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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 4 de agosto de 2026

Función de box en San Pedro: los mejores golpes fueron en las gradas

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Función de box en San Pedro: los mejores golpes fueron en las gradas
Uno paga un boleto de box esperando ver la pelea arriba del ring. En San Pedro, la función incluyó bono sorpresa: la mejor pelea de la noche fue en las gradas, entrada libre y sin límite de asaltos.

Lo que empezó como un evento de box en el municipio más pulcro del área metropolitana terminó en una riña campal, con decenas de asistentes intercambiando golpes y lanzando sillas dentro y fuera del cuadrilátero. La cartelera estelar, resulta, no estaba en el programa: la escribió el público.

Hay algo profundamente honesto en el asunto. La gente fue a ver a dos personas golpearse por dinero y, en un arranque de participación ciudadana, decidió democratizar el espectáculo: ¿para qué mirar cuando puedes competir? El deporte de contacto se contagió a la afición como se contagia el bostezo, solo que con sillas voladoras.

Y que haya sido en San Pedro le pone el moño. El municipio de los reglamentos ejemplares, las multas de hasta 58 mil pesos por perros mordelones y las calles más cuidadas del estado resultó ser también sede de una tanda de trancazos amateur. Prohíben que su perro muerda en el parque, pero el gancho al hígado entre asistentes salió, esa noche, sin tarifario.

Nadie sabe con exactitud qué encendió la mecha. En estos casos rara vez importa: puede ser una decisión de los jueces, un pisotón, una mentada mal recibida o simplemente el ambiente. El box despierta pasiones, y la pasión regia, ya se sabe, es de temperatura variable y umbral bajo. Lo que iba a ser una función deportiva se volvió taller vivencial de defensa personal.

Al final, todos ganaron algo. Los que fueron a ver box vieron box, aunque no el que venían a ver. Los que fueron a pelear pelearon, aunque no les tocaba. Y el resto ganamos la certeza reconfortante de que en Nuevo León hasta un evento diseñado específicamente para canalizar la violencia dentro de un cuadrilátero encuentra la manera de desbordarse hacia afuera.

La próxima vez, quizá convenga vender dos boletos: uno para el ring y otro, más caro, para la butaca. Porque si de algo quedó constancia, es de que en San Pedro el mejor round no siempre sube al escenario. A veces solo se sienta a un lado suyo y espera el momento.