Morena descubre que el olor a baúl no combina con la Cuarta Transformación
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Existe un talento raro que consiste en convertir un programa casero en un expediente disciplinario nacional, y dos diputadas de Morena en Puebla acaban de demostrar que lo dominan. En pleno episodio de su emisión, entre risas y confianza, soltaron perlas sobre los adultos mayores que ya son historia de la retórica mexicana: que 'los viejitos huelen a baúl', que la piel de viejito 'ya está suavecita' y, como remate, que 'ya se están pudriendo'. Todo con la desenvoltura de quien olvida que gobierna en nombre de un movimiento cuya bandera más presumida es, justamente, el respeto y los apoyos a la tercera edad.
La reacción del partido fue veloz, aunque no por convicción poética: la dirigencia nacional turnó el caso a su Comisión de Honestidad y Justicia para evaluar una posible suspensión de derechos partidistas. La secretaria general subrayó que se respeta la libertad de expresión, pero que estas conductas contravienen los principios fundacionales del movimiento. Traducción: puedes opinar lo que quieras, siempre y cuando no lo opines en cámara, con risas, y contra el electorado que hace fila cada bimestre por su pensión.
Lo verdaderamente memorable no fue el comentario, sino la secuela. En lugar de guardar un prudente silencio, una de las legisladoras siguió ironizando sobre el 'olor a baúl' en sus redes, como quien decide que si va a hundirse, al menos que sea haciendo contenido. Es una escuela de gestión de crisis novedosa: echar más leña, filmarla, y esperar que el algoritmo la confunda con carisma.
Aquí no hace falta caricatura porque los hechos ya vienen exagerados de fábrica. Dos representantes populares, cuyo trabajo consiste literalmente en legislar por el bienestar de todos, incluidos los que huelen a lo que el tiempo les dejó oler, decidieron que el chiste valía más que el cargo. Morena investiga, el país se ríe con incomodidad, y los adultos mayores, esos que aún votan y todavía recuerdan quién se burló, toman nota con esa memoria de baúl que nunca falla. Al final, el aroma que quedó flotando en el ambiente no fue el de nadie de la tercera edad: fue el de un par de carreras políticas empezando a agriarse.
La reacción del partido fue veloz, aunque no por convicción poética: la dirigencia nacional turnó el caso a su Comisión de Honestidad y Justicia para evaluar una posible suspensión de derechos partidistas. La secretaria general subrayó que se respeta la libertad de expresión, pero que estas conductas contravienen los principios fundacionales del movimiento. Traducción: puedes opinar lo que quieras, siempre y cuando no lo opines en cámara, con risas, y contra el electorado que hace fila cada bimestre por su pensión.
Lo verdaderamente memorable no fue el comentario, sino la secuela. En lugar de guardar un prudente silencio, una de las legisladoras siguió ironizando sobre el 'olor a baúl' en sus redes, como quien decide que si va a hundirse, al menos que sea haciendo contenido. Es una escuela de gestión de crisis novedosa: echar más leña, filmarla, y esperar que el algoritmo la confunda con carisma.
Aquí no hace falta caricatura porque los hechos ya vienen exagerados de fábrica. Dos representantes populares, cuyo trabajo consiste literalmente en legislar por el bienestar de todos, incluidos los que huelen a lo que el tiempo les dejó oler, decidieron que el chiste valía más que el cargo. Morena investiga, el país se ríe con incomodidad, y los adultos mayores, esos que aún votan y todavía recuerdan quién se burló, toman nota con esa memoria de baúl que nunca falla. Al final, el aroma que quedó flotando en el ambiente no fue el de nadie de la tercera edad: fue el de un par de carreras políticas empezando a agriarse.