Jalisco de luto: bajan la bandera a media asta por 11 cocodrilos y el SIAPA celebra que ya casi paga lo que debe desde 2006
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Hay semanas en que el Gobierno de Jalisco se luce en el bello arte de escoger prioridades, y esta fue una obra de museo. La Semadet, esa dependencia que ante muchos temas responde con el silencio de un vaso seco, se puso el traje de gala institucional para emitir un comunicado especial: lamentar profundamente la pérdida de once cocodrilos americanos adultos en la costa de Puerto Vallarta. Once. Con boletín, con llamado urgente al respeto de la fauna, con coordinación interinstitucional y mesas de trabajo. Solo faltó decretar tres días de luto y prender veladoras en el kiosco.
El detalle que ningún reptil vino a aclarar es que el mismo Estado que activa 'sus mecanismos de comunicación institucional' por once cocodrilos sigue con un pendiente algo más grande con los seres de dos patas: en Jalisco el propio Instituto de Ciencias Forenses presume haber identificado a 221 personas fallecidas en casos de alta complejidad, y una familia de Autlán tuvo que salir a las redes a rogar por la ficha de búsqueda de su hijo de 21 años. Buena noticia para el ciudadano promedio: si quiere atención oficial inmediata en esta entidad, basta con medir cuatro metros y traer escamas. Eso sí, Protección Civil aclara que los cocodrilos aparecen en la ciudad porque las invasiones y construcciones les taparon el hábitat, o sea que hasta el reptil es damnificado de la mancha urbana. Bienvenido al club, compadre.
Y del agua, mejor ni hablar; pero hay que hablar. El SIAPA vivió su momento de gloria moral: el Gobierno estatal anunció, con cara de ejemplo cívico, que por fin pagará los 207.5 millones de pesos que sus propias dependencias le deben al organismo… desde 2006. Casi dos décadas de hacerse guaje con la manguera abierta, y ahora nos venden la morosidad histórica como un acto de responsabilidad. El secretario Salvador Zamora hasta pidió que el Gobierno estatal 'pone el ejemplo' para que federales y municipios también paguen. Sublime: el que no pagó en 19 años ahora da cátedra de puntualidad. Con esa autoridad moral, ya solo falta que el SIAPA mande al Gobierno un recordatorio de 'su pago está vencido' con carita triste.
Lo cómico se vuelve tragedia cuando el mismo director del SIAPA reconoce que de más de 20 mil millones de pesos de cartera vencida apenas rescatará unos 3 mil millones. Traducción: de cada diez pesos que le deben, se conforma con recuperar uno y medio. En cualquier tienda de la esquina eso se llama quiebra; en el SIAPA se llama martes. Mientras tanto, a la ciudadanía que recibe agua color café con leche le prometieron descuento del 80%, pero solo para 203 colonias, sin efecto retroactivo y con lo que la diputada Mery Pozos llamó 'trampa', trabas y burocracia. Tlaquepaque ya alzó la mano pidiendo meter otras 160 colonias a la lista. Es la única fila donde todos quieren estar: la de 'oficialmente me llega agua marrana, denme mi rebajita'.
En el terreno de la política, Movimiento Ciudadano anda como diría el senador Carlos Lomelí: en caída libre, ocupado en anunciar conciertos a sobreprecio mientras la gente hierve el agua de la llave. Pero el naranja no se arruga: en Guadalajara, la alcaldesa Verónica Delgadillo ya arrancó su reelección desde un lienzo charro rodeada de secretarios estatales, y su equipo jura y perjura que eso no fue un acto anticipado de campaña, solo una reunión de amigos con jaripeo, banda y aspiraciones. Y por si a alguien le quedaban dudas del ánimo festivo, Jorge Álvarez Máynez se fue hasta Uruapan a echarse el sombrero en un informe de gobierno; la coherencia interna del partido es tan sólida como una pipa de agua en agosto.
Cierre con broche movilidad: la Setran, incapaz en dos años de convencer a los mototaxis de cambiar tres llantas por cuatro, ya está pensando en cambiar la ley para que los triciclos que la propia ley prohíbe sigan trabajando. Es el pragmatismo jalisciense en estado puro: si no puedes hacer que la realidad cumpla la norma, haces que la norma se rinda ante la realidad. Con esa filosofía, pronto el SIAPA nos dirá que el agua turbia siempre fue de sabor, y la Semadet nos jurará que once cocodrilos son un rebaño intacto. Salud, Jalisco: aquí hasta el luto tiene lista de espera.
El detalle que ningún reptil vino a aclarar es que el mismo Estado que activa 'sus mecanismos de comunicación institucional' por once cocodrilos sigue con un pendiente algo más grande con los seres de dos patas: en Jalisco el propio Instituto de Ciencias Forenses presume haber identificado a 221 personas fallecidas en casos de alta complejidad, y una familia de Autlán tuvo que salir a las redes a rogar por la ficha de búsqueda de su hijo de 21 años. Buena noticia para el ciudadano promedio: si quiere atención oficial inmediata en esta entidad, basta con medir cuatro metros y traer escamas. Eso sí, Protección Civil aclara que los cocodrilos aparecen en la ciudad porque las invasiones y construcciones les taparon el hábitat, o sea que hasta el reptil es damnificado de la mancha urbana. Bienvenido al club, compadre.
Y del agua, mejor ni hablar; pero hay que hablar. El SIAPA vivió su momento de gloria moral: el Gobierno estatal anunció, con cara de ejemplo cívico, que por fin pagará los 207.5 millones de pesos que sus propias dependencias le deben al organismo… desde 2006. Casi dos décadas de hacerse guaje con la manguera abierta, y ahora nos venden la morosidad histórica como un acto de responsabilidad. El secretario Salvador Zamora hasta pidió que el Gobierno estatal 'pone el ejemplo' para que federales y municipios también paguen. Sublime: el que no pagó en 19 años ahora da cátedra de puntualidad. Con esa autoridad moral, ya solo falta que el SIAPA mande al Gobierno un recordatorio de 'su pago está vencido' con carita triste.
Lo cómico se vuelve tragedia cuando el mismo director del SIAPA reconoce que de más de 20 mil millones de pesos de cartera vencida apenas rescatará unos 3 mil millones. Traducción: de cada diez pesos que le deben, se conforma con recuperar uno y medio. En cualquier tienda de la esquina eso se llama quiebra; en el SIAPA se llama martes. Mientras tanto, a la ciudadanía que recibe agua color café con leche le prometieron descuento del 80%, pero solo para 203 colonias, sin efecto retroactivo y con lo que la diputada Mery Pozos llamó 'trampa', trabas y burocracia. Tlaquepaque ya alzó la mano pidiendo meter otras 160 colonias a la lista. Es la única fila donde todos quieren estar: la de 'oficialmente me llega agua marrana, denme mi rebajita'.
En el terreno de la política, Movimiento Ciudadano anda como diría el senador Carlos Lomelí: en caída libre, ocupado en anunciar conciertos a sobreprecio mientras la gente hierve el agua de la llave. Pero el naranja no se arruga: en Guadalajara, la alcaldesa Verónica Delgadillo ya arrancó su reelección desde un lienzo charro rodeada de secretarios estatales, y su equipo jura y perjura que eso no fue un acto anticipado de campaña, solo una reunión de amigos con jaripeo, banda y aspiraciones. Y por si a alguien le quedaban dudas del ánimo festivo, Jorge Álvarez Máynez se fue hasta Uruapan a echarse el sombrero en un informe de gobierno; la coherencia interna del partido es tan sólida como una pipa de agua en agosto.
Cierre con broche movilidad: la Setran, incapaz en dos años de convencer a los mototaxis de cambiar tres llantas por cuatro, ya está pensando en cambiar la ley para que los triciclos que la propia ley prohíbe sigan trabajando. Es el pragmatismo jalisciense en estado puro: si no puedes hacer que la realidad cumpla la norma, haces que la norma se rinda ante la realidad. Con esa filosofía, pronto el SIAPA nos dirá que el agua turbia siempre fue de sabor, y la Semadet nos jurará que once cocodrilos son un rebaño intacto. Salud, Jalisco: aquí hasta el luto tiene lista de espera.