El gusano que quiso ser pandemia
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Cuando un funcionario compara una plaga con el Covid-19, uno sabe que la conferencia de prensa se puso interesante. Y eso hizo esta semana el delegado regional de Desarrollo Rural al hablar del Gusano Barrenador del Ganado, que ya habría tocado el municipio de Janos con su primer caso sospechoso.
Los números que dio son de respetarse: 92 casos activos confirmados a nivel estatal, y según él, 'vienen más'. Pero lo que se le quedará a uno grabado no es la cifra, sino la comparación. El funcionario dijo, textual, que la velocidad de propagación de la plaga es tan agresiva que le recuerda al impacto expansivo del virus que nos encerró dos años. Ahí, en pleno reporte ganadero, invocó el fantasma de la pandemia.
Uno entiende la intención: prender los focos rojos, sacudir a las autoridades, conseguir que alguien voltee a ver el problema. En el mundo de la burocracia rural, donde el presupuesto llega tarde y a regañadientes, a veces hace falta un poco de épica para que te hagan caso. Y no hay épica más eficaz en este país que decir la palabra que empieza con C y termina en pánico colectivo.
El detalle es que el ganadero de Janos, el de a de veras, no necesita metáforas pandémicas. Necesita apoyo, vigilancia sanitaria y estrategias que lleguen antes de que la plaga se coma la región. Comparar el gusano con el Covid es efectivo para el titular, sí, pero también es reconocer, entre líneas, que la contingencia se les puede ir de las manos si no actúan rápido.
Y ahí está lo verdaderamente inquietante. Cuando alguien te dice que los 92 casos 'son solo los que van registrados' y que 'faltan los que aún no se reportan', no está exagerando por gusto: está avisando que la cuenta apenas empieza. El drama, en este caso, puede que esté justificado.
Así que tomémoslo en serio, aunque la comparación nos haya sacado una sonrisa nerviosa. Ojalá que este gusano no llegue ni a la mitad de lo que fue aquella pandemia. Ojalá que las estrategias lleguen a tiempo. Y ojalá que la próxima conferencia hable de casos resueltos y no de nuevas comparaciones apocalípticas. El ganado chihuahuense ya tuvo suficiente con la sequía.
Los números que dio son de respetarse: 92 casos activos confirmados a nivel estatal, y según él, 'vienen más'. Pero lo que se le quedará a uno grabado no es la cifra, sino la comparación. El funcionario dijo, textual, que la velocidad de propagación de la plaga es tan agresiva que le recuerda al impacto expansivo del virus que nos encerró dos años. Ahí, en pleno reporte ganadero, invocó el fantasma de la pandemia.
Uno entiende la intención: prender los focos rojos, sacudir a las autoridades, conseguir que alguien voltee a ver el problema. En el mundo de la burocracia rural, donde el presupuesto llega tarde y a regañadientes, a veces hace falta un poco de épica para que te hagan caso. Y no hay épica más eficaz en este país que decir la palabra que empieza con C y termina en pánico colectivo.
El detalle es que el ganadero de Janos, el de a de veras, no necesita metáforas pandémicas. Necesita apoyo, vigilancia sanitaria y estrategias que lleguen antes de que la plaga se coma la región. Comparar el gusano con el Covid es efectivo para el titular, sí, pero también es reconocer, entre líneas, que la contingencia se les puede ir de las manos si no actúan rápido.
Y ahí está lo verdaderamente inquietante. Cuando alguien te dice que los 92 casos 'son solo los que van registrados' y que 'faltan los que aún no se reportan', no está exagerando por gusto: está avisando que la cuenta apenas empieza. El drama, en este caso, puede que esté justificado.
Así que tomémoslo en serio, aunque la comparación nos haya sacado una sonrisa nerviosa. Ojalá que este gusano no llegue ni a la mitad de lo que fue aquella pandemia. Ojalá que las estrategias lleguen a tiempo. Y ojalá que la próxima conferencia hable de casos resueltos y no de nuevas comparaciones apocalípticas. El ganado chihuahuense ya tuvo suficiente con la sequía.