Guanajuato manda todo a la congeladora, menos el granizo
Tamaño de letra
Hay semanas en que Guanajuato despierta con vocación de refrigerador: todo lo incómodo se guarda en el congelador y se saca cuando ya nadie se acuerda. En el Congreso local, Movimiento Ciudadano y Morena acusaron a la mayoría panista de "tratar de obstaculizar lo inevitable" en el tema de la despenalización del aborto, ese reloj que la Suprema Corte dejó marcando con fecha de caducidad: 30 de septiembre. La lógica es de manual guanajuatense: si no legislamos nosotros, que carguen el muerto los ministros. Es la vieja escuela de la política del Bajío, donde la valentía consiste en esperar a que otro tome la decisión difícil y luego quejarse de que la tomó.
De pasadita, en la misma comisión aprobaron crear una Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida y la Integridad de los Animales y recortar de cinco a tres años el concubinato sin hijos. Traducción: en Guanajuato ya vamos a proteger legalmente a los animalitos y a agilizar el amor libre, pero la iniciativa para una Fiscalía de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes se fue derechito a la hielera cuando pidieron prórroga. Las prioridades tienen su propio termostato.
Quien no está en modo hielera es la gobernadora, que acaba de asumir la presidencia de la GOAN, la Asociación de Gobernadoras y Gobernadores de Acción Nacional. Suena imponente hasta que uno lee la letra chiquita: el club agrupa a cuatro estados. Cuatro. Es presidir una asociación con menos integrantes que una mesa de dominó, con el ambicioso reto de "recuperar peso nacional". Nada dice fuerza territorial como reunir a la mitad de una cuarteta y anunciar que van por el país. Uno les desea suerte y una sala de juntas modesta.
Mientras la política juega a las sillas, los animales de la entidad la pasan color de hormiga. En el ZooLeón analizan instalar una planta de emergencia porque los apagones dejan sin energía cercos eléctricos e iluminación; durante el accidente de la jirafa Oldie hubo una falla de unos veinte minutos. Es decir: el zoológico más famoso del estado sobrevive con la misma incertidumbre eléctrica que cualquier tendajón de barrio esperando a que "ya mero regresa la luz". Y por si faltara fauna en apuros, en la CFE de León una asociación denuncia maltrato a unos gatitos. Con los michis no, dice el pueblo, y tiene toda la razón: hay agravios que en Guanajuato sí movilizan conciencias, y qué bueno.
En el capítulo salud pública, los centros de rehabilitación reportan que el 85 por ciento de sus casos son por consumo de cristal, con registros de personas que empiezan a los diez años. Es un dato que hiela más que cualquier granizada, y sin embargo la conversación derivó hacia los cateos "ilegales" a los anexos. Todos tienen algo que reclamar, nadie tiene la solución, y el cristal sigue su marcha como si el estado entero mirara para otro lado.
Hablando de miradas: la Secretaria de Seguridad de Irapuato explicó por qué persiste la "mala percepción" pese a que, asegura, bajan los delitos y sube la confianza. Es el eterno duelo entre la estadística y la banqueta. El funcionario ve una gráfica que baja; el vecino ve un autolavado baleado en El Copal con tres heridos y un cuerpo hallado junto a las vías. La percepción, resulta, es esa cosa terca que se empeña en creerle más a lo que pasa afuera que al PowerPoint.
En el frente económico todo es júbilo de boletín: la capital presume 96 por ciento de ocupación hotelera y 75 millones de derrama, mientras el sector automotriz "acelera" pese a los aranceles. Bonito. Ojalá esa prosperidad turística alcance para pagarle la luz al ZooLeón. Y en Pénjamo, para que nadie se confíe, el cielo mandó su propia editorial: una granizada siniestró más de 5 mil 200 hectáreas de cultivo. El estado promete el Seguro Catastrófico, esa figura que aparece siempre después del desastre, nunca antes, como el paraguas que uno encuentra ya empapado.
El broche lo pone la promesa más futurista del año: el 9 de agosto reforestarán con drones desde San Felipe, dispersando 450 mil semillas desde el aire. Aplaudimos la tecnología, de verdad. Solo pedimos una cosa: que ese día no haya apagón, no vaya a ser que los drones se queden sin batería a media milpa y terminemos sembrando, otra vez, buenas intenciones. En Guanajuato ya sabemos hacerlas germinar; el problema siempre es la luz.
De pasadita, en la misma comisión aprobaron crear una Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida y la Integridad de los Animales y recortar de cinco a tres años el concubinato sin hijos. Traducción: en Guanajuato ya vamos a proteger legalmente a los animalitos y a agilizar el amor libre, pero la iniciativa para una Fiscalía de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes se fue derechito a la hielera cuando pidieron prórroga. Las prioridades tienen su propio termostato.
Quien no está en modo hielera es la gobernadora, que acaba de asumir la presidencia de la GOAN, la Asociación de Gobernadoras y Gobernadores de Acción Nacional. Suena imponente hasta que uno lee la letra chiquita: el club agrupa a cuatro estados. Cuatro. Es presidir una asociación con menos integrantes que una mesa de dominó, con el ambicioso reto de "recuperar peso nacional". Nada dice fuerza territorial como reunir a la mitad de una cuarteta y anunciar que van por el país. Uno les desea suerte y una sala de juntas modesta.
Mientras la política juega a las sillas, los animales de la entidad la pasan color de hormiga. En el ZooLeón analizan instalar una planta de emergencia porque los apagones dejan sin energía cercos eléctricos e iluminación; durante el accidente de la jirafa Oldie hubo una falla de unos veinte minutos. Es decir: el zoológico más famoso del estado sobrevive con la misma incertidumbre eléctrica que cualquier tendajón de barrio esperando a que "ya mero regresa la luz". Y por si faltara fauna en apuros, en la CFE de León una asociación denuncia maltrato a unos gatitos. Con los michis no, dice el pueblo, y tiene toda la razón: hay agravios que en Guanajuato sí movilizan conciencias, y qué bueno.
En el capítulo salud pública, los centros de rehabilitación reportan que el 85 por ciento de sus casos son por consumo de cristal, con registros de personas que empiezan a los diez años. Es un dato que hiela más que cualquier granizada, y sin embargo la conversación derivó hacia los cateos "ilegales" a los anexos. Todos tienen algo que reclamar, nadie tiene la solución, y el cristal sigue su marcha como si el estado entero mirara para otro lado.
Hablando de miradas: la Secretaria de Seguridad de Irapuato explicó por qué persiste la "mala percepción" pese a que, asegura, bajan los delitos y sube la confianza. Es el eterno duelo entre la estadística y la banqueta. El funcionario ve una gráfica que baja; el vecino ve un autolavado baleado en El Copal con tres heridos y un cuerpo hallado junto a las vías. La percepción, resulta, es esa cosa terca que se empeña en creerle más a lo que pasa afuera que al PowerPoint.
En el frente económico todo es júbilo de boletín: la capital presume 96 por ciento de ocupación hotelera y 75 millones de derrama, mientras el sector automotriz "acelera" pese a los aranceles. Bonito. Ojalá esa prosperidad turística alcance para pagarle la luz al ZooLeón. Y en Pénjamo, para que nadie se confíe, el cielo mandó su propia editorial: una granizada siniestró más de 5 mil 200 hectáreas de cultivo. El estado promete el Seguro Catastrófico, esa figura que aparece siempre después del desastre, nunca antes, como el paraguas que uno encuentra ya empapado.
El broche lo pone la promesa más futurista del año: el 9 de agosto reforestarán con drones desde San Felipe, dispersando 450 mil semillas desde el aire. Aplaudimos la tecnología, de verdad. Solo pedimos una cosa: que ese día no haya apagón, no vaya a ser que los drones se queden sin batería a media milpa y terminemos sembrando, otra vez, buenas intenciones. En Guanajuato ya sabemos hacerlas germinar; el problema siempre es la luz.