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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 8 de agosto de 2026

El arte de supervisar el diluvio: millones por ver llover en primera fila

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El arte de supervisar el diluvio: millones por ver llover en primera fila
Cae la tarde del viernes y la Ciudad de México hace lo que mejor sabe: convertirse en Venecia, pero sin góndolas ni glamour. Alerta roja en La Magdalena Contreras, el río Magdalena desbordado arrastrando ramas y troncos, encharcamientos en la Calzada de Tlalpan y granizo de cortesía. Y justo cuando el vecino saca la cubeta y la fe, nos enteramos de la obra maestra administrativa de la temporada: la Secretaría de Gestión Integral del Agua adjudicó 22.3 millones de pesos a una empresa para supervisar 52 obras del Plan Drenaje 2026 en las zonas de mayor riesgo de inundación.

Subrayemos el verbo, porque ahí está el chiste completo: supervisar. No desazolvar, no bombear, no construir. Vigilar. Por 22.3 millones contratamos al espectador más caro del año, uno que apunta en su bitácora, con letra impecable, la hora exacta en que el agua alcanzó el segundo escalón. Es el palco VIP del apocalipsis pluvial: butaca seca, café caliente y una vista privilegiada del momento en que la avenida se vuelve río.

Entiéndase: supervisar obra pública es legítimo y hasta necesario, nadie discute que alguien deba revisar que lo que se paga se haga. El problema es el contraste dramático de calendario. La ciudad se inunda hoy, con alerta roja encendida y vecinos rescatados de sus propias casas, mientras el gran anuncio del día es que ya hay quien vigile las obras que deberían evitar precisamente esto. Primero llega el auditor del diluvio; el diluvio, puntual, ya estaba.

Uno imagina el reporte final: «Se observa que, en efecto, llovió. Se confirma que el agua bajó. Se recomienda que no vuelva a subir». Veintidós millones de pesos para descubrir, con rigor técnico, lo que cualquier chilango sabe desde la primaria: en agosto se inunda, y se inunda donde siempre.

Que quede claro para la hemeroteca: la lluvia no se combate con comunicados ni con contratos de supervisión, se combate con drenaje que funcione. Mientras tanto, la capital seguirá remando y, ahora sí, con testigo profesional y facturado. Al menos esta vez el naufragio quedará debidamente documentado.