Lavado de auto con safari incluido
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Cada tanto, Chihuahua nos recuerda que la realidad tiene más imaginación que cualquier guionista. En una investigación por secuestro en Juárez, las autoridades siguieron el hilo y terminaron destapando lo que parecía un caso de rutina hasta que apareció el detalle: en un carwash asegurado encontraron, además de vehículos y droga, un tigre de bengala albino, un lagarto y varios perros.
Sí, un tigre. Albino. En un negocio de lavado de autos. Porque en el catálogo de excesos ya no basta con la camioneta blindada y la cadena de oro; ahora el símbolo de estatus es tener un felino en peligro de extinción vigilando la aspiradora. Uno llega a lavar el coche y de pasada hace un tour por la sabana africana, promoción no anunciada.
La escena deja preguntas que ningún boletín responde. ¿El tigre supervisaba el secado a mano? ¿El lagarto llevaba el control de la caja? ¿Los perros eran cómplices o rehenes como todos los demás? Lo que sí quedó claro es que la fauna exótica se ha vuelto el accesorio favorito de quienes confunden el poder con un zoológico portátil.
Las autoridades detuvieron a cuatro presuntos integrantes de un grupo delictivo y aseguraron el sitio, lo cual está muy bien; pero el verdadero damnificado de la historia es el tigre, que no pidió nacer albino ni acabar de mascota entre tambos y mangueras. Ojalá termine en un santuario donde lo único que tenga que lavar sea su conciencia por haber convivido con esa clientela.
Moraleja fronteriza: en Juárez uno nunca sabe qué va a encontrar detrás de un negocio aparentemente inocente. Va por un enjuague sencillo y sale con material para tres pesadillas y un documental de naturaleza. Bienvenidos al norte, donde hasta el carwash tiene fauna de reserva.
Sí, un tigre. Albino. En un negocio de lavado de autos. Porque en el catálogo de excesos ya no basta con la camioneta blindada y la cadena de oro; ahora el símbolo de estatus es tener un felino en peligro de extinción vigilando la aspiradora. Uno llega a lavar el coche y de pasada hace un tour por la sabana africana, promoción no anunciada.
La escena deja preguntas que ningún boletín responde. ¿El tigre supervisaba el secado a mano? ¿El lagarto llevaba el control de la caja? ¿Los perros eran cómplices o rehenes como todos los demás? Lo que sí quedó claro es que la fauna exótica se ha vuelto el accesorio favorito de quienes confunden el poder con un zoológico portátil.
Las autoridades detuvieron a cuatro presuntos integrantes de un grupo delictivo y aseguraron el sitio, lo cual está muy bien; pero el verdadero damnificado de la historia es el tigre, que no pidió nacer albino ni acabar de mascota entre tambos y mangueras. Ojalá termine en un santuario donde lo único que tenga que lavar sea su conciencia por haber convivido con esa clientela.
Moraleja fronteriza: en Juárez uno nunca sabe qué va a encontrar detrás de un negocio aparentemente inocente. Va por un enjuague sencillo y sale con material para tres pesadillas y un documental de naturaleza. Bienvenidos al norte, donde hasta el carwash tiene fauna de reserva.