El autolavado que también ofrecía safari
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En materia de emprendimiento, hay que reconocerle la ambición al negocio que asegura la Fiscalía en Ciudad Juárez: un autolavado que, además del servicio tradicional, contaba con un tigre de Bengala enjaulado, un lagarto y cuatro perros. El paquete completo, pues.
El aseguramiento ocurrió tras un cateo en la zona fronteriza, dentro de una investigación por los delitos de privación ilegal de la libertad y homicidio doloso. Es decir, esto no es una anécdota simpática de fauna exótica: detrás del felino hay una carpeta abierta y hechos serios que las autoridades deberán esclarecer. Pero convengamos en que la escena tiene un componente surrealista difícil de ignorar. Uno acude a un car wash esperando, en el peor de los casos, que le rayen la defensa. No que del cuarto de máquinas salga rugiendo un depredador de doscientos kilos.
La pregunta que a todos ronda es la misma: ¿cómo se llega ahí? ¿En qué punto del plan de negocios alguien decidió que, entre la aspiradora y la cera líquida, hacía falta un tigre? Porque mantener un felino de esas dimensiones no es cosa menor: come, ruge, ocupa espacio y, sobre todo, llama la atención de una forma que ningún negocio con actividades irregulares desearía. Es lo contrario de la discreción.
El detalle del lagarto y los cuatro perros solo agrava el diagnóstico. Ya no hablamos de una mascota extravagante, sino de una pequeña colección zoológica instalada donde debería haber cubetas y mangueras. Los vecinos, uno imagina, pasaban frente al lugar sin sospechar que del otro lado de la lámina había más biodiversidad que en muchos parques municipales.
Las autoridades federales y estatales continúan con las diligencias, y será el proceso el que determine responsabilidades. Nada de lo aquí escrito prejuzga a nadie: son investigaciones en curso y así deben tratarse. Pero como retrato de la época, el episodio es imbatible. En Chihuahua, un simple autolavado puede resultar cualquier cosa menos simple.
Moraleja para el consumidor: la próxima vez que un negocio ofrezca un servicio sospechosamente barato y con encanto de rareza, conviene preguntar qué más guardan atrás. A veces es un descuento. A veces es un tigre.
El aseguramiento ocurrió tras un cateo en la zona fronteriza, dentro de una investigación por los delitos de privación ilegal de la libertad y homicidio doloso. Es decir, esto no es una anécdota simpática de fauna exótica: detrás del felino hay una carpeta abierta y hechos serios que las autoridades deberán esclarecer. Pero convengamos en que la escena tiene un componente surrealista difícil de ignorar. Uno acude a un car wash esperando, en el peor de los casos, que le rayen la defensa. No que del cuarto de máquinas salga rugiendo un depredador de doscientos kilos.
La pregunta que a todos ronda es la misma: ¿cómo se llega ahí? ¿En qué punto del plan de negocios alguien decidió que, entre la aspiradora y la cera líquida, hacía falta un tigre? Porque mantener un felino de esas dimensiones no es cosa menor: come, ruge, ocupa espacio y, sobre todo, llama la atención de una forma que ningún negocio con actividades irregulares desearía. Es lo contrario de la discreción.
El detalle del lagarto y los cuatro perros solo agrava el diagnóstico. Ya no hablamos de una mascota extravagante, sino de una pequeña colección zoológica instalada donde debería haber cubetas y mangueras. Los vecinos, uno imagina, pasaban frente al lugar sin sospechar que del otro lado de la lámina había más biodiversidad que en muchos parques municipales.
Las autoridades federales y estatales continúan con las diligencias, y será el proceso el que determine responsabilidades. Nada de lo aquí escrito prejuzga a nadie: son investigaciones en curso y así deben tratarse. Pero como retrato de la época, el episodio es imbatible. En Chihuahua, un simple autolavado puede resultar cualquier cosa menos simple.
Moraleja para el consumidor: la próxima vez que un negocio ofrezca un servicio sospechosamente barato y con encanto de rareza, conviene preguntar qué más guardan atrás. A veces es un descuento. A veces es un tigre.