Ocho millones de moscas, un avión sin destino y una camioneta que sale a pasear sola
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Buenos días, Chihuahua, tierra donde hasta las moscas tienen certificado de esterilidad y las camionetas ya no necesitan chofer para hacer sus mandados. Vayamos por partes, porque el estado amaneció con más subtramas que telenovela de las siete.
Empecemos por lo que ya es epopeya entomológica: en la región sur soltaron ocho millones de moscas en la primera semana para combatir el gusano barrenador, y el plan estatal apunta a veinte millones. Sí, leyó bien: la estrategia oficial es echar más moscas para que haya menos gusanos, un razonamiento tan chihuahuense como resolver la sequía con más humedad de garganta. Lo mejor es la letra chiquita: las moscas buenas venían pintadas de verde para distinguirlas de las malas, se armó campaña ciudadana de "no mates a la mosca esterilizada", y entonces Desarrollo Rural aclaró que el colorante se cae y ya no se distinguen a simple vista. Es decir: nos pidieron perdonarle la vida a una mosca específica que resulta idéntica a todas las demás. La próxima vez que le zumbe una en la oreja, medítelo bien: quizá sea una servidora pública en misión estéril.
Mientras las moscas hacen patria, la burocracia hace kilometraje. Las salas Civil y Penal del Distrito Judicial Hidalgo, que vivían tranquilas en Parral, fueron trasladadas a la capital, y Ficosec ya calificó la mudanza de "retroceso" para el acceso a la justicia regional. El detalle poético lo puso el propio magistrado, que anunció que estará viajando cada semana entre las dos ciudades y que la mitad de su personal se queda en Parral y la otra mitad en Chihuahua. Trasladaron la sala para acercar la justicia... a base de que ahora el juez viva en la carretera. Parral pierde su sala pero gana un magistrado con estatus de camionero foráneo: pregúntenle por los kilómetros de la 45, se los sabe de memoria.
Y hablando de la 45 y de vehículos con voluntad propia: en Juárez una camioneta se incendió y luego se echó a andar SOLA por el bulevar Zaragoza, porque el conductor la dejó estacionada en pendiente y la unidad decidió recorrer la ciudad envuelta en llamas, como carro alegórico del apocalipsis. Bomberos la reportó pérdida total, lo cual es una manera elegante de decir que la camioneta cumplió su último capricho. En la misma ciudad, otra ardió en movimiento con el conductor y su hija adentro —salieron ilesos, gracias a Dios— y un tráiler tumbó tres postes dejando el cableado colgando como serpentina de fiesta triste. Juárez esta semana no necesita enemigos: se autodemuele con estilo.
En la capital, mientras tanto, la autoridad municipal libró su gran batalla civilizatoria: detuvieron a un joven señalado por actos inmorales en un camión urbano, caso que se viralizó por video. Lo ubicaron gracias a la Subdirección de Inteligencia —sí, existe, y esta vez sí funcionó— y al registrarlo detectaron antecedentes por acoso sexual. Bien por la detención; mal por el transporte público, que sigue siendo un reality show del que nadie pidió ser protagonista.
En el terreno del glamour institucional, Embraer arrancó operaciones en Chihuahua y todo el gabinete salió a recordarnos que "cada diez segundos despega un avión" con piezas hechas por manos chihuahuenses. Aplausos sinceros al talento local. Solo pedimos coherencia aeronáutica: si la capital arma aviones que surcan el mundo, que alguien le avise al avión de la Ciudad del Niño en Parral, ese sí clavado en tierra, remodelándose al 45% y prometido para noviembre con "tecnología 4D". Un estado que exporta fuselajes reales pero cuya nave insignia turística es un avión de concreto que no despega desde su inauguración: ahí está el país en una sola postal.
En economía, la nota fina: la confianza empresarial lleva 17 meses consecutivos por debajo de los 50 puntos, o sea, año y medio de empresarios optimistas "pero no tanto". Y por si faltaba metáfora, el famoso oso polar de Juárez —disecado— ya puede visitarse gratis en un museo. Un oso polar en el desierto más caluroso del norte: nadie encarna mejor la resistencia chihuahuense que un animal que llegó al lugar equivocado y aun así se quedó de exhibición.
Cerramos con servicio público, cortesía de la regidora que pidió a los papás NO comprar mochilas todavía porque quizá lleguen gratis con el programa Mi Bolsa Escolar. Traducción para agosto: no gaste, mejor pregunte, cruce los dedos y rece a la mosca verde que le toque suerte. Feliz regreso a clases, Chihuahua; que la providencia lo alcance antes que el tandeo.
Empecemos por lo que ya es epopeya entomológica: en la región sur soltaron ocho millones de moscas en la primera semana para combatir el gusano barrenador, y el plan estatal apunta a veinte millones. Sí, leyó bien: la estrategia oficial es echar más moscas para que haya menos gusanos, un razonamiento tan chihuahuense como resolver la sequía con más humedad de garganta. Lo mejor es la letra chiquita: las moscas buenas venían pintadas de verde para distinguirlas de las malas, se armó campaña ciudadana de "no mates a la mosca esterilizada", y entonces Desarrollo Rural aclaró que el colorante se cae y ya no se distinguen a simple vista. Es decir: nos pidieron perdonarle la vida a una mosca específica que resulta idéntica a todas las demás. La próxima vez que le zumbe una en la oreja, medítelo bien: quizá sea una servidora pública en misión estéril.
Mientras las moscas hacen patria, la burocracia hace kilometraje. Las salas Civil y Penal del Distrito Judicial Hidalgo, que vivían tranquilas en Parral, fueron trasladadas a la capital, y Ficosec ya calificó la mudanza de "retroceso" para el acceso a la justicia regional. El detalle poético lo puso el propio magistrado, que anunció que estará viajando cada semana entre las dos ciudades y que la mitad de su personal se queda en Parral y la otra mitad en Chihuahua. Trasladaron la sala para acercar la justicia... a base de que ahora el juez viva en la carretera. Parral pierde su sala pero gana un magistrado con estatus de camionero foráneo: pregúntenle por los kilómetros de la 45, se los sabe de memoria.
Y hablando de la 45 y de vehículos con voluntad propia: en Juárez una camioneta se incendió y luego se echó a andar SOLA por el bulevar Zaragoza, porque el conductor la dejó estacionada en pendiente y la unidad decidió recorrer la ciudad envuelta en llamas, como carro alegórico del apocalipsis. Bomberos la reportó pérdida total, lo cual es una manera elegante de decir que la camioneta cumplió su último capricho. En la misma ciudad, otra ardió en movimiento con el conductor y su hija adentro —salieron ilesos, gracias a Dios— y un tráiler tumbó tres postes dejando el cableado colgando como serpentina de fiesta triste. Juárez esta semana no necesita enemigos: se autodemuele con estilo.
En la capital, mientras tanto, la autoridad municipal libró su gran batalla civilizatoria: detuvieron a un joven señalado por actos inmorales en un camión urbano, caso que se viralizó por video. Lo ubicaron gracias a la Subdirección de Inteligencia —sí, existe, y esta vez sí funcionó— y al registrarlo detectaron antecedentes por acoso sexual. Bien por la detención; mal por el transporte público, que sigue siendo un reality show del que nadie pidió ser protagonista.
En el terreno del glamour institucional, Embraer arrancó operaciones en Chihuahua y todo el gabinete salió a recordarnos que "cada diez segundos despega un avión" con piezas hechas por manos chihuahuenses. Aplausos sinceros al talento local. Solo pedimos coherencia aeronáutica: si la capital arma aviones que surcan el mundo, que alguien le avise al avión de la Ciudad del Niño en Parral, ese sí clavado en tierra, remodelándose al 45% y prometido para noviembre con "tecnología 4D". Un estado que exporta fuselajes reales pero cuya nave insignia turística es un avión de concreto que no despega desde su inauguración: ahí está el país en una sola postal.
En economía, la nota fina: la confianza empresarial lleva 17 meses consecutivos por debajo de los 50 puntos, o sea, año y medio de empresarios optimistas "pero no tanto". Y por si faltaba metáfora, el famoso oso polar de Juárez —disecado— ya puede visitarse gratis en un museo. Un oso polar en el desierto más caluroso del norte: nadie encarna mejor la resistencia chihuahuense que un animal que llegó al lugar equivocado y aun así se quedó de exhibición.
Cerramos con servicio público, cortesía de la regidora que pidió a los papás NO comprar mochilas todavía porque quizá lleguen gratis con el programa Mi Bolsa Escolar. Traducción para agosto: no gaste, mejor pregunte, cruce los dedos y rece a la mosca verde que le toque suerte. Feliz regreso a clases, Chihuahua; que la providencia lo alcance antes que el tandeo.