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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 8 de agosto de 2026

Bajaron los delitos, según la gráfica; pregúntenle a la avenida

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Bajaron los delitos, según la gráfica; pregúntenle a la avenida
Buenas noticias oficiales: las autoridades federales presumieron que en julio Nuevo León registró su tasa de homicidios más baja para ese mes en veinte años, y que los robos a casa habitación, a negocios y a vehículos cayeron a su nivel más bajo en dos décadas. Todo, dijeron, gracias a la 'coordinación institucional' entre los tres órdenes de gobierno. Hermoso. Uno quisiera creerle a la gráfica con la misma fe con la que le cree al pronóstico del clima.

El problema de las estadísticas es que son como las fotos de perfil: muestran el mejor ángulo. Porque la misma semana en que se celebró la baja histórica, el estado siguió operando a su ritmo habitual: detenciones por robos a comercios en el centro de Monterrey, cateos, persecuciones que terminan en autos incrustados en terrenos baldíos, y una que otra movilización a la que ya ni le tomamos foto. La 'coordinación institucional' es real; el detalle es que la delincuencia no recibió el memorándum.

Admiremos, eso sí, la técnica narrativa. 'Tasa más baja para el mes de julio' es una obra maestra del asterisco. Es como decir 'soy el más rápido de mi cuadra, corriendo hacia abajo, con viento a favor y midiendo yo el cronómetro'. Cualquier récord es alcanzable si uno elige con cariño el periodo, el delito y la comparación. Y no es que las cifras mientan; es que las cifras posan.

Que quede claro: ojalá sea cierto, ojalá cada baja represente una familia que no vivió el peor día de su vida. Nadie aquí le hace fuchi a la buena noticia. Lo que le hacemos fuchi es al reflejo de salir a echar cohetes cada mes con una lámina de PowerPoint, mientras el ciudadano promedio calcula por instinto propio a qué hora y por qué colonia conviene no andar. En Nuevo León aprendimos hace rato que la seguridad no se mide en la gráfica del boletín, sino en si uno saca o no el celular en el alto.

La próxima vez que anuncien un récord, propongo un acompañante honesto: junto a la barra que baja, una barra que diga 'lo que todavía nos falta'. Esa sí que nadie la quiere proyectar. Por ahora, celebremos con mesura: la coordinación va bien, la percepción va por su cuenta, y la avenida Penitenciaría sigue haciendo, tristemente, honor a su nombre.