mismo clima, mismo asombro, mismas webcams. Monterrey, la ciudad que puede construir un rascacielos en año y medio pero que cada agosto redescubre, con lágrimas en los ojos y agua en los tobillos, que el cielo a veces se abre. Lleven paraguas. Y quizás, por si acaso, un remo.