Jalisco descubre el teletrabajo (justo a la hora del partido)
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Tras años de jefes desconfiando del home office, de reuniones que 'tenían que ser presenciales' y de empleados rogando por trabajar desde casa, Jalisco finalmente vio la luz. ¿La causa de esta súbita iluminación tecnológica? Que la Selección Mexicana juega contra Corea del Sur este jueves a las siete de la noche en el Estadio Guadalajara. La fe mueve montañas; el futbol mueve políticas públicas.
El Gobierno de Jalisco anunció que, en atención a un decreto federal y 'con el objetivo de reducir desplazamientos, facilitar la movilidad urbana y permitir una mejor operación de los servicios', todas las actividades administrativas se desarrollarán a distancia. Hermoso. Traducido del burocratés al español de banqueta: los trabajadores del Estado verán el partido desde su sala y nadie se va a hacer del rogar. Y miren que el argumento es impecable: con la ciudad cerrada por cierres viales y un estadio lleno, lo más sensato es que la gente no salga. Pura lógica. Lo único sospechoso es la puntualidad cósmica con la que llegó la sabiduría.
El sector privado no quiso quedarse fuera de la jugada. Coparmex Jalisco, en su papel de buena onda corporativa, pidió a las empresas otorgar 'flexibilidad', implementar esquemas de trabajo a distancia y 'ajustar horarios' para que los colaboradores puedan disfrutar del encuentro mundialista. Es decir, todos coincidieron, como por arte de magia, en que el jueves a las siete hay que estar libres. Qué bonito cuando patrones y gobierno se ponen de acuerdo; lástima que el detonante de tanta armonía laboral sea un balón y no, digamos, un aumento de sueldo.
Lo verdaderamente entrañable es el vocabulario. Nadie tuvo el valor de decir la verdad desnuda: 'vámonos temprano que juega el Tri'. En su lugar nos regalaron joyas como 'optimización de la operación', 'movilidad segura y eficiente' y 'adecuado desarrollo de este importante evento internacional'. Una suspensión de labores disfrazada de plan maestro de ingeniería de tránsito. Si el mismo entusiasmo creativo se aplicara a resolver el tráfico los otros 364 días del año, Guadalajara sería Suiza.
Y aquí va la pregunta incómoda, la que se hace cualquier tapatío atorado en López Mateos un martes común: si resulta que sí se puede trabajar desde casa, que sí se pueden ajustar horarios y que el mundo no se acaba cuando la burocracia opera en remoto... ¿por qué necesitábamos un Mundial para descubrirlo? El teletrabajo llevaba años tocando la puerta y nadie abría; bastó que México jugara en casa para que de pronto todos fueran expertos en flexibilidad laboral.
Disfruten el partido, pues. Que gane el Tri, que fluya el tráfico y que conste, para la memoria colectiva, que Jalisco siempre supo trabajar a distancia. Solo estaba esperando una razón suficientemente importante. Spoiler: la razón tenía forma de balón.
El Gobierno de Jalisco anunció que, en atención a un decreto federal y 'con el objetivo de reducir desplazamientos, facilitar la movilidad urbana y permitir una mejor operación de los servicios', todas las actividades administrativas se desarrollarán a distancia. Hermoso. Traducido del burocratés al español de banqueta: los trabajadores del Estado verán el partido desde su sala y nadie se va a hacer del rogar. Y miren que el argumento es impecable: con la ciudad cerrada por cierres viales y un estadio lleno, lo más sensato es que la gente no salga. Pura lógica. Lo único sospechoso es la puntualidad cósmica con la que llegó la sabiduría.
El sector privado no quiso quedarse fuera de la jugada. Coparmex Jalisco, en su papel de buena onda corporativa, pidió a las empresas otorgar 'flexibilidad', implementar esquemas de trabajo a distancia y 'ajustar horarios' para que los colaboradores puedan disfrutar del encuentro mundialista. Es decir, todos coincidieron, como por arte de magia, en que el jueves a las siete hay que estar libres. Qué bonito cuando patrones y gobierno se ponen de acuerdo; lástima que el detonante de tanta armonía laboral sea un balón y no, digamos, un aumento de sueldo.
Lo verdaderamente entrañable es el vocabulario. Nadie tuvo el valor de decir la verdad desnuda: 'vámonos temprano que juega el Tri'. En su lugar nos regalaron joyas como 'optimización de la operación', 'movilidad segura y eficiente' y 'adecuado desarrollo de este importante evento internacional'. Una suspensión de labores disfrazada de plan maestro de ingeniería de tránsito. Si el mismo entusiasmo creativo se aplicara a resolver el tráfico los otros 364 días del año, Guadalajara sería Suiza.
Y aquí va la pregunta incómoda, la que se hace cualquier tapatío atorado en López Mateos un martes común: si resulta que sí se puede trabajar desde casa, que sí se pueden ajustar horarios y que el mundo no se acaba cuando la burocracia opera en remoto... ¿por qué necesitábamos un Mundial para descubrirlo? El teletrabajo llevaba años tocando la puerta y nadie abría; bastó que México jugara en casa para que de pronto todos fueran expertos en flexibilidad laboral.
Disfruten el partido, pues. Que gane el Tri, que fluya el tráfico y que conste, para la memoria colectiva, que Jalisco siempre supo trabajar a distancia. Solo estaba esperando una razón suficientemente importante. Spoiler: la razón tenía forma de balón.