Semestre de gala con la casa despintándose: la capital estrena esmoquin sobre banqueta rota
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Prepárese, capitalino de bien, porque el segundo semestre viene cargadito: Congreso Mundial de Turismo Deportivo con delegaciones de más de 140 países, la Fórmula 1, Elton John inaugurando el estadio remodelado y un festival con sesenta y seis bandas. La Ciudad de México se pone el esmoquin, se echa loción y sale a recibir al mundo. El único detallito es que lo va a recibir parada sobre una banqueta que se ladea y, cuando la pisas, te salpica agua sucia en el pantalón de la ocasión. Pero eso los delegados no lo notan si caminan viendo el celular.
Empecemos por el Centro Histórico, ese museo a cielo abierto donde la fuente de la plaza Santos Degollado lleva tres años seca, cumpliendo con estoica dignidad su nueva función de maceta de agaves pisoteados. Justo cuando más turista viene, el Fideicomiso del Centro Histórico anuncia que invertirá 13.6 millones de pesos, un 62% menos que el año pasado, para restaurar fachadas y "rescatar el paisaje urbano". Nada dice más "bienvenidos al ombligo de la luna" que rescatar el paisaje con la mitad del presupuesto y la otra mitad de las ganas. Recomendación para las delegaciones internacionales: admiren las bancas del Centro, pero admírenlas de lejos, porque, según los propios vecinos, huelen tan feo que hasta quien se sienta prefiere irse.
Si el paisaje no los convence, siempre queda el aromaterapéutico recorrido por los 889 tiraderos clandestinos que un académico de la UAM contabilizó en la capital. Son casi novecientos puntos de "experiencia sensorial inmersiva" con roedores, moscas y el bonus de gases tóxicos cuando alguien decide prenderles fuego. Turismo de residuos, le podríamos llamar; sostenible en el sentido de que se sostiene solo, sin que nadie lo recoja.
Mientras tanto, en la Alameda Central se libró la gran negociación diplomática del sexenio: el gobierno quería 77 puestos ambulantes y los líderes de al menos diez organizaciones respondieron con una contraoferta digna de la ONU, condicionando su buena voluntad al retiro de los colectivos feministas de la acera de enfrente. Extienden telas, arman rejas, sacan lentes, bolsas, frazadas y artesanías, todo frente a los trabajadores del gobierno que insistían, cortésmente, en que por favor solo siete puestos por organización. Spoiler: ganó el carrito.
En el frente de la movilidad, buenas noticias con letra chica. El Metro nos informa que las líneas 4, 5 y B ruedan con trenes que datan de 1968 y 1973, es decir, convoyes que ya son patrimonio rodante, contemporáneos del primer vagón que circuló en la ciudad. Súbase a la B y viaje literalmente al pasado: turismo histórico incluido en el boleto. Y por si el delincuente decide ir más rápido que el tren, la jefa de Gobierno propuso a los gobernadores una policía metropolitana, porque, dijo, quien comete un delito cruza tres estados en minutos. Tres estados en minutos: exactamente lo que tarda un usuario de la Línea 4 en cruzar dos estaciones.
A la mancha metropolitana, por cierto, se le acaba de sumar Huitzilac, Morelos, con lo que la zona ya integra territorios de cuatro entidades y 84 demarcaciones. Traducción: ahora hay más lugares desde donde quedarte atorado en el tráfico, todos coordinados y con visión regional.
La alcaldía Cuauhtémoc, en su cruzada por liberar el espacio público, remitió a 57 franeleros por apartar lugares con la sagrada tecnología del bote y la cubeta. Cincuenta y siete emprendedores del cemento ajeno ante el Juzgado Cívico. Un aplauso, aunque uno sospecha que para el domingo ya habrá relevo generacional en la esquina.
Y como el cielo tampoco quiere quedarse fuera del programa cultural, don Goyo aportó su performance: el Popocatépetl soltó 77 exhalaciones y Protección Civil pidió a Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco tapar depósitos de agua, cerrar ventanas y cubrir coladeras. O sea que, entre la ceniza de arriba y los 889 tiraderos de abajo, la capital ofrece una experiencia de aire acondicionado natural: partículas por todos lados.
Cierra la cartelera la UNAM, que aplazó el inicio de clases y anunciará un examen de control presencial tras la polémica del examen en línea con sospechas de inteligencia artificial; los aspirantes respondieron bloqueando Insurgentes y amparándose. Nada más chilango que resolver un conflicto educativo cerrando una avenida.
Sea bienvenido, mundo, a la ciudad que presume estadio nuevo con la fuente vieja seca. Traiga su mejor cámara y su peor calzado. Va a necesitar los dos.
Empecemos por el Centro Histórico, ese museo a cielo abierto donde la fuente de la plaza Santos Degollado lleva tres años seca, cumpliendo con estoica dignidad su nueva función de maceta de agaves pisoteados. Justo cuando más turista viene, el Fideicomiso del Centro Histórico anuncia que invertirá 13.6 millones de pesos, un 62% menos que el año pasado, para restaurar fachadas y "rescatar el paisaje urbano". Nada dice más "bienvenidos al ombligo de la luna" que rescatar el paisaje con la mitad del presupuesto y la otra mitad de las ganas. Recomendación para las delegaciones internacionales: admiren las bancas del Centro, pero admírenlas de lejos, porque, según los propios vecinos, huelen tan feo que hasta quien se sienta prefiere irse.
Si el paisaje no los convence, siempre queda el aromaterapéutico recorrido por los 889 tiraderos clandestinos que un académico de la UAM contabilizó en la capital. Son casi novecientos puntos de "experiencia sensorial inmersiva" con roedores, moscas y el bonus de gases tóxicos cuando alguien decide prenderles fuego. Turismo de residuos, le podríamos llamar; sostenible en el sentido de que se sostiene solo, sin que nadie lo recoja.
Mientras tanto, en la Alameda Central se libró la gran negociación diplomática del sexenio: el gobierno quería 77 puestos ambulantes y los líderes de al menos diez organizaciones respondieron con una contraoferta digna de la ONU, condicionando su buena voluntad al retiro de los colectivos feministas de la acera de enfrente. Extienden telas, arman rejas, sacan lentes, bolsas, frazadas y artesanías, todo frente a los trabajadores del gobierno que insistían, cortésmente, en que por favor solo siete puestos por organización. Spoiler: ganó el carrito.
En el frente de la movilidad, buenas noticias con letra chica. El Metro nos informa que las líneas 4, 5 y B ruedan con trenes que datan de 1968 y 1973, es decir, convoyes que ya son patrimonio rodante, contemporáneos del primer vagón que circuló en la ciudad. Súbase a la B y viaje literalmente al pasado: turismo histórico incluido en el boleto. Y por si el delincuente decide ir más rápido que el tren, la jefa de Gobierno propuso a los gobernadores una policía metropolitana, porque, dijo, quien comete un delito cruza tres estados en minutos. Tres estados en minutos: exactamente lo que tarda un usuario de la Línea 4 en cruzar dos estaciones.
A la mancha metropolitana, por cierto, se le acaba de sumar Huitzilac, Morelos, con lo que la zona ya integra territorios de cuatro entidades y 84 demarcaciones. Traducción: ahora hay más lugares desde donde quedarte atorado en el tráfico, todos coordinados y con visión regional.
La alcaldía Cuauhtémoc, en su cruzada por liberar el espacio público, remitió a 57 franeleros por apartar lugares con la sagrada tecnología del bote y la cubeta. Cincuenta y siete emprendedores del cemento ajeno ante el Juzgado Cívico. Un aplauso, aunque uno sospecha que para el domingo ya habrá relevo generacional en la esquina.
Y como el cielo tampoco quiere quedarse fuera del programa cultural, don Goyo aportó su performance: el Popocatépetl soltó 77 exhalaciones y Protección Civil pidió a Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco tapar depósitos de agua, cerrar ventanas y cubrir coladeras. O sea que, entre la ceniza de arriba y los 889 tiraderos de abajo, la capital ofrece una experiencia de aire acondicionado natural: partículas por todos lados.
Cierra la cartelera la UNAM, que aplazó el inicio de clases y anunciará un examen de control presencial tras la polémica del examen en línea con sospechas de inteligencia artificial; los aspirantes respondieron bloqueando Insurgentes y amparándose. Nada más chilango que resolver un conflicto educativo cerrando una avenida.
Sea bienvenido, mundo, a la ciudad que presume estadio nuevo con la fuente vieja seca. Traiga su mejor cámara y su peor calzado. Va a necesitar los dos.