Capital del futbol, del oído selectivo y del gusano gourmet
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Amaneció Guanajuato con la moral en alto y la lógica de vacaciones. Mientras media entidad coreaba el 1-0 del Tri y entonaba el “Cielito Lindo” como si lo hubiéramos metido nosotros, las autoridades aprovecharon la euforia para hacer lo que mejor se les da: cortar listones, repartir reconocimientos y mirar a otro lado con elegancia.
Empecemos por la capital, que ya no es Patrimonio de la Humanidad sino sede mundialista de barrio. El Gobierno Municipal arrancó el torneo “Me Late Guanajuato Capital con el Futbol 2026”, una competencia descrita como incluyente, de amplia participación y —atención— “herramienta clave de prevención social” para mantener a la juventud alejada de las conductas de riesgo. Traducción: si el muchacho está corriendo atrás de un balón, no está en otra cosa. Es una teoría hermosa, casi tierna, que asume que el crimen organizado no tiene cancha de futbol siete. Ojalá funcione; mientras tanto, repartieron galardones a futbolistas emblemáticos, porque en este estado nada se inaugura sin antes entregar un trofeo a alguien.
Hablando de trofeos: Irapuato se llevó la Escoba de Platino 2026, máximo reconocimiento mundial en limpieza urbana. Tercera vez que la fresa internacionaliza su orgullo barrendero: plata en 2022, oro en 2024 y ahora platino. A este paso, en 2028 ganan el Balón de Oro del cepillo. Conmovedor que un municipio sepa exactamente dónde quedó cada bolsa de basura, mientras los colectivos de búsqueda siguen pidiendo que la Fiscalía cruce los datos de los cuerpos que no aparecen en otros municipios del Bajío. Limpieza de calle nivel ONU; cotejo de ADN, todavía en versión beta.
Pero el premio a la ironía pura se lo lleva Celaya, donde el Includis presumió una inversión de un millón de pesos, una nueva zona de terapia y la entrega de 50 auxiliares auditivos bajo la campaña “Oír con Esperanza”. Bonito nombre. El detalle es que el mismo organismo reconoció 18 casos de auxiliares auditivos pagados y no entregados, asunto que ya canalizaron a la Contraloría. Es decir: hubo ciudadanos que oyeron la promesa con toda claridad, pero el aparato nunca llegó. La esperanza, por lo visto, viene sin garantía.
El oído selectivo también llegó a Salamanca, donde el alcalde anunció una inversión histórica de 900 millones de pesos en obras y programas sociales, en lo que sería el año de mayor gasto público del municipio. Acto seguido, el mismo edil reconoció un repunte de homicidios, que atribuyó al consumo y venta de drogas, aunque destacó la baja en robos. Es el clásico combo bajiense: te roban menos, pero hay que cuidarse más. Y por si faltara color, en la comunidad de Valtierrilla anuncian cortes de agua porque tres de cada diez cuentas traen adeudos, mientras en Zapote de Palomas los vecinos ya se cansaron de esperar y pagaron de su bolsa la renovación de la red de agua potable. Autogestión pura: el ciudadano modelo del Bajío es aquel que paga impuestos y luego paga otra vez para que algo funcione.
En el rubro ecológico tenemos doble vía. León presume campaña de forestación con meta de 16 mil árboles. Celaya, en cambio, derribará 28 árboles de la Alameda para la nueva estación del tren de pasajeros, con la promesa de plantar diez por cada uno. En teoría salimos ganando 280 árboles; en la práctica, los nuevos miden lo que un palillo y los viejos daban sombra desde antes de que existiera el concepto de “movilidad”. Pero hay que pensar en el futuro: nada dice progreso como un tren que aún no pasa y una sombra que tardará 30 años en regresar.
Y cerramos con la nota fauna del día: el Zoológico de León confirmó dos casos de gusano barrenador, uno en un wapití y otro en un yak. Las autoridades descartan riesgo para los visitantes y aclaran que no cerrarán el recinto. Tranquilizador, salvo por el dato estatal: el parásito ya tocó San Francisco del Rincón, Pénjamo, Irapuato, Abasolo y Yuriria, y desde el Congreso piden más prevención. Un wapití no sabe lo que es un wapití, pero ya forma parte de la estadística sanitaria de Guanajuato. Bienvenido, amigo; aquí todos cargamos algo.
En resumen: ganamos al futbol, ganamos la escoba, ganamos en árboles prometidos y hasta el yak es local. Lo único que sigue pendiente es que las cosas que pagamos lleguen, que el agua salga y que los aparatos auditivos hagan honor a su campaña. Por lo demás, todo en orden, Guanajuato. No nos oyen, pero qué bonito suena.
Empecemos por la capital, que ya no es Patrimonio de la Humanidad sino sede mundialista de barrio. El Gobierno Municipal arrancó el torneo “Me Late Guanajuato Capital con el Futbol 2026”, una competencia descrita como incluyente, de amplia participación y —atención— “herramienta clave de prevención social” para mantener a la juventud alejada de las conductas de riesgo. Traducción: si el muchacho está corriendo atrás de un balón, no está en otra cosa. Es una teoría hermosa, casi tierna, que asume que el crimen organizado no tiene cancha de futbol siete. Ojalá funcione; mientras tanto, repartieron galardones a futbolistas emblemáticos, porque en este estado nada se inaugura sin antes entregar un trofeo a alguien.
Hablando de trofeos: Irapuato se llevó la Escoba de Platino 2026, máximo reconocimiento mundial en limpieza urbana. Tercera vez que la fresa internacionaliza su orgullo barrendero: plata en 2022, oro en 2024 y ahora platino. A este paso, en 2028 ganan el Balón de Oro del cepillo. Conmovedor que un municipio sepa exactamente dónde quedó cada bolsa de basura, mientras los colectivos de búsqueda siguen pidiendo que la Fiscalía cruce los datos de los cuerpos que no aparecen en otros municipios del Bajío. Limpieza de calle nivel ONU; cotejo de ADN, todavía en versión beta.
Pero el premio a la ironía pura se lo lleva Celaya, donde el Includis presumió una inversión de un millón de pesos, una nueva zona de terapia y la entrega de 50 auxiliares auditivos bajo la campaña “Oír con Esperanza”. Bonito nombre. El detalle es que el mismo organismo reconoció 18 casos de auxiliares auditivos pagados y no entregados, asunto que ya canalizaron a la Contraloría. Es decir: hubo ciudadanos que oyeron la promesa con toda claridad, pero el aparato nunca llegó. La esperanza, por lo visto, viene sin garantía.
El oído selectivo también llegó a Salamanca, donde el alcalde anunció una inversión histórica de 900 millones de pesos en obras y programas sociales, en lo que sería el año de mayor gasto público del municipio. Acto seguido, el mismo edil reconoció un repunte de homicidios, que atribuyó al consumo y venta de drogas, aunque destacó la baja en robos. Es el clásico combo bajiense: te roban menos, pero hay que cuidarse más. Y por si faltara color, en la comunidad de Valtierrilla anuncian cortes de agua porque tres de cada diez cuentas traen adeudos, mientras en Zapote de Palomas los vecinos ya se cansaron de esperar y pagaron de su bolsa la renovación de la red de agua potable. Autogestión pura: el ciudadano modelo del Bajío es aquel que paga impuestos y luego paga otra vez para que algo funcione.
En el rubro ecológico tenemos doble vía. León presume campaña de forestación con meta de 16 mil árboles. Celaya, en cambio, derribará 28 árboles de la Alameda para la nueva estación del tren de pasajeros, con la promesa de plantar diez por cada uno. En teoría salimos ganando 280 árboles; en la práctica, los nuevos miden lo que un palillo y los viejos daban sombra desde antes de que existiera el concepto de “movilidad”. Pero hay que pensar en el futuro: nada dice progreso como un tren que aún no pasa y una sombra que tardará 30 años en regresar.
Y cerramos con la nota fauna del día: el Zoológico de León confirmó dos casos de gusano barrenador, uno en un wapití y otro en un yak. Las autoridades descartan riesgo para los visitantes y aclaran que no cerrarán el recinto. Tranquilizador, salvo por el dato estatal: el parásito ya tocó San Francisco del Rincón, Pénjamo, Irapuato, Abasolo y Yuriria, y desde el Congreso piden más prevención. Un wapití no sabe lo que es un wapití, pero ya forma parte de la estadística sanitaria de Guanajuato. Bienvenido, amigo; aquí todos cargamos algo.
En resumen: ganamos al futbol, ganamos la escoba, ganamos en árboles prometidos y hasta el yak es local. Lo único que sigue pendiente es que las cosas que pagamos lleguen, que el agua salga y que los aparatos auditivos hagan honor a su campaña. Por lo demás, todo en orden, Guanajuato. No nos oyen, pero qué bonito suena.