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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Jalisco Digest 8 de agosto de 2026

Guadalajara bajo el agua, la corrupción bajo el radar y el huevo bajo amenaza

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Guadalajara bajo el agua, la corrupción bajo el radar y el huevo bajo amenaza
Amaneció Guadalajara nadando y, como buen tapatío, fingiendo que no pasaba nada. La alerta roja convirtió las avenidas en canales de Xochimilco pero sin la trajinera ni el elote, el Macrobús levantó la mano y dijo "yo aquí me quedo", y las colonias que llevaban semanas recibiendo agua color café por fin recibieron su premio de consolación: un descuento en el recibo. Nada dice "servicio público de excelencia" como cobrarte apenas una parte del agua que no sirvió ni para trapear.

Pero si algo brilló esta semana —con luz tenue, discreta, casi clandestina— fue el combate a la corrupción. La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción instaló su Caravana Anticorrupción en el malecón de Puerto Vallarta con una estrategia de comunicación digna de un programa de protección de testigos: no le avisó a nadie. Ni convocatoria, ni redes sociales, ni un triste volante pegado en el poste. La lógica es impecable: si nadie sabe que estás, nadie viene a denunciar; si nadie denuncia, las cifras se mantienen inmaculadas. Combatir la corrupción sin que la ciudadanía se entere es, técnicamente, el sueño de cualquier funcionario que quiere la foto pero no el trabajo.

Mientras tanto, en otra dependencia encargada de la justicia cundía el otro tipo de "baja documental": alrededor de cuarenta trabajadores se quedaron sin contrato y, según denuncian, se les habría invitado a renunciar sin liquidación, ese clásico nacional del "te vas por tu propia voluntad, aquí tienes la puerta y de cortesía el empujón".

La joya de la corona, sin embargo, cruzó el río Ameca. En Nayarit, la fiscalía anunció haber desmantelado una red que extorsionaba a comerciantes de huevo, obligándolos a subir el precio para destinar el sobreprecio al cobro de piso. Así es, estimado lector: había un cártel del blanquillo. El kilo pasó de cuarenta a veinte pesos tras las detenciones, lo que significa que durante meses medio estado pagó impuesto revolucionario por hacerse unos huevos a la mexicana. Uno ya no sabe si desayunar o pedir factura.

Y hablando de cruzar el Ameca, por ahí reapareció "El Mochilas", el exalcalde que perdió Puerto Vallarta con Movimiento Ciudadano y que, fiel a la máxima de que en política nada se destruye, solo se reubica, ahora participa en actividades del mismo partido pero del otro lado del río, en Nayarit. Perdió de este lado, así que se fue a buscar suerte al de enfrente, como quien cambia de mesa en el casino con la misma ficha y la misma fe intacta.

En Zapopan, mientras tanto, se concentran las cuatro colonias con las viviendas más caras de todo México, dato que el ITESO tuvo la delicadeza de acompañar con una advertencia sobre la brecha de acceso a la vivienda, no vaya a ser que alguien lo festeje. Tranquilos: para vivir ahí basta con juntar el equivalente a varias vidas de trabajo honesto o, más rápido, olvidar cosas caras en el Uber. Porque resulta que Guadalajara es la segunda ciudad del país donde más objetos se quedan en el coche de plataforma: celulares, lentes y —el dato que nos define como civilización— cuatrocientos tacos de canasta. Cuatrocientos. Alguien pidió un Uber, subió cuatrocientos tacos y los olvidó. Ese señor no necesita casa en Zapopan, necesita ayuda profesional.

En el Centro, el Palacio de Gobierno sigue cercado pese a que las reparaciones ya terminaron, metáfora tan perfecta que casi da pena explicarla: la obra acabó, pero las vallas se quedaron, no vaya a ser que el pueblo confunda "gobierno abierto" con "gobierno sin barandal".

Y para cerrar el panorama, del otro lado de la frontera subieron a veinticinco millones de dólares la recompensa por el nuevo mando del cártel que lleva a Jalisco en el nombre y del que en Jalisco, curiosamente, casi nadie habla en voz alta. Washington reconoció los esfuerzos del gobierno mexicano y, acto seguido, pidió más, en ese tono de suegra que te felicita por la comida antes de preguntar para cuándo el nieto.

Así que ya lo sabe: si hoy sale a la calle, lleve paraguas, no cargue efectivo por si lo asaltan saliendo del banco, no lleve huevo por si le cobran piso y, sobre todo, no deje nada de valor en el Uber. Y si quiere denunciar algo, apúrese: el módulo anticorrupción anduvo por aquí un ratito, pero nadie supo dónde ni cuándo. Muy en su estilo.