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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Michoacán Digest 9 de agosto de 2026

Un peso más para el camión, cero pesos para la vergüenza

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Un peso más para el camión, cero pesos para la vergüenza
Amaneció Michoacán y la noticia que por fin unió a todos los municipios no fue una obra, ni un logro, ni una reconciliación histórica: fue un peso. Uno solo. A partir del lunes el camión cuesta 12 pesos y el Instituto del Transporte lo confirmó con la solemnidad de quien anuncia la llegada del hombre a la Luna. Los usuarios, ingratos ellos, se atrevieron a pedir algo a cambio: unidades que cierren las puertas, choferes que no confundan la avenida con el Rally Dakar y asientos con menos resortes que un catre de posada. Piden mucho. Por 12 pesos apenas alcanza para el peso extra; lo demás sigue viniendo incluido en la fe. Eso sí, adultos mayores y personas con discapacidad seguirán pagando 11, un descuento tan generoso que casi hay que agradecerlo de rodillas, si el asiento lo permitiera.

Mientras el pasaje sube, la seguridad de los funcionarios cotiza a la baja. El Ayuntamiento de Morelia informó, muy quitado de la pena, que ningún jefe de tenencia ha solicitado protección personal, como si el trámite fuera pedir una constancia de no adeudo. Uno imagina la ventanilla: 'Buenas, vengo por mi seguridad personal.' 'Llene el formato F-29, traiga dos copias del INE y regrese en 20 días hábiles.' Lo dijeron, además, la misma semana en que la Fiscalía investiga el homicidio del jefe de tenencia de Santiago Undameo, un hombre que había denunciado una y otra vez la extracción ilegal de los ríos y la presa de su localidad. Aquí la protección no se pide con oficio: se pide con vela. Y la burocracia, fiel a su costumbre, sigue esperando la solicitud por escrito.

En el ramo de las buenas intenciones, Lázaro Cárdenas repartió 3 mil 500 plantitas rumbo a la Jornada Nacional de Reforestación, un gesto verde y noble que agradecemos, con la módica esperanza de que las cuiden mejor que a los ríos que denunciaba el finado de Undameo. Reforestar es hermoso; también lo sería que a los árboles ya plantados no se los llevara nadie de madrugada. Pero vamos por partes: primero la foto con la maceta, luego el cuidado del medio ambiente. Todo a su tiempo, como el Morebús.

En Zacapu, la presidenta municipal Mónica Valdez llega a su Segundo Informe con 'resultados que transforman', frase que en el diccionario del gobierno municipal significa 16 vialidades intervenidas y la calle 20 de Noviembre renovada. Curioso destino el de esa calle: en Zacapu la remozan y la presumen, y en Morelia una barda de casa abandonada se le cayó encima a los transeúntes, por fortuna sin heridos. Dos 20 de Noviembre, dos revoluciones distintas: una de cemento fresco, otra de escombro. La patria es contradictoria y le encanta.

Y hablando de patrimonio nacional, el aguacate volvió a la mesa política. El alcalde de Morelia, Alfonso Martínez, tuvo la valentía de descubrir el agua tibia: dijo que la estrategia de seguridad de décadas 'no ha dado resultados'. Gracias, señor alcalde, por la revelación; medio estado la sospechaba desde el sexenio pasado. El oro verde ahora se negocia hasta con la presidenta Sheinbaum y autoridades gringas, porque nada moviliza tanto a las instituciones como la amenaza de que a Estados Unidos le falte guacamole en el Super Bowl. Que se metan con la paz del pueblo, pasa; que se metan con el dip, ahí sí tiembla la República.

En el terreno cívico, la nueva credencial para votar llega con muesca táctil, identificación NB y opciones de autoidentificación indígena o afromexicana; un documento modernísimo que solo tiene un pequeño detalle: tarda hasta 20 días en entregarse. Somos vanguardia en diseño y retaguardia en logística, una combinación muy mexicana. Al menos la credencial reconocerá que en Michoacán 259 mil personas hablan una lengua indígena, dato del que presumimos en el Día de los Pueblos Indígenas y olvidamos con precisión de calendario los otros 364.

Y para cerrar el noticiero del absurdo, los gatos. Una asociación animalista advirtió que ocho de cada diez michinos extraviados no vuelven a casa, cifra tan alarmante que hoy el gato promedio tiene menos garantías de regresar que un jefe de tenencia con seguridad solicitada. Nos indigna el gato perdido y nos encoge el hombro el resto: al menos por el minino sí salimos a pegar cartelitos en los postes. Que es, a fin de cuentas, más de lo que hace la ventanilla.

Moraleja del día: en Michoacán todo sube —el pasaje, el aguacate, la retórica— menos lo que de veras importa. Y todo se pide por escrito, menos el milagro.