Trámite consular exprés: para el gringo sí hay ventanilla
Tamaño de letra
En Lázaro Cárdenas se vivió un raro momento de eficiencia burocrática, y —agárrense— fue en beneficio de veintitrés ciudadanos estadounidenses. El Ayuntamiento, a través de su Departamento de Atención al Migrante, organizó una reunión informativa para que estos residentes gringos puedan tramitar su pasaporte de Estados Unidos desde México, sin la molestia de cruzar la frontera. Un servicio a domicilio, prácticamente. Que no se diga que el municipio no atiende a sus migrantes… aunque estos migren al revés.
La escena tiene su gracia. El Departamento de Atención al Migrante, esa oficina que uno imagina llena de michoacanos preguntando cómo alcanzar el sueño americano, dedicó una jornada entera a facilitarle el papeleo a quienes ya lo tienen y solo necesitan renovar el pasaporte azul. Aquí el jubilado de Ohio que descubrió el paraíso del malecón consigue asesoría personalizada, mientras el paisano de toda la vida sigue ahorrando para la cita en la embajada y ensayando su mejor cara de ‘prometo regresar’.
No hay nada de malo en ayudar al que vive aquí, faltaba más; la hospitalidad michoacana es leyenda. Pero cuesta no notar la simetría cruel: veintitrés estadounidenses arreglan su documento sin moverse de la costa, y miles de michoacanos siguen tratando el trámite de una visa como una peregrinación con final incierto. La ventanilla exprés existe, sí. Solo que abre para el pasaporte que trae águila calva.
Bienvenida sea la cooperación internacional de mostrador. Ojalá algún día el mismo entusiasmo con que se resuelve el papeleo del vecino del norte se contagie a las filas donde espera la gente de casa. Por lo pronto, Lázaro Cárdenas queda como ejemplo de que en México sí se puede hacer trámite ágil, rápido y sin traslados innecesarios. La condición, eso sí, es ser extranjero.
La escena tiene su gracia. El Departamento de Atención al Migrante, esa oficina que uno imagina llena de michoacanos preguntando cómo alcanzar el sueño americano, dedicó una jornada entera a facilitarle el papeleo a quienes ya lo tienen y solo necesitan renovar el pasaporte azul. Aquí el jubilado de Ohio que descubrió el paraíso del malecón consigue asesoría personalizada, mientras el paisano de toda la vida sigue ahorrando para la cita en la embajada y ensayando su mejor cara de ‘prometo regresar’.
No hay nada de malo en ayudar al que vive aquí, faltaba más; la hospitalidad michoacana es leyenda. Pero cuesta no notar la simetría cruel: veintitrés estadounidenses arreglan su documento sin moverse de la costa, y miles de michoacanos siguen tratando el trámite de una visa como una peregrinación con final incierto. La ventanilla exprés existe, sí. Solo que abre para el pasaporte que trae águila calva.
Bienvenida sea la cooperación internacional de mostrador. Ojalá algún día el mismo entusiasmo con que se resuelve el papeleo del vecino del norte se contagie a las filas donde espera la gente de casa. Por lo pronto, Lázaro Cárdenas queda como ejemplo de que en México sí se puede hacer trámite ágil, rápido y sin traslados innecesarios. La condición, eso sí, es ser extranjero.