Monterrey bajo el agua, San Pedro bajo los golpes y la justicia bajo el algoritmo
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Amaneció el lunes en Nuevo León y, como toda tragedia bien regia, resulta que el desastre venía con cita previa y nadie la respetó. Protección Civil de Monterrey salió a aclarar que el ahora célebre 'downburst' del domingo —palabra que suena a llave de lucha libre y que dejó a media ciudad practicando natación urbana— había sido detectado con anticipación, que se emitieron alertas y que, si terminamos remando por la avenida, fue porque el regio promedio considera que toda advertencia oficial es una sugerencia decorativa. En cristiano: 'les dijimos, pero andaban bien ocupados'. El clásico 'te lo dije' institucional, ahora con respaldo meteorológico.
Mientras el agua bajaba, las parroquias contaban sus daños: en San Nicolás, la Santo Domingo de Guzmán amaneció con lodo, humedad y Biblias empapadas, y en Monterrey los feligreses del Carmen llevan tres semanas rezando junto a una zanja de aguas negras que empezó como fuguita y escaló a atracción permanente. Nada une más a un pueblo que un mal olor compartido y la promesa municipal de 'ya vamos'.
En San Pedro, epicentro del universo conocido, la vida siguió su curso aspiracional. Los especialistas descubrieron, con rigor científico, que tres de cada cuatro autos que circulan por sus calles son foráneos, lo cual explicaría la 'fiebre de choques' y, de paso, por qué nadie encuentra estacionamiento. La solución sampetrina es de manual: transporte gratuito. Estrenaron el Unibús para estudiantes de la UANL —23 paradas, cero pesos— en el municipio donde el transporte público era, hasta hace poco, una leyenda urbana contada a los niños para asustarlos.
Y por si la jornada sampetrina necesitaba más textura, recibieron de regalo un retrato del fallecido alcalde Mauricio Fernández, elaborado en laca de Olinalá con la técnica del esgrafiado guerrerense. Un detalle noble y artesanal que, en San Pedro, seguramente ya tiene mejor seguro que la mayoría de los sampetrinos. Ah, y recordaron que morder en un parque sale caro: hasta 58 mil pesos de multa si su perro ataca. El único municipio donde hasta el mordelón tiene tarifa premium.
Pero el verdadero pleito por el título de la jornada se dio, irónicamente, arriba de un ring. Una función de box en San Pedro terminó en riña campal, con asistentes repartiendo golpes y sillas dentro y fuera de las cuerdas. Pagaron boleto para ver una pelea y organizaron la suya, gratis y con mejor asistencia. La cartelera estelar estuvo en las gradas.
En el terreno de la alta tecnología, el Poder Judicial del Estado presumió que ya trae inteligencia artificial para reducir el rezago, y que logró bajar el agendamiento de audiencias penales de cuatro a dos meses. Dos meses. Un aplauso: por fin la justicia neoleonesa se moderniza para hacerlo esperar a usted con algoritmo de última generación. La máquina aprende; los expedientes, ahí siguen.
La política, por su parte, no descansa ni de licencia. Precisamente de licencia: Sandra Pámanes denunció ante la Fiscalía Anticorrupción al alcalde con licencia de Escobedo, Andrés Mijes, por presunto abandono de funciones, derivado de sus licencias consecutivas para separarse del cargo. El sueño de todo trabajador —cobrar el puesto sin pisar la oficina— hecho denuncia. En el otro rincón, el PAN le explicó a Aldo Fasci que su registro rumbo a las elecciones no procedió porque llegó tarde: cerraron el 26 de julio. En la política regia, como en el kínder, el que llega tarde se queda sin lugar y se aguanta.
Y como Nuevo León nunca decepciona en el rubro de lo insólito, en Montemorelos una abuelita de 91 años protagonizó una persecución policiaca: tuvo un incidente vial, ignoró olímpicamente a los de Tránsito y les dio una vueltecita por las calles hasta que la alcanzaron cuadras después. Noventa y un años y más adrenalina que cualquier serie de streaming. En Salinas Victoria, mientras tanto, capturaron a un oso negro que andaba de visita por una colonia; quedó bajo resguardo en lo que deciden dónde soltarlo, probablemente el único ser vivo del estado al que le resolvieron su vivienda en menos de una semana.
Así cerró el día: llovió lo anunciado, se inundó lo de siempre, San Pedro estrenó camión y retrato, la justicia se digitalizó para seguir tardando, un alcalde brilló por su ausencia y una señora de 91 le ganó al reloj y a la patrulla. Nuevo León, fiel a su lema no oficial: aquí todo se avisa, nada se previene, y de todos modos salimos adelante… nadando.
Mientras el agua bajaba, las parroquias contaban sus daños: en San Nicolás, la Santo Domingo de Guzmán amaneció con lodo, humedad y Biblias empapadas, y en Monterrey los feligreses del Carmen llevan tres semanas rezando junto a una zanja de aguas negras que empezó como fuguita y escaló a atracción permanente. Nada une más a un pueblo que un mal olor compartido y la promesa municipal de 'ya vamos'.
En San Pedro, epicentro del universo conocido, la vida siguió su curso aspiracional. Los especialistas descubrieron, con rigor científico, que tres de cada cuatro autos que circulan por sus calles son foráneos, lo cual explicaría la 'fiebre de choques' y, de paso, por qué nadie encuentra estacionamiento. La solución sampetrina es de manual: transporte gratuito. Estrenaron el Unibús para estudiantes de la UANL —23 paradas, cero pesos— en el municipio donde el transporte público era, hasta hace poco, una leyenda urbana contada a los niños para asustarlos.
Y por si la jornada sampetrina necesitaba más textura, recibieron de regalo un retrato del fallecido alcalde Mauricio Fernández, elaborado en laca de Olinalá con la técnica del esgrafiado guerrerense. Un detalle noble y artesanal que, en San Pedro, seguramente ya tiene mejor seguro que la mayoría de los sampetrinos. Ah, y recordaron que morder en un parque sale caro: hasta 58 mil pesos de multa si su perro ataca. El único municipio donde hasta el mordelón tiene tarifa premium.
Pero el verdadero pleito por el título de la jornada se dio, irónicamente, arriba de un ring. Una función de box en San Pedro terminó en riña campal, con asistentes repartiendo golpes y sillas dentro y fuera de las cuerdas. Pagaron boleto para ver una pelea y organizaron la suya, gratis y con mejor asistencia. La cartelera estelar estuvo en las gradas.
En el terreno de la alta tecnología, el Poder Judicial del Estado presumió que ya trae inteligencia artificial para reducir el rezago, y que logró bajar el agendamiento de audiencias penales de cuatro a dos meses. Dos meses. Un aplauso: por fin la justicia neoleonesa se moderniza para hacerlo esperar a usted con algoritmo de última generación. La máquina aprende; los expedientes, ahí siguen.
La política, por su parte, no descansa ni de licencia. Precisamente de licencia: Sandra Pámanes denunció ante la Fiscalía Anticorrupción al alcalde con licencia de Escobedo, Andrés Mijes, por presunto abandono de funciones, derivado de sus licencias consecutivas para separarse del cargo. El sueño de todo trabajador —cobrar el puesto sin pisar la oficina— hecho denuncia. En el otro rincón, el PAN le explicó a Aldo Fasci que su registro rumbo a las elecciones no procedió porque llegó tarde: cerraron el 26 de julio. En la política regia, como en el kínder, el que llega tarde se queda sin lugar y se aguanta.
Y como Nuevo León nunca decepciona en el rubro de lo insólito, en Montemorelos una abuelita de 91 años protagonizó una persecución policiaca: tuvo un incidente vial, ignoró olímpicamente a los de Tránsito y les dio una vueltecita por las calles hasta que la alcanzaron cuadras después. Noventa y un años y más adrenalina que cualquier serie de streaming. En Salinas Victoria, mientras tanto, capturaron a un oso negro que andaba de visita por una colonia; quedó bajo resguardo en lo que deciden dónde soltarlo, probablemente el único ser vivo del estado al que le resolvieron su vivienda en menos de una semana.
Así cerró el día: llovió lo anunciado, se inundó lo de siempre, San Pedro estrenó camión y retrato, la justicia se digitalizó para seguir tardando, un alcalde brilló por su ausencia y una señora de 91 le ganó al reloj y a la patrulla. Nuevo León, fiel a su lema no oficial: aquí todo se avisa, nada se previene, y de todos modos salimos adelante… nadando.