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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Jalisco Nota 6 de agosto de 2026

La ciclovía de a mentiritas y el pleito de vecinos en la costa

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La ciclovía de a mentiritas y el pleito de vecinos en la costa
En materia de movilidad, la costa de Jalisco vive semanas de alta creatividad institucional. Empecemos por la joya: la ciclovía del puente Amado Nervo, en la zona conurbada de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, no tendrá separación física real. La federación decidió que el carril para ciclistas se resolverá con balizamiento; o sea, líneas pintadas en el pavimento. La protección del ciclista quedará encomendada a la fe, a la puntería de los automovilistas y al poder disuasorio de la pintura de tránsito, ese material legendario capaz de detener un tráiler de dieciocho llantas con solo dos rayas blancas. Larga vida a la ingeniería del acrílico.

Mientras tanto, en el terreno de la política intermunicipal, Jalisco encontró la solución más antigua del manual: echar la culpa al vecino. El gobierno estatal salió a responsabilizar a Nayarit de mantener frenado el proyecto de transporte público metropolitano entre Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, acusando falta de modernización y ausencia de acuerdos. Es el clásico partido de tenis de la responsabilidad: la pelotita cruza el río Ameca de ida y de vuelta, y el pasajero que espera el camión bajo el sol se convierte en juez de línea de un partido que nunca termina.

Y para que no falte la postal de la promesa incumplida, en Cabo Corrientes los habitantes de Aquiles Serdán llevan siete años exigiendo el puente que tiró el huracán Narda en 2019. Cada temporada de lluvias se repite la escena: más de seiscientas personas quedan incomunicadas, sin paso para maestros, estudiantes, médicos, alimentos, gas ni medicinas. Los vecinos piden que el actual gobernador cumpla su palabra y no voltee al otro lado como, dicen, hizo su antecesor.

El resumen es sencillo: en la costa hay una ciclovía imaginaria sostenida por pintura, un transporte metropolitano rehén de un pleito de linderos, y un puente que existe únicamente en el discurso. Tres formas distintas de moverse, todas ellas sin moverse realmente. Bien dicen que en Vallarta el mar avanza y retrocede; lo mismo, al parecer, hacen las obras.