San Pedro: donde hasta para chocar hay que tener buen ingreso
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Nuevo León nos regaló una estadística que merece enmarcarse junto al escudo del estado. Según datos del Inegi, San Pedro Garza García —el municipio de mayores ingresos de toda la entidad, la tierra prometida del valet parking y el sushi de autor— también encabeza la lista de accidentes viales por habitante en el área metropolitana. Nada más y nada menos que 52.28 percances por cada mil habitantes durante 2025, casi el doble que Santiago y por encima de la mismísima Monterrey.
Es decir: el municipio donde mejor se vive es, con orgullo, donde con más frecuencia se choca. Uno imaginaría que en la zona de las camionetas más caras del norte del país, con el asfalto más liso y las banquetas más pulcras, los coches se deslizarían como en comercial. Pues no. Resulta que el buen ingreso no evita el mal cálculo en la glorieta, y que un poste de San Pedro tiene la misma dureza democrática que un poste de la colonia más humilde. La aleación premium del cofre no negocia con la física.
Hay varias teorías, todas gratis y ninguna probada. Que si el tráfico de Vasconcelos concentra medio estado en tres semáforos. Que si el que maneja viendo el celular lo hace igual con teléfono de gama alta. Que si tanto centro comercial en tan pocos kilómetros multiplica las oportunidades de darse un llegue saliendo del estacionamiento. Lo cierto es que la cifra ahí está, fría, oficial e implacable, y le pone números a algo que cualquiera que haya circulado por Calzada del Valle a las dos de la tarde ya sospechaba.
Hay un consuelo, eso sí: cada percance en San Pedro seguramente viene con el mejor seguro, la mejor grúa y el mejor taller de hojalatería de la región. Chocar es feo en cualquier lado, pero al menos aquí la sala de espera del taller tiene café de máquina. Faltará ver si el próximo dato del Inegi trae también el municipio que más rápido presume su camioneta nueva y más pronto la lleva a enderezar.
Es decir: el municipio donde mejor se vive es, con orgullo, donde con más frecuencia se choca. Uno imaginaría que en la zona de las camionetas más caras del norte del país, con el asfalto más liso y las banquetas más pulcras, los coches se deslizarían como en comercial. Pues no. Resulta que el buen ingreso no evita el mal cálculo en la glorieta, y que un poste de San Pedro tiene la misma dureza democrática que un poste de la colonia más humilde. La aleación premium del cofre no negocia con la física.
Hay varias teorías, todas gratis y ninguna probada. Que si el tráfico de Vasconcelos concentra medio estado en tres semáforos. Que si el que maneja viendo el celular lo hace igual con teléfono de gama alta. Que si tanto centro comercial en tan pocos kilómetros multiplica las oportunidades de darse un llegue saliendo del estacionamiento. Lo cierto es que la cifra ahí está, fría, oficial e implacable, y le pone números a algo que cualquiera que haya circulado por Calzada del Valle a las dos de la tarde ya sospechaba.
Hay un consuelo, eso sí: cada percance en San Pedro seguramente viene con el mejor seguro, la mejor grúa y el mejor taller de hojalatería de la región. Chocar es feo en cualquier lado, pero al menos aquí la sala de espera del taller tiene café de máquina. Faltará ver si el próximo dato del Inegi trae también el municipio que más rápido presume su camioneta nueva y más pronto la lleva a enderezar.