Asalto exprés con servicio a domicilio: el retén quedó a un Oxxo de distancia
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Hay robos y hay declaraciones de principios. Lo ocurrido la noche del martes en la carretera libre Uruapan–Pátzcuaro pertenece a la segunda categoría. Dos sujetos armados entraron a un Oxxo a la altura de La Cofradía, amagaron a las trabajadoras, se llevaron unos tres mil pesos en efectivo y varios productos, y escaparon corriendo. Corriendo. Ni siquiera necesitaron vehículo de fuga, porque el plan de escape era, básicamente, trotar.
Hasta aquí, un atraco lamentable pero común. El giro dramático es geográfico: todo pasó a unos metros de un retén donde elementos policiacos y la Guardia Nacional montan guardia. En cualquier otro lugar del país, un retén disuade. En Michoacán, aparentemente, señala la ubicación de la tienda más cercana. Uno casi imagina a los delincuentes agradeciendo la referencia: 'derecho, pasando a los del retén, ahí está el Oxxo'.
La verdadera víctima, más allá de la caja registradora, fue una de las cajeras, que sufrió una severa crisis nerviosa. Y con razón: no todos los días te asaltan a la vista simbólica de dos corporaciones de seguridad y descubres que la cercanía era puramente decorativa. La pobre no solo aguantó el susto del arma; aguantó la revelación filosófica de que un retén y la seguridad son cosas distintas.
Quedan preguntas para el examen extraordinario. ¿De qué sirve un punto de control que no controla el punto que tiene enfrente? ¿Existe un radio mágico, digamos veinte metros, dentro del cual la Guardia Nacional sí interviene? ¿O el retén, como tantas cosas en el estado, funciona por horario de oficina y los ladrones ya se aprendieron el turno? Nadie lo sabe, porque los sujetos escaparon corriendo, que es el método de fuga favorito de quien sabe que nadie va a correr detrás.
En El Destiempo proponemos una solución modesta: mover el retén exactamente a la puerta del Oxxo, o mover el Oxxo lejos del retén, para que al menos coincidan en el mismo mapa. Mientras tanto, recomendamos a la clientela pagar rápido y no confiarse: en esta carretera, lo único que está garantizadamente vigilado es que usted no pase sin pagar la caseta. La delincuencia sí pasa. Corriendo, pero pasa.
Hasta aquí, un atraco lamentable pero común. El giro dramático es geográfico: todo pasó a unos metros de un retén donde elementos policiacos y la Guardia Nacional montan guardia. En cualquier otro lugar del país, un retén disuade. En Michoacán, aparentemente, señala la ubicación de la tienda más cercana. Uno casi imagina a los delincuentes agradeciendo la referencia: 'derecho, pasando a los del retén, ahí está el Oxxo'.
La verdadera víctima, más allá de la caja registradora, fue una de las cajeras, que sufrió una severa crisis nerviosa. Y con razón: no todos los días te asaltan a la vista simbólica de dos corporaciones de seguridad y descubres que la cercanía era puramente decorativa. La pobre no solo aguantó el susto del arma; aguantó la revelación filosófica de que un retén y la seguridad son cosas distintas.
Quedan preguntas para el examen extraordinario. ¿De qué sirve un punto de control que no controla el punto que tiene enfrente? ¿Existe un radio mágico, digamos veinte metros, dentro del cual la Guardia Nacional sí interviene? ¿O el retén, como tantas cosas en el estado, funciona por horario de oficina y los ladrones ya se aprendieron el turno? Nadie lo sabe, porque los sujetos escaparon corriendo, que es el método de fuga favorito de quien sabe que nadie va a correr detrás.
En El Destiempo proponemos una solución modesta: mover el retén exactamente a la puerta del Oxxo, o mover el Oxxo lejos del retén, para que al menos coincidan en el mismo mapa. Mientras tanto, recomendamos a la clientela pagar rápido y no confiarse: en esta carretera, lo único que está garantizadamente vigilado es que usted no pase sin pagar la caseta. La delincuencia sí pasa. Corriendo, pero pasa.