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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 6 de agosto de 2026

Pensión para Firulais: la CDMX inventa el divorcio con custodia canina

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Pensión para Firulais: la CDMX inventa el divorcio con custodia canina
El Congreso de la Ciudad de México analiza una iniciativa que promete elevar el drama de cualquier separación a un nuevo nivel emocional y jurídico: obligar a que, tras un divorcio, un fin de concubinato o el término de una relación de convivencia, ambas partes compartan los gastos de manutención del perro, el gato u otra mascota. Alimento, consultas veterinarias, medicamentos y demás necesidades del ser sintiente entrarían en un reparto formal. En pocas palabras, Firulais tendrá pensión, y la promovente, la diputada Luisa Fernanda Ledesma de Movimiento Ciudadano, quiere que ese derecho quede escrito en el Código Civil capitalino.

La idea, dicha así, tiene su lógica sentimental: quien alguna vez dividió la casa sabe que la mascota es el rehén más disputado de toda ruptura. Pero también abre un universo de posibilidades tragicómicas. Habrá que definir régimen de visitas, custodia de fines de semana y, seguramente, algún perito que dictamine con quién es más feliz el animal. Falta poco para ver a dos exparejas discutiendo ante un juez quién se queda con el gato, mientras el gato, con la indiferencia soberana de su especie, deja claro que no eligiría a ninguno de los dos aunque le pagaran.

La legisladora lo planteó con solemnidad: los seres sintientes no pueden convertirse en las víctimas invisibles de una separación. Y tiene razón en el fondo. El problema es imaginar la logística: audiencias de manutención perruna, recibos de croquetas presentados como pruebas, y abogados especializados en derecho canino cobrando por hora lo que cuesta una estética completa con corte y baño. El vacío jurídico existe, sí; pero taparlo con un régimen de pensión alimenticia para mascotas es la clase de solución que solo una ciudad tan intensa como esta podía proponer con cara seria.

Por ahora la iniciativa apenas se discute y falta un largo trecho legislativo. Mientras tanto, la CDMX suma otro capítulo a su interminable manual de convivencia: aquí no solo te pueden cambiar la cerradura o inundarte el Metro, ahora también podrías terminar pagando la pensión del perro que tu ex se llevó. El amor se acaba; la croqueta, al parecer, es para toda la vida.