El agua se fuga, pero las juntas para 'conocer los retos' nunca fallan
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El agua en Chihuahua se está convirtiendo en personaje de terror: se le oye, a veces se le ve, pero cuando la buscas ya se fue. La Junta Municipal de Agua y Saneamiento lo dijo con todas sus letras: cerca del 15 por ciento del agua que corre por sus tuberías se pierde en fugas. Para compensar, realizan entre 20 y 30 reparaciones diarias y aseguran que la inversión se cuadruplicó. Es un esfuerzo real, no lo dudamos; el problema es que suena a estar achicando una lancha con un vasito mientras el mar entra por diez lados.
En Parral, los vecinos de 'Parral Vive' ya se cansaron de la paradoja y pusieron el dedo en la llaga: piden frenar la autorización de nuevos fraccionamientos mientras no haya agua suficiente para quienes ya viven ahí. Suena a sentido común, esa sustancia tan escasa como el propio líquido. Porque no tiene mucha lógica prometer más casas y más llaves cuando las que ya existen escupen aire los fines de semana.
El telón de fondo es de película triste: la presa Piedras Azules, en Allende, lleva casi un lustro seca, y sus últimos peces sobreviven en charcos que se encogen igual que el ánimo del agricultor. La sequía no es chisme: se comió los peces y amenaza al campo.
Y mientras tanto, en la capital, el alcalde Marco Bonilla convocó a los operadores de agua de 32 municipios, que atienden a más del 85 por ciento de la población, para 'conocer los principales retos que enfrentan'. Aquí es donde uno agradecería un poquito menos de diagnóstico y un poquito más de tubo nuevo. Los retos, con todo respeto, ya se conocen: se llaman fuga, sequía y tubería con más años que muchos funcionarios. En Juárez, al menos, sumaron seis pipas más a la Cruzada por el Agua; es acarrear, sí, pero es acarrear con la verdad de frente.
Al final, el resumen del día cabe en una cubeta: se pierde el 15 por ciento en fugas, se piden más casas sin agua, la presa lleva cinco años en ayuno y las autoridades siguen 'conociendo los retos'. Ojalá el próximo capítulo traiga menos junta y más presión, de la del agua, se entiende. Porque el vecino no quiere otra reunión ilustrativa: quiere abrir la llave y que salga algo más que un silbido.
En Parral, los vecinos de 'Parral Vive' ya se cansaron de la paradoja y pusieron el dedo en la llaga: piden frenar la autorización de nuevos fraccionamientos mientras no haya agua suficiente para quienes ya viven ahí. Suena a sentido común, esa sustancia tan escasa como el propio líquido. Porque no tiene mucha lógica prometer más casas y más llaves cuando las que ya existen escupen aire los fines de semana.
El telón de fondo es de película triste: la presa Piedras Azules, en Allende, lleva casi un lustro seca, y sus últimos peces sobreviven en charcos que se encogen igual que el ánimo del agricultor. La sequía no es chisme: se comió los peces y amenaza al campo.
Y mientras tanto, en la capital, el alcalde Marco Bonilla convocó a los operadores de agua de 32 municipios, que atienden a más del 85 por ciento de la población, para 'conocer los principales retos que enfrentan'. Aquí es donde uno agradecería un poquito menos de diagnóstico y un poquito más de tubo nuevo. Los retos, con todo respeto, ya se conocen: se llaman fuga, sequía y tubería con más años que muchos funcionarios. En Juárez, al menos, sumaron seis pipas más a la Cruzada por el Agua; es acarrear, sí, pero es acarrear con la verdad de frente.
Al final, el resumen del día cabe en una cubeta: se pierde el 15 por ciento en fugas, se piden más casas sin agua, la presa lleva cinco años en ayuno y las autoridades siguen 'conociendo los retos'. Ojalá el próximo capítulo traiga menos junta y más presión, de la del agua, se entiende. Porque el vecino no quiere otra reunión ilustrativa: quiere abrir la llave y que salga algo más que un silbido.