Guanajuato: donde sobra la luz pero falta el foco
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Amaneció el estado con su paquete de verano completo: lluvia que no cae donde debe, luz que sobra donde no alumbra y funcionarios que abrazan al planeta entero mientras el foco de la esquina sigue fundido. Si esto fuera una obra de teatro —y hay una convocatoria estatal abierta, por cierto— sería una tragicomedia de vialidad, presupuesto y buenas intenciones.
Empecemos por Salamanca, esa ciudad que, según El Sol, produce mil 357 megawatts y aun así se queda a oscuras. Es el equivalente energético de tener una refinería en el patio y calentar los frijoles con una veladora. La CFE promete modernizar la red vieja, palabra que en el diccionario oficial se conjuga siempre en futuro perpetuo: se modernizará, se habrá de modernizar, se estará modernizando. Mientras tanto, los salmantinos dominan ya el arte prehispánico de vivir a la luz del celular al 4%. Y ojo: entre apagón y apagón, el 28% de los adolescentes le entró al vapeo. O sea que en la ciudad más eléctrica del Bajío, lo único que echa humo con certeza son los pulmones.
De la luz que sobra pasamos al dinero que falta. En Cuerámaro, el alcalde reconoce que la deuda municipal podría trepar a los 150 millones de pesos, casi toda por laudos laborales que administraciones anteriores no pagaron a tiempo. Traducción: alguien despidió, alguien no liquidó, y ahora el pueblo hereda la cuenta con intereses corriendo como maratonista. La frase del edil es para enmarcar: 'siguen corriendo intereses, sigue corriendo todo y nada más hay que esperar que lleguen sentencias'. Nunca la resignación institucional había sonado tan zen.
En Irapuato, en cambio, lo que corre es la puerta giratoria. La Secretaría de Seguridad presume el caso de una persona con 198 detenciones acumuladas —dígalo despacio, ciento noventa y ocho—, un récord que ya merece credencial de socio frecuente en las celdas. Las autoridades culpan al nuevo sistema acusatorio; el ciudadano de a pie sospecha que el señor tiene abono de temporada. Con esa disciplina para reincidir, uno pensaría que al menos le regalan la ficha 200 con un termo de cortesía.
La movilidad, capítulo aparte. En Celaya los transportistas piden subir el pasaje de 11 a 14 pesos, mientras el famoso transporte eléctrico prometido por el Municipio sigue tan cargado de futuro como la red de Salamanca. Y en las comunidades de Plancarte y Tenería suspendieron el servicio porque los mototaxis bloquearon la prueba piloto de dos camionetas: una guerra de gremios donde el único que pierde siempre es el que trae prisa y calzado de suela gastada. En Pénjamo, entretanto, la eterna epopeya del conductor que le quiere ganar el paso al tren volvió a tener protagonistas jóvenes y locomotora ganadora. Spoiler: el tren invicto. Nunca en la historia del ferrocarril una máquina de 400 toneladas ha perdido esa negociación, y aun así seguimos apostándole a la camioneta.
Arriba, en la esfera verde, la gobernadora participó en la Jornada Nacional de Reforestación y celebró que se plantarán 4 mil 580 plantas, con 116 millones de pesos destinados a conservación. Aplausos sinceros por el pino piñonero, especie que —nos dicen— aguanta poca agua y suelos degradados, virtudes que también le pediríamos a la clase política. Ojalá los arbolitos crezcan tan rápido como los laudos de Cuerámaro.
Y como el estado es tierra de contrastes, mientras aquí se seca la milpa de Pénjamo por una granizada y allá se moja el maíz de Irapuato por lluvia mal repartida, resulta que una lechuga de Doctor Mora viaja más de tres mil kilómetros para acabar de relleno en un Taco Bell, ruta que solo descubrimos gracias a un brote de Cyclospora. Es el gran símbolo guanajuatense del mes: exportamos hasta la ensalada, pero no logramos que llegue la luz a la colonia.
Cierra la función el gremio transportista denunciando presuntos abusos en retenes de la Guardia Nacional, y unos alumnos de secundaria que salieron a buscar palos y varillas al taller de electricidad para defenderse de vándalos. Si esto último no es una metáfora del estado —usar el taller de la luz para armarse de garrotes mientras afuera no hay quien ponga orden—, entonces ya nada lo es. Buenas noches, Guanajuato, y no olviden cargar el teléfono mientras haya.
Empecemos por Salamanca, esa ciudad que, según El Sol, produce mil 357 megawatts y aun así se queda a oscuras. Es el equivalente energético de tener una refinería en el patio y calentar los frijoles con una veladora. La CFE promete modernizar la red vieja, palabra que en el diccionario oficial se conjuga siempre en futuro perpetuo: se modernizará, se habrá de modernizar, se estará modernizando. Mientras tanto, los salmantinos dominan ya el arte prehispánico de vivir a la luz del celular al 4%. Y ojo: entre apagón y apagón, el 28% de los adolescentes le entró al vapeo. O sea que en la ciudad más eléctrica del Bajío, lo único que echa humo con certeza son los pulmones.
De la luz que sobra pasamos al dinero que falta. En Cuerámaro, el alcalde reconoce que la deuda municipal podría trepar a los 150 millones de pesos, casi toda por laudos laborales que administraciones anteriores no pagaron a tiempo. Traducción: alguien despidió, alguien no liquidó, y ahora el pueblo hereda la cuenta con intereses corriendo como maratonista. La frase del edil es para enmarcar: 'siguen corriendo intereses, sigue corriendo todo y nada más hay que esperar que lleguen sentencias'. Nunca la resignación institucional había sonado tan zen.
En Irapuato, en cambio, lo que corre es la puerta giratoria. La Secretaría de Seguridad presume el caso de una persona con 198 detenciones acumuladas —dígalo despacio, ciento noventa y ocho—, un récord que ya merece credencial de socio frecuente en las celdas. Las autoridades culpan al nuevo sistema acusatorio; el ciudadano de a pie sospecha que el señor tiene abono de temporada. Con esa disciplina para reincidir, uno pensaría que al menos le regalan la ficha 200 con un termo de cortesía.
La movilidad, capítulo aparte. En Celaya los transportistas piden subir el pasaje de 11 a 14 pesos, mientras el famoso transporte eléctrico prometido por el Municipio sigue tan cargado de futuro como la red de Salamanca. Y en las comunidades de Plancarte y Tenería suspendieron el servicio porque los mototaxis bloquearon la prueba piloto de dos camionetas: una guerra de gremios donde el único que pierde siempre es el que trae prisa y calzado de suela gastada. En Pénjamo, entretanto, la eterna epopeya del conductor que le quiere ganar el paso al tren volvió a tener protagonistas jóvenes y locomotora ganadora. Spoiler: el tren invicto. Nunca en la historia del ferrocarril una máquina de 400 toneladas ha perdido esa negociación, y aun así seguimos apostándole a la camioneta.
Arriba, en la esfera verde, la gobernadora participó en la Jornada Nacional de Reforestación y celebró que se plantarán 4 mil 580 plantas, con 116 millones de pesos destinados a conservación. Aplausos sinceros por el pino piñonero, especie que —nos dicen— aguanta poca agua y suelos degradados, virtudes que también le pediríamos a la clase política. Ojalá los arbolitos crezcan tan rápido como los laudos de Cuerámaro.
Y como el estado es tierra de contrastes, mientras aquí se seca la milpa de Pénjamo por una granizada y allá se moja el maíz de Irapuato por lluvia mal repartida, resulta que una lechuga de Doctor Mora viaja más de tres mil kilómetros para acabar de relleno en un Taco Bell, ruta que solo descubrimos gracias a un brote de Cyclospora. Es el gran símbolo guanajuatense del mes: exportamos hasta la ensalada, pero no logramos que llegue la luz a la colonia.
Cierra la función el gremio transportista denunciando presuntos abusos en retenes de la Guardia Nacional, y unos alumnos de secundaria que salieron a buscar palos y varillas al taller de electricidad para defenderse de vándalos. Si esto último no es una metáfora del estado —usar el taller de la luz para armarse de garrotes mientras afuera no hay quien ponga orden—, entonces ya nada lo es. Buenas noches, Guanajuato, y no olviden cargar el teléfono mientras haya.