Casi dos décadas escuchando a la gente en la calle (desde la nómina)
Tamaño de letra
Hay vocaciones tan puras que no se pueden explicar sin una hoja de pago de por medio. La del diputado Víctor Zanella es una de ellas. Con 17 años de militancia panista y casi dos décadas de trayectoria laboral sostenida por el erario, el legislador irapuatense sostiene, según una entrevista publicada por Campaigns & Elections México, que su mejor aportación es "escuchar a la gente en la calle". Y uno le cree. El detalle es que, para escuchar a la gente en la calle con tanto esmero, ha hecho falta una plaza pública tras otra, ininterrumpidamente, sin que la calle le cobre y la calle sí le pague.
Repasemos la biografía, que es un monumento a la continuidad. Entró al PAN en 2009 coordinando Relaciones Internacionales de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil. Luego regidor suplente, luego regidor, luego diputado local. Un currículum que parece escalera eléctrica: usted no camina, la estructura lo sube. Lo verdaderamente artesanal, sin embargo, es la técnica de la licencia. En 2018, siendo regidor, pidió permiso para buscar la diputación del distrito XII. En 2021, otra licencia para su reelección. El hombre ha perfeccionado un movimiento coreográfico exquisito: soltar el puesto sin soltar la nómina, pedir permiso en un cargo para aspirar al siguiente, encadenar un empleo público con otro como quien no quiere despeinarse entre foto y foto.
Es un modelo de servicio impecable, siempre que uno acepte que "servir" y "acomodarse" son sinónimos que solo la mala fe se empeña en distinguir. Porque escuchar a la gente en la calle es, en efecto, una hermosa forma de trabajo… cuando lo raro sería tener que buscar la calle un día como ciudadano de a pie, sin plaza asignada, sin licencia que pedir, sin el siguiente peldaño ya calientito esperando. A ese examen, el diputado todavía no se ha presentado. Y a juzgar por 17 años de práctica, tampoco piensa presentarlo pronto.
Que conste: nada de lo aquí descrito es reprochable ante la ley; es, apenas, una carrera. Una larguísima, cómoda y bien pagada carrera de escuchar. La próxima vez que el legislador diga que su fuerte es oír a la gente, habría que preguntarle si alguna vez la ha oído decir "ya cámbiate de banca".
Repasemos la biografía, que es un monumento a la continuidad. Entró al PAN en 2009 coordinando Relaciones Internacionales de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil. Luego regidor suplente, luego regidor, luego diputado local. Un currículum que parece escalera eléctrica: usted no camina, la estructura lo sube. Lo verdaderamente artesanal, sin embargo, es la técnica de la licencia. En 2018, siendo regidor, pidió permiso para buscar la diputación del distrito XII. En 2021, otra licencia para su reelección. El hombre ha perfeccionado un movimiento coreográfico exquisito: soltar el puesto sin soltar la nómina, pedir permiso en un cargo para aspirar al siguiente, encadenar un empleo público con otro como quien no quiere despeinarse entre foto y foto.
Es un modelo de servicio impecable, siempre que uno acepte que "servir" y "acomodarse" son sinónimos que solo la mala fe se empeña en distinguir. Porque escuchar a la gente en la calle es, en efecto, una hermosa forma de trabajo… cuando lo raro sería tener que buscar la calle un día como ciudadano de a pie, sin plaza asignada, sin licencia que pedir, sin el siguiente peldaño ya calientito esperando. A ese examen, el diputado todavía no se ha presentado. Y a juzgar por 17 años de práctica, tampoco piensa presentarlo pronto.
Que conste: nada de lo aquí descrito es reprochable ante la ley; es, apenas, una carrera. Una larguísima, cómoda y bien pagada carrera de escuchar. La próxima vez que el legislador diga que su fuerte es oír a la gente, habría que preguntarle si alguna vez la ha oído decir "ya cámbiate de banca".