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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 11 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 10 de agosto de 2026

198 detenciones: el cliente de temporada de las celdas de Irapuato

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198 detenciones: el cliente de temporada de las celdas de Irapuato
Hay lealtades que merecen placa. En Irapuato, la Secretaría de Seguridad Ciudadana reveló que la persona con más detenciones del municipio acumula 198 arrestos. Léalo otra vez, con calma: casi doscientas veces esta persona ha entrado y salido, entrado y salido, con una constancia que ya quisieran los empleados del mes. Si existiera un programa de puntos por reincidencia, el señor tendría ya nivel platino, sala VIP y un termo de cortesía.

Las autoridades explican el fenómeno culpando al nuevo sistema de justicia acusatorio, que —dicen— propicia los reingresos. Y no lo pongo en duda; pero convengamos que llegar a 198 no es cosa de un sistema distraído: es una carrera. Ciento noventa y ocho detenciones no se juntan por accidente; se juntan con vocación, con horario, con un compromiso que muchos ciudadanos honestos no le tienen ni a su trabajo. Aquí no hablamos de un despiste, hablamos de una relación estable entre un individuo y la patrulla.

Lo fascinante es el efecto giratorio. La policía detiene, invierte horas, papeleo, análisis de inteligencia —así lo presumen— y del otro lado la puerta gira con la suavidad de un torniquete engrasado. Entra por delante, sale por atrás, y a la semana el reencuentro. Es el romance más fiel del municipio: ellos lo atrapan, él regresa, ellos lo vuelven a atrapar. Ni las telenovelas mantienen esa química por tantos capítulos.

Y conste: la sátira apunta al mecanismo, no a inventar culpas. El dato es del propio municipio y es, al mismo tiempo, un logro y una confesión. Logro, porque lo detuvieron 198 veces. Confesión, porque las 198 veces no bastaron para que la historia cambiara de rumbo. Reforzar 'el trabajo policial' suena muy bien en boletín, pero si el resultado es volver a fojas cero cada quincena, el vecino de a pie tiene derecho a preguntar dónde se atora el engrane. Mientras alguien responde, en Irapuato la seguridad se mide en una unidad nueva y desalentadora: no en delitos resueltos, sino en cuántas veces hay que resolver al mismo. Y por lo visto, la cuenta todavía no cierra.