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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Jalisco Nota 8 de agosto de 2026

La caravana anticorrupción que llegó de incógnito para que nadie la corrompiera

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La caravana anticorrupción que llegó de incógnito para que nadie la corrompiera
Hay que reconocerlo: pocas dependencias han entendido tan bien su propio nombre. La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Jalisco instaló esta semana su Caravana Anticorrupción en el malecón de Puerto Vallarta con un despliegue operativo tan sigiloso que ni los propios vallartenses se enteraron. Sin convocatoria pública, sin aviso en sus redes sociales, sin notificar a los medios locales. Un módulo de atención ciudadana montado con la discreción de una operación encubierta.

El razonamiento, si uno lo piensa fríamente, es de una eficiencia demoledora. La corrupción prospera donde hay gente denunciando cosas incómodas; por lo tanto, si eliminamos a la gente, eliminamos las denuncias, y si eliminamos las denuncias, las estadísticas quedan preciosas. Un módulo anticorrupción al que nadie llega es, estadísticamente, el módulo anticorrupción más exitoso de la historia: cero quejas, cero pendientes, cero broncas. Misión cumplida antes de abrir.

Uno imagina la escena: la lona colgada, las sillas plegables acomodadas, el termo de café listo, los funcionarios mirando el horizonte del Pacífico esperando a un ciudadano que nunca supo que existían. Como esas fiestas sorpresa que salen mal porque a nadie se le ocurrió invitar al festejado. Solo que aquí el festejado era el pueblo entero, y la sorpresa era que sí había dónde denunciar, pero ya se fueron.

La ironía se completa a la perfección si uno mira hacia otra institución de procuración de justicia, donde alrededor de cuarenta trabajadores denunciaron haberse quedado sin contrato, presuntamente invitados a renunciar sin liquidación. O sea: por un lado, un módulo para atender ciudadanos al que no dejaron entrar ciudadanos; por otro, personal que sí quería trabajar y al que le mostraron la salida. Recursos humanos con criterio de rifa: pierde el que participa.

Que conste que la intención suena inmejorable en el papel. Combatir la corrupción, acercar la justicia a la costa, escuchar a la gente. El problema es el pequeño detalle logístico de avisarle a la gente que la vas a escuchar. Difundir una convocatoria no es física cuántica; es, literalmente, el trabajo más sencillo que existe en cualquier oficina de gobierno, la especialidad de la casa, el pan de cada día del boletín triunfalista. Y justo esa vez, misteriosamente, se les olvidó el botón de compartir.

Así que si usted tenía algo que denunciar en Vallarta, respire hondo: la próxima caravana quizá vuelva. Solo esté muy atento, porque no le van a decir cuándo, ni dónde, ni a qué hora. En el combate a la corrupción, al parecer, la primera víctima fue el aviso.