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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Michoacán Nota 9 de agosto de 2026

Ocho de cada diez gatos no vuelven, y la ciudad ya casi ni pregunta

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Ocho de cada diez gatos no vuelven, y la ciudad ya casi ni pregunta
Por fin una estadística que nos duele en el alma colectiva: la asociación Misitu TNR Gatos Ferales advirtió que ocho de cada diez gatos extraviados no regresan a casa. Michoacán entero se llevó la mano al pecho. Ochenta por ciento de deserción felina es una tragedia, y lo decimos sin ironía en esta línea, porque el minino no tiene la culpa de nada.

Lo que sí merece una revisada es la escala de nuestras indignaciones. Cuando se pierde un gato, la cuadra se moviliza: aparecen cartelitos en los postes, grupos de WhatsApp, recompensas, drones improvisados y vecinas que no dormirán hasta ver a 'Pelusa' de vuelta. Es conmovedor, y ojalá esa misma logística vecinal se pudiera contratar para otros extravíos igualmente comunes en el estado, como el de las obras prometidas, el de la seguridad solicitada por ventanilla o el de los recursos etiquetados que salen de casa y tampoco vuelven.

La asociación pide a las familias cuidar mejor a sus gatos: ponerles identificación, no dejarlos salir a la aventura, esterilizarlos. Consejos sensatos, del tipo que uno agradece y luego pospone. Porque somos expertos en el amor reactivo: queremos muchísimo al gato justo el día que ya no está, con esa devoción retrospectiva que también le dedicamos a los baches el día que ponchan la llanta.

Hay algo entrañable y muy nuestro en que un felino movilice más red ciudadana que muchos asuntos de gobierno. El gato, al menos, tiene quien lo busque, quien pegue su foto, quien ofrezca 500 pesos de recompensa. Ojalá todos en Michoacán contáramos con esa clase de comunidad cuando andamos perdidos: la del cartelito honesto, la del vecino que sí sale a preguntar.

Que conste: el mensaje de fondo es bueno y hay que hacerle caso. Cuiden a sus gatos, pónganles placa, no los suelten al mundo cruel. Y ya encarrerados en el cuidado, cuidemos también lo demás, no vaya a ser que un día la estadística diga que ocho de cada diez promesas tampoco regresan a casa. Ah, verdad.