Boletín del Bajío: aquí nadie se intoxicó, pero decomisamos dos mil chelas por si las dudas
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Amanece en Guanajuato y el estado despierta con esa productividad que solo da el mes de agosto, cuando medio gobierno inaugura y el otro medio promete inaugurar. Empecemos por Celaya, donde la Dirección de Fiscalización anunció que dos personas terminaron en estado crítico por presunto alcohol adulterado, y el IMSS, con la elegancia de quien no fue invitado a la fiesta, salió a "desmentir" que tuviera pacientes hospitalizados por esa causa. Es decir: una dependencia dice que hay intoxicados, la otra dice que no le consta. En este estado hasta las malas noticias necesitan segunda opinión. El director de fiscalización, mientras tanto, prometió revisar marbetes, etiquetas y "envases no originales probablemente adulterados", que es la manera burocrática de decir que va a oler botellas hasta encontrar la marca que ya sabe cuál es pero todavía no puede decir.
De la bebida clandestina a la bebida confiscada. En León, sobre los Campos de la Españita, la autoridad decomisó dos mil quinientas cincuenta y cinco cervezas destinadas a la semifinal de una liga amateur que —oh sorpresa— no tenía permiso. Que quede claro el operativo del fin de semana: en Celaya persiguen el alcohol que enferma, en León confiscan el alcohol que anima la cascarita. Más de dos mil quinientas chelas para una semifinal de futbol llanero es, hay que reconocerlo, un nivel de planeación logística que ya quisieran algunas obras públicas del estado.
Hablando de obras. En Valtierrilla, Salamanca, el Jardín Revolución fue rehabilitado con una inversión de más de diez millones de pesos. La obra está terminada. Reportada como concluida. Formalmente lista. El único detalle es que nadie sabe cuándo se va a abrir al público, porque la fecha de inauguración ha cambiado tantas veces que ya parece calendario de adivino. Diez millones de pesos en un jardín que existe, funciona y permanece bardeado contra sus propios dueños: los vecinos. La revolución, fiel a su nombre, sigue pendiente.
En el terreno animal, el Zoológico de León anunció que invertirá dos millones de pesos para renovar el hábitat de sus cuarenta y siete borregos muflones. La noticia sería enternecedora si no recordáramos por qué hay que renovarlo: en diciembre una jauría entró al recinto y acabó con veinticuatro muflones. O sea, el zoológico va a gastar dos millones en reforzar una casa después de que se metieron los perros y no antes. Es la doctrina de seguridad aplicada a la fauna: primero el velorio, luego la reja.
La cultura tampoco descansó. En Casa Cuévano por fin se exhibe completa la obra "Reflejos del Éxito", de la leonesa Natalia Barajas, aquella muestra a la que el Congreso del Estado le escondió dos cuadros por contener "desnudos". Uno entiende: en un recinto donde tantas cosas se aprueban con los ojos cerrados, un desnudo pintado era demasiada transparencia. Los diputados, guardianes del pudor, salvaron a Guanajuato de dos óleos y nos dejaron el resto para verlo con lentes 3D, que es justo como luce mejor cualquier discurso oficial del estado.
Para elevar el tono —literalmente— nos visita desde el Vaticano el organista titular de la Basílica de San Pedro, que dará concierto el 20 de agosto en la Basílica de Guanajuato. Un hombre que le toca el órgano al Papa vendrá a un estado donde el máximo instrumento de viento sigue siendo el funcionario que promete y sopla. Bienvenido, maestro; aquí la acústica es excelente para los anuncios que nunca se cumplen.
Cerramos con la academia. La UNAM aplicará un examen presencial de control a dos mil setecientos setenta y siete aspirantes de León, luego de detectar "irregularidades" en la prueba que se hizo en línea. Traducción: alguien descubrió que la honestidad y el wifi no siempre viajan juntos. Nada como un examen a distancia para revelar el verdadero talento de una generación entera para resolver problemas… en pestañas nuevas.
Mientras tanto, Pénjamo mejora caminos y reparte sillas de ruedas y aparatos auditivos, Salamanca se declara libre de hepatitis gracias a la higiene, y la capital abre por apenas tres días la convocatoria de la Tarjeta Violeta para repartir dos mil pesos a las mujeres, porque en Guanajuato hasta los apoyos son de temporada, como los camotes. Que descansen, que mañana hay que inaugurar algo. O prometer que se inaugura. Aquí, como en el jardín de Valtierrilla, lo importante es que la obra esté lista; abrirla ya será en otro sexenio.
De la bebida clandestina a la bebida confiscada. En León, sobre los Campos de la Españita, la autoridad decomisó dos mil quinientas cincuenta y cinco cervezas destinadas a la semifinal de una liga amateur que —oh sorpresa— no tenía permiso. Que quede claro el operativo del fin de semana: en Celaya persiguen el alcohol que enferma, en León confiscan el alcohol que anima la cascarita. Más de dos mil quinientas chelas para una semifinal de futbol llanero es, hay que reconocerlo, un nivel de planeación logística que ya quisieran algunas obras públicas del estado.
Hablando de obras. En Valtierrilla, Salamanca, el Jardín Revolución fue rehabilitado con una inversión de más de diez millones de pesos. La obra está terminada. Reportada como concluida. Formalmente lista. El único detalle es que nadie sabe cuándo se va a abrir al público, porque la fecha de inauguración ha cambiado tantas veces que ya parece calendario de adivino. Diez millones de pesos en un jardín que existe, funciona y permanece bardeado contra sus propios dueños: los vecinos. La revolución, fiel a su nombre, sigue pendiente.
En el terreno animal, el Zoológico de León anunció que invertirá dos millones de pesos para renovar el hábitat de sus cuarenta y siete borregos muflones. La noticia sería enternecedora si no recordáramos por qué hay que renovarlo: en diciembre una jauría entró al recinto y acabó con veinticuatro muflones. O sea, el zoológico va a gastar dos millones en reforzar una casa después de que se metieron los perros y no antes. Es la doctrina de seguridad aplicada a la fauna: primero el velorio, luego la reja.
La cultura tampoco descansó. En Casa Cuévano por fin se exhibe completa la obra "Reflejos del Éxito", de la leonesa Natalia Barajas, aquella muestra a la que el Congreso del Estado le escondió dos cuadros por contener "desnudos". Uno entiende: en un recinto donde tantas cosas se aprueban con los ojos cerrados, un desnudo pintado era demasiada transparencia. Los diputados, guardianes del pudor, salvaron a Guanajuato de dos óleos y nos dejaron el resto para verlo con lentes 3D, que es justo como luce mejor cualquier discurso oficial del estado.
Para elevar el tono —literalmente— nos visita desde el Vaticano el organista titular de la Basílica de San Pedro, que dará concierto el 20 de agosto en la Basílica de Guanajuato. Un hombre que le toca el órgano al Papa vendrá a un estado donde el máximo instrumento de viento sigue siendo el funcionario que promete y sopla. Bienvenido, maestro; aquí la acústica es excelente para los anuncios que nunca se cumplen.
Cerramos con la academia. La UNAM aplicará un examen presencial de control a dos mil setecientos setenta y siete aspirantes de León, luego de detectar "irregularidades" en la prueba que se hizo en línea. Traducción: alguien descubrió que la honestidad y el wifi no siempre viajan juntos. Nada como un examen a distancia para revelar el verdadero talento de una generación entera para resolver problemas… en pestañas nuevas.
Mientras tanto, Pénjamo mejora caminos y reparte sillas de ruedas y aparatos auditivos, Salamanca se declara libre de hepatitis gracias a la higiene, y la capital abre por apenas tres días la convocatoria de la Tarjeta Violeta para repartir dos mil pesos a las mujeres, porque en Guanajuato hasta los apoyos son de temporada, como los camotes. Que descansen, que mañana hay que inaugurar algo. O prometer que se inaugura. Aquí, como en el jardín de Valtierrilla, lo importante es que la obra esté lista; abrirla ya será en otro sexenio.