El Presupuesto 2027, nuevo rehén en la telenovela del Congreso
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Agosto llegó y con él regresó el clásico de temporada en el Congreso de Nuevo León: el presupuesto tomado de rehén. Esta vez, PRI y PAN anunciaron que condicionan la aprobación del Paquete Fiscal 2027 a que se nombre al titular de la Secretaría de Finanzas y Tesorería. Movimiento Ciudadano responde que es puro pretexto para frenar el paquete. El guion, como buena telenovela, no cambia: cambian los capítulos, pero la trama es la misma.
Por si el suspenso fuera poco, el PRI ya soltó el spoiler: advirtió el riesgo de que Nuevo León pase otro año sin presupuesto. Ese 'otro' hace todo el trabajo dramático. No es un temor inédito, es una reincidencia. A estas alturas, quedarse sin presupuesto en tiempo es menos una crisis y más una costumbre estatal, de esas que ya nadie se molesta en explicar a los nuevos.
Mientras las bancadas afinan sus condiciones y contracondiciones, la Secretaría de Finanzas anunció que este mes empieza a elaborar el Paquete Fiscal buscando 'equilibrio presupuestal' y reconociendo que 2027 es año electoral. O sea: los técnicos preparan las cuentas de un lado, los políticos negocian los rehenes del otro, y el ciudadano —dueño teórico de todo ese dinero— observa desde la banca, sin voz ni tarjeta que le den acceso al debate.
Lo elegante del asunto es cómo cada bando se pinta de responsable. Unos condicionan 'por el bien de la institucionalidad'; los otros denuncian 'por el bien de la ciudadanía'. Todos preocupadísimos, nadie destrabando. Y en el centro, un presupuesto que solo pide existir a tiempo para que hospitales, escuelas y baches no dependan del calendario de caprichos legislativos.
Así que preparen las palomitas: la aprobación vuelve a estar en riesgo, el nombramiento sigue en veremos y el estado, otra vez, avanza rumbo a septiembre con la misma pregunta de cada año. Spoiler: probablemente se resuelva a última hora, con prisa, y todos se felicitarán por haberlo logrado justo a tiempo del plazo que ellos mismos casi revientan.
Por si el suspenso fuera poco, el PRI ya soltó el spoiler: advirtió el riesgo de que Nuevo León pase otro año sin presupuesto. Ese 'otro' hace todo el trabajo dramático. No es un temor inédito, es una reincidencia. A estas alturas, quedarse sin presupuesto en tiempo es menos una crisis y más una costumbre estatal, de esas que ya nadie se molesta en explicar a los nuevos.
Mientras las bancadas afinan sus condiciones y contracondiciones, la Secretaría de Finanzas anunció que este mes empieza a elaborar el Paquete Fiscal buscando 'equilibrio presupuestal' y reconociendo que 2027 es año electoral. O sea: los técnicos preparan las cuentas de un lado, los políticos negocian los rehenes del otro, y el ciudadano —dueño teórico de todo ese dinero— observa desde la banca, sin voz ni tarjeta que le den acceso al debate.
Lo elegante del asunto es cómo cada bando se pinta de responsable. Unos condicionan 'por el bien de la institucionalidad'; los otros denuncian 'por el bien de la ciudadanía'. Todos preocupadísimos, nadie destrabando. Y en el centro, un presupuesto que solo pide existir a tiempo para que hospitales, escuelas y baches no dependan del calendario de caprichos legislativos.
Así que preparen las palomitas: la aprobación vuelve a estar en riesgo, el nombramiento sigue en veremos y el estado, otra vez, avanza rumbo a septiembre con la misma pregunta de cada año. Spoiler: probablemente se resuelva a última hora, con prisa, y todos se felicitarán por haberlo logrado justo a tiempo del plazo que ellos mismos casi revientan.