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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 5 de agosto de 2026

Cómo gobernar sin presupuesto y no morir en el intento

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Cómo gobernar sin presupuesto y no morir en el intento
Existe un arte que solo se domina en Nuevo León: administrar un estado completo sin que le aprueben a uno el presupuesto y salir a decir, con semblante triunfal, que el sexenio terminará cumpliendo promesas. El gobernador aseguró que durante cuatro de sus cinco años al frente del Ejecutivo, los diputados locales no le han palomeado el gasto. Cuatro. De cinco. Es una racha que ya quisieran los equipos que sí tenemos permitido mencionar en otra sección.

Pongámoslo en términos domésticos. Imagine usted que le encargan la fiesta de quince años, le exigen mariachi, salón, vestido y pastel de tres pisos, pero le informan que este año —y los tres anteriores— no habrá quién apruebe el gasto. Usted, en lugar de cancelar, sale al balcón y anuncia que será la mejor fiesta de la historia. Eso, damas y caballeros, es liderazgo con vocación de improvisación.

Lo admirable no es el berrinche —ese es mutuo y bien repartido entre Palacio y el Congreso—, sino la narrativa. Cuatro años de tira y afloja presupuestal se convierten, por arte de conferencia, en una epopeya de resistencia heroica. El villano siempre son los diputados; el presupuesto, ese documento aburrido que solo sirve para pagar baches, hospitales y nóminas, se vuelve un tecnicismo del que uno puede prescindir con suficiente carisma.

Uno se pregunta, con inocencia de contribuyente: si de verdad se puede gobernar cuatro años sin presupuesto aprobado, ¿para qué queremos presupuesto? Y si no se puede, ¿qué exactamente estuvimos gobernando todo este tiempo? Son preguntas incómodas que ningún spot resuelve y que ninguna conferencia contesta.

El regiomontano, mientras tanto, observa el pleito desde la banqueta —a veces inundada— y saca su conclusión más sensata: cuando dos poderes se echan la culpa con tanto entusiasmo, el que siempre paga la cuenta es el de en medio. Es decir, usted. Faltan meses para el cierre, y la promesa sigue de pie, firme, impecable. El presupuesto, si Dios quiere, para la próxima.