Pausa la sucesión, activa el joystick: el senador que cambió la grilla por el modo gamer
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Mientras medio país entra en modo electoral con la ansiedad de quien no quiere quedarse sin silla, hay un senador que decidió, valientemente, entrar en modo gamer. El legislador de Movimiento Ciudadano aseguró que no adelantará definiciones sobre una posible candidatura y que esperará hasta finales de 2026 para decidir si busca una gubernatura, porque —cita textual— no quiere adelantarse como lo hace el resto de las personas. Elegante forma de decir: yo llego tarde a propósito, es estrategia, no despiste.
Ahora bien, uno esperaría que ese tiempo de reflexión monástica se dedicara a, no sé, legislar. Pero el señor encontró una causa más urgente para la República: los videojuegos. Presentó una denuncia para que se investigue a una gigante japonesa del entretenimiento por posibles prácticas monopólicas, luego de que anunciara el fin de la producción de juegos físicos a partir de 2028. También propuso una iniciativa para regular la propiedad digital. Es decir: mientras sus colegas afilan las dagas rumbo a las gubernaturas, él afila el control inalámbrico rumbo al siguiente nivel.
Sus seguidores lo celebran como agenda de futuro, y no les falta cierta razón: la propiedad digital es un tema real que a millones nos incomoda cuando descubrimos que "comprar" un juego en línea es en realidad rentarlo hasta que la plataforma diga lo contrario. Sus críticos, en cambio, notan un detalle incómodo: después de que le reprocharan su discreta actividad legislativa, el hombre reaparece defendiendo a los gamers con una épica digna de jefe final. Nada como una polémica de bajo perfil parlamentario para descubrir de pronto tu vocación de defensor del consumidor de consolas.
En los pasillos del Senado, cuentan, no faltó el comentario mordaz: mientras otros ya están en campaña, él prefirió aparecer en la pantalla de selección de personaje. Y hay algo casi entrañable en la estampa: el político que, ante la presión de definir su futuro, elige la misión secundaria antes que la principal. Cualquiera que haya jugado un rol de mundo abierto lo entiende: se llama procrastinar con estilo, recolectando causas laterales para no enfrentar todavía al jefe del castillo.
Quedan meses para el gran anuncio. Habrá que ver si, cuando termine la partida, el senador presiona start en la gubernatura o simplemente guarda la partida, apaga la consola y nos dice, muy digno, que apenas está calentando. Continuará, seguramente, en la próxima temporada.
Ahora bien, uno esperaría que ese tiempo de reflexión monástica se dedicara a, no sé, legislar. Pero el señor encontró una causa más urgente para la República: los videojuegos. Presentó una denuncia para que se investigue a una gigante japonesa del entretenimiento por posibles prácticas monopólicas, luego de que anunciara el fin de la producción de juegos físicos a partir de 2028. También propuso una iniciativa para regular la propiedad digital. Es decir: mientras sus colegas afilan las dagas rumbo a las gubernaturas, él afila el control inalámbrico rumbo al siguiente nivel.
Sus seguidores lo celebran como agenda de futuro, y no les falta cierta razón: la propiedad digital es un tema real que a millones nos incomoda cuando descubrimos que "comprar" un juego en línea es en realidad rentarlo hasta que la plataforma diga lo contrario. Sus críticos, en cambio, notan un detalle incómodo: después de que le reprocharan su discreta actividad legislativa, el hombre reaparece defendiendo a los gamers con una épica digna de jefe final. Nada como una polémica de bajo perfil parlamentario para descubrir de pronto tu vocación de defensor del consumidor de consolas.
En los pasillos del Senado, cuentan, no faltó el comentario mordaz: mientras otros ya están en campaña, él prefirió aparecer en la pantalla de selección de personaje. Y hay algo casi entrañable en la estampa: el político que, ante la presión de definir su futuro, elige la misión secundaria antes que la principal. Cualquiera que haya jugado un rol de mundo abierto lo entiende: se llama procrastinar con estilo, recolectando causas laterales para no enfrentar todavía al jefe del castillo.
Quedan meses para el gran anuncio. Habrá que ver si, cuando termine la partida, el senador presiona start en la gubernatura o simplemente guarda la partida, apaga la consola y nos dice, muy digno, que apenas está calentando. Continuará, seguramente, en la próxima temporada.