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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 8 de agosto de 2026

Parque Fundidora: el cierre más breve desde la última promesa

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Parque Fundidora: el cierre más breve desde la última promesa
El Parque Fundidora protagonizó esta semana el drama más corto de la cartelera regia. Primero emitió un comunicado solemne anunciando que suspendía operaciones 'hasta nuevo aviso' por afectaciones en el servicio eléctrico. Los paseantes que ya tenían planeado su fin de semana sintieron el golpe. Y entonces, apenas una hora después, llegó el segundo comunicado: reanudaban actividades 'con normalidad'. Fin. Aplausos. Que baje el telón.

Una hora. Ese fue el ciclo completo de vida del anuncio. Nació, generó angustia colectiva, tuvo su momento de luto en los grupos de WhatsApp familiares y falleció antes de que alguien alcanzara a cancelar los planes. Es el periodo de atención más honesto que ha tenido cualquier institución en el estado: dijeron una cosa, se arrepintieron, y lo confesaron en tiempo récord. Si la política mexicana operara a esa velocidad de rectificación, otro gallo nos cantaría.

Lo mejor es la elegancia del 'hasta nuevo aviso', esa frase que suena a temporada completa y en la práctica duró menos que un elote en manos de un niño. En el diccionario burocrático, 'hasta nuevo aviso' abarca desde sesenta minutos hasta la eternidad, y uno nunca sabe cuál le tocó. Fundidora nos regaló la versión exprés: el apocalipsis con horario de comida.

Seamos justos: que un parque restablezca la luz y abra en una hora es, técnicamente, eficiencia. El chiste no es que hayan fallado, sino la coreografía del pánico: dos comunicados en el tiempo que tarda uno en encontrar estacionamiento. Hubo quien alcanzó a entristecerse, subir su historia melancólica y desmentirse a sí mismo antes de llegar a la puerta. Montañas rusas hay muchas en Fundidora; esta fue emocional y gratuita.

Moderador propongo para la próxima: antes de escribir 'hasta nuevo aviso', respirar, revisar el interruptor y, quizás, esperar los sesenta minutos por si el asunto se arregla solito. Porque nada erosiona más la credibilidad de un aviso que verlo desmentido por su propio autor mientras aún está caliente. Por lo demás, bienvenidos de vuelta al parque; la crisis duró lo que un café, y el susto, ni se cobra.