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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 10 de agosto de 2026

Cuerámaro: el municipio que hereda la cuenta y espera sentado

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Cuerámaro: el municipio que hereda la cuenta y espera sentado
Pocas noticias resumen tan bien el arte mexicano de patear el bote hacia adelante como la de Cuerámaro. El propio presidente municipal reconoce que la deuda del ayuntamiento podría alcanzar los 150 millones de pesos, y no por una obra faraónica ni por un estadio con pantalla gigante, sino por laudos laborales: despidos de trabajadores que administraciones anteriores no liquidaron a tiempo. Es decir, alguien se fue tranquilo hace años y el pueblo entero se quedó firmando el pagaré.

Lo mejor —o lo más desesperante— es la teología de la espera que propone el edil. En sus palabras, 'siguen corriendo intereses, sigue corriendo todo y nada más hay que esperar que lleguen sentencias'. Contémplese la escena: la deuda hace ejercicio, trota, engorda de intereses, y la estrategia oficial es cronometrarla desde la banca. Es como ver crecer una gotera y decidir que lo prudente es esperar a que el techo opine.

Hay una honestidad casi conmovedora en admitir que el monto 'continúa incrementándose'. No se maquilla, no se presume superávit, no se inaugura nada con listón. Se acepta, con la serenidad de quien ve venir el granizo sin paraguas, que el número solo sabe subir. En el catálogo de herencias municipales, esta no es la abuelita que deja la casa: es el tío que deja la tarjeta hasta el tope y la contraseña perdida.

Y mientras las sentencias 'llegan' —otro verbo que aquí vive en sala de espera, junto a la modernización de Salamanca—, los intereses no piden permiso ni respetan calendario electoral. El municipio quedó atrapado en esa figura tan nuestra: pagar hoy los aplausos de ayer. Alguien recortó nómina para verse eficiente, no cumplió la ley laboral, cambió el sexenio, y la factura maduró como fruta olvidada. Cuerámaro no está en quiebra por gastar de más en el presente; está en quiebra por ahorrar mal en el pasado. La moraleja, gratis y sin intereses: los despidos baratos salen carísimos, y el que no liquida a tiempo, tarde o temprano hace que liquide el pueblo.