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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 6 de agosto de 2026

¿Quién regula la Mañanera? y otras preguntas para las que no habrá manual

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¿Quién regula la Mañanera? y otras preguntas para las que no habrá manual
La gran discusión intangible de la semana no se puede tocar, pero se siente: la propuesta federal de Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias. La gobernadora de Chihuahua salió en video a calificarla de intento de censura, con el argumento de que sería una comisión dependiente del gobierno federal la que decidiría qué contenido es verídico y cuál falso, volviendo al régimen "juez y parte". Y rubricó con la frase que ya trae vida propia: "¿Quién regula la Mañanera?".

Desde el otro extremo del país, la Consejería Jurídica de la Presidencia negó rotundamente cualquier censura y explicó, con tono de maestra frente al pizarrón, cómo los medios tendrían que distinguir entre información, opinión y publicidad, e incluso cómo señalar la publicidad dentro de los programas de entretenimiento. A favor del principio también aparecieron voces que sostienen lo obvio: que el público merece saber cuándo le informan, cuándo le opinan y cuándo le venden algo. Nadie discute eso. Lo que enciende la mecha es la letra chica: que sea la autoridad —cualquier autoridad— la que sostenga el sello de "esto es verdad".

El detalle sabroso es que la preocupación no es exclusiva de un bando. Constitucionalistas, expertos electorales y hasta un exministro advirtieron que unos lineamientos así pueden envenenar el debate político y los procesos electorales, porque sin libertad de expresión no hay democracia que aguante. Cuando coinciden en el diagnóstico una gobernadora panista y juristas que rara vez aplauden a nadie, algo del texto huele a corrección apresurada.

Aquí en El Destiempo la reforma nos toca de refilón, porque nosotros ya nacimos etiquetados: todo lo que publicamos es opinión, con nombre y apellido, y ninguna comisión nos va a certificar como "noticia veraz" —faltaba más. Pero la pregunta de fondo merece quedarse dando vueltas: en un país donde el poder habla todas las mañanas sin árbitro, resulta curioso que la urgencia regulatoria caiga primero sobre quienes responden. Distinguir información de opinión es sano. El problema empieza cuando el que reparte las etiquetas es el mismo del que se opina.