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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 7 de agosto de 2026

Lucky y la funeraria con sala VIP: cuando despedir al perro incluye paquete de lujo

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Lucky y la funeraria con sala VIP: cuando despedir al perro incluye paquete de lujo
Hay historias que se cuentan solas, y la de Lucky es una de ellas. Un schnauzer irapuatense de quince años, compañero fiel de una familia durante década y media, murió como mueren los buenos perros: dejando un hueco del tamaño de un sillón. La familia, con toda la sensatez del mundo, decidió no enterrarlo sino incinerarlo, y para eso acudió a un crematorio de mascotas. Hasta ahí, todo dentro de lo esperado. Lo que no esperaban era encontrarse con una funeraria canina digna de catálogo de hotel boutique.

Al llegar con los restos de Lucky, un empleado los recibió con la noticia menos anticipada de la jornada: por el momento no había "salas disponibles". La familia parpadeó. Ellos solo querían la cremación. ¿Salas? ¿Para qué? El dependiente explicó, con la solemnidad de quien vende un plan a meses sin intereses, que se trataba de un espacio para despedirse de la mascota. Y aquí viene lo mejor: la familia, con una lógica que merece estatua en la plaza principal, respondió que ellos ya se habían despedido. En su casa. Gratis. Sin necesidad de reservar cubículo.

Uno no sabe si conmoverse o aplaudir la mercadotecnia. La industria del duelo descubrió hace tiempo que el dolor no regatea, y ahora extiende el modelo a las mascotas con una eficiencia envidiable: sala de despedida, quizá música ambiental, tal vez hasta un libro de firmas donde otros perros dejen su patita. Falta poco para el paquete premium con arreglo floral en forma de hueso y un maestro de ceremonias que diga "fue un buen muchacho".

Que quede claro: nadie se burla de Lucky ni del cariño de quince años que se ganó a pulso. El chiste no es la familia, que hizo lo correcto y encima lo hizo con los pies en la tierra. El chiste es un mercado que convirtió la palabra "despedida" en un renglón facturable y que casi logra que unos dolientes se sientan mal por no querer alquilar un cuarto para llorar a un perro que ya lloraron en casa. En un país donde a muchos cristianos les cuesta conseguir sala para velar a su propia gente, saber que hay lista de espera para los schnauzer dice algo, y no precisamente sobre los perros.

Lucky descansa, por fin, sin haber pisado la sala VIP. Y su familia se fue a casa con la conciencia tranquila y la cartera intacta, que en estos tiempos es prácticamente un milagro doble. Buen viaje, muchacho.