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El Destiempo

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Nuevo León Digest 5 de agosto de 2026

Nuevo León: la tierra donde llueve para arriba y el presupuesto nunca cae

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Nuevo León: la tierra donde llueve para arriba y el presupuesto nunca cae
Hay días en que Nuevo León amanece como telenovela de las siete: con truenos, inundaciones y un gobernador que jura, con la mano en el pecho, que todo va viento en popa. Esta semana el cielo se puso de acuerdo con la política y ambos decidieron descargar sobre el regiomontano al mismo tiempo.

Empecemos por arriba, literalmente. Cayó un rayo sobre una casa en Galeana y dejó a dos jóvenes lesionados. Uno pensaría que un rayo es la fuerza más impredecible de la naturaleza, hasta que escucha a Protección Civil explicar el fenómeno del domingo pasado, ese aire que baja de golpe y que —según nos aclararon— sí se detectó con anticipación, pero la culpa de los destrozos es de los ciudadanos que no hicieron caso a las alertas. Traducción institucional: avisamos, ustedes se mojaron, aquí no pasó nada. Es el nuevo modelo de gestión de riesgos, donde la responsabilidad viaja con rachas de hasta sesenta kilómetros por hora, directo del escritorio a la banqueta del vecino.

Mientras el cielo hacía su berrinche, la avenida Miguel Alemán, en Apodaca, protagonizaba su propia tragedia griega en tres actos. Un tráiler cargado de rollos de acero volcó de madrugada junto a las columnas de la Línea 6 del Metro y sus consecuencias duraron todo el día, como esos parientes que llegan a comer y se quedan a cenar. Tres choques en la misma vialidad, agua acumulada y automovilistas a vuelta de rueda contemplando, filosóficos, las obras del Metro que algún día —dicen— los salvará de ese mismísimo embotellamiento.

Y en medio del diluvio, el gobernador salió a recordarnos que su administración terminará cumpliendo promesas. Detalle no menor: reconoció que durante cuatro de sus cinco años no le han aprobado el presupuesto. Es decir, gobernar Nuevo León se ha vuelto como organizar una carne asada sin saber si habrá carne, carbón ni invitados, pero prometiendo que quedará inolvidable. Uno admira el optimismo. También admira la creatividad contable de quien administra un estado a punta de fe y comunicados.

De promesas también sabe el catálogo de megafraudes local: más de mil seiscientas víctimas, pérdidas de hasta doce mil quinientos millones de pesos y un patrón encantador. Los presuntos responsables son detenidos por la Fiscalía, sí, pero el dinero de la gente sigue tan desaparecido como el verano fresco. Aquí atrapan al mago, pero el conejo nunca regresa al sombrero. Bien haría el ahorrador regio en desconfiar de todo negocio que prometa rendimientos más altos que la temperatura de agosto.

Hablando de eficiencia gubernamental, nos presumieron que la plataforma digital estatal reduce hasta ochenta por ciento los tiempos de trámite. Maravilloso, salvo que uno recuerde la zanja llena de aguas negras que lleva tres semanas perfumando la entrada de una parroquia en Monterrey. Al parecer el trámite digital vuela, pero la retroexcavadora sigue en versión de prueba. Los feligreses ya no saben si rezar por sus almas o por el drenaje.

En el capítulo educativo, la autoridad federal pidió revisar las escuelas militarizadas y Nuevo León respondió con la postura más firme que existe en la burocracia: no tener ninguna. Esperarán a una reunión nacional para conocer el alcance de la medida, que es la manera elegante de decir ahí les aviso si opino. Firmeza marcial, cero decisión.

Y para cerrar el desfile, en Escobedo el alcalde con licencia acumula permisos como quien colecciona estampas, y el encargado del despacho salió a garantizar que no hay ningún delito: la ley permite pedir licencia de treinta días sin límite de veces. O sea, se puede ser gobernante ausente de manera perfectamente legal, indefinidamente, en cómodas mensualidades. El municipio funciona con piloto automático y el piloto anda de vacaciones renovables.

No todo es sombrío: KIA arrancó en Pesquería la producción de su primer auto cien por ciento eléctrico, con inversión millonaria y dos mil empleos prometidos. Un coche que no contamina, ideal para circular por avenidas inundadas mientras uno escucha, por la radio, que la culpa del encharcamiento fue suya por no revisar el pronóstico.

Así estamos: entre rayos que caen del cielo, tráilers que caen en la avenida y presupuestos que nunca terminan de caer. Nuevo León, la tierra donde lo único puntual es la promesa. El resto, si Dios y el Congreso quieren, algún día llega.