"Ya huelen a baúl": el nuevo estudio de mercado que Morena no pidió pero entregó gratis
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Hay carreras políticas que se construyen con años de trabajo territorial, y hay otras que se resumen en una tarde de podcast. Las diputadas federales de Morena Nayeli Salvatori y Graciela Palomares aportaron esta semana a la vida pública nacional un aporte sociológico inolvidable desde su programa Descasadas, donde catalogaron a los hombres de entre 45 y 54 años con la delicadeza de un perito forense: "ya huelen a baúl", "ya su piel huele diferente", "ya usa almohada ortopédica", "no porque hipertenso", "no porque el colesterol elevado".
Uno agradece la transparencia. Pocas veces un cargo de representación popular ofrece, sin que nadie se lo solicite, una guía de compra tan detallada del ser humano por fecha de caducidad. Faltó nada más el semáforo nutrimental en la frente y la leyenda de "consumir preferentemente antes de".
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla no se rió tanto: condenó las expresiones por estigmatizantes hacia las personas adultas mayores, reconoció las disculpas públicas que ofrecieron las legisladoras, pero aclaró que las disculpas son apenas el primer paso y que la dignidad de las personas "no disminuye con la edad". Es decir, el organismo tuvo que salir a explicarle a dos legisladoras que las personas no son fruta.
Lo sabroso del asunto es la coreografía posterior: primero la viralización del fragmento, luego la ola de críticas, después el video de explicación y la disculpa pública, ese género literario que en la política mexicana ya merece su propio premio. "No quise ofender" es la nueva forma de decir "no pensé que me grabaran".
Y sí, uno entiende que un podcast se hace para soltar la lengua y jugar. El problema no es el humor —bienvenido sea—, sino que quienes lo ejercen legislan, entre otras cosas, sobre las personas de las que se burlan. Cuesta imaginar la próxima iniciativa a favor de la vejez digna sin recordar el capítulo del baúl. Consejo humilde, del que también va rumbo a la almohada ortopédica: la próxima vez que quieran hablar de olores, que empiecen por revisar el que dejan sus propias declaraciones. Ese sí que no se quita con disculpa.
Uno agradece la transparencia. Pocas veces un cargo de representación popular ofrece, sin que nadie se lo solicite, una guía de compra tan detallada del ser humano por fecha de caducidad. Faltó nada más el semáforo nutrimental en la frente y la leyenda de "consumir preferentemente antes de".
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla no se rió tanto: condenó las expresiones por estigmatizantes hacia las personas adultas mayores, reconoció las disculpas públicas que ofrecieron las legisladoras, pero aclaró que las disculpas son apenas el primer paso y que la dignidad de las personas "no disminuye con la edad". Es decir, el organismo tuvo que salir a explicarle a dos legisladoras que las personas no son fruta.
Lo sabroso del asunto es la coreografía posterior: primero la viralización del fragmento, luego la ola de críticas, después el video de explicación y la disculpa pública, ese género literario que en la política mexicana ya merece su propio premio. "No quise ofender" es la nueva forma de decir "no pensé que me grabaran".
Y sí, uno entiende que un podcast se hace para soltar la lengua y jugar. El problema no es el humor —bienvenido sea—, sino que quienes lo ejercen legislan, entre otras cosas, sobre las personas de las que se burlan. Cuesta imaginar la próxima iniciativa a favor de la vejez digna sin recordar el capítulo del baúl. Consejo humilde, del que también va rumbo a la almohada ortopédica: la próxima vez que quieran hablar de olores, que empiecen por revisar el que dejan sus propias declaraciones. Ese sí que no se quita con disculpa.