Guanajuato Suma: 2,558 millones de dólares y ni un peso para el charco
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Amaneció el Bajío con dos verdades tan mexicanas como el pozole: llueve para adentro de las casas y llueve dinero en las presentaciones oficiales. El mismo día en que la Gobernadora anunció en San Miguel de Allende diecisiete inversiones por 2 mil 558 millones de dólares bajo el rótulo 'Guanajuato Suma, Un Nuevo Rumbo para Nuestra Gente' —con visión al 2050, porque para qué preocuparse por el charco de hoy—, en Irapuato el paso a desnivel de La Pradera y el Cuarto Cinturón Vial se convertían en albercas municipales de acceso gratuito y sin necesidad de licitación.
La Japami, con la solemnidad de quien reporta el clima de otro planeta, informó que cayeron hasta 256 milímetros de agua por hora. Traducido del idioma técnico: llovió más de lo que aguanta el drenaje, que en el Bajío es como decir que hizo calor en mayo. En la colonia Los Encinos los vecinos ya ni se quejan: llevan seis años 'comiendo entre el agua', que suena a título de novela premiada pero es la cotidianidad de quien puso su comedor donde el gobierno planeó poner un río. Y en Salamanca, el viento tiró diez árboles y varios coches quedaron de recuerdo, mientras Protección Civil pedía, muy razonablemente, no refugiarse debajo de los árboles que se caen. Gracias por el dato.
En la capital, Obra Pública anunció que se prepara 'con más material' para el bacheo, frase que en Guanajuato ya es patrimonio inmaterial: cada temporada de lluvias el bache renace como el ave fénix, y cada temporada la solución es la misma bolsa de asfalto que nunca alcanza. Nada une tanto a los 46 municipios como la certeza de que el próximo hoyo ya viene en camino.
Mientras el estado se hundía cinco centímetros, en León la Alcaldesa negaba cualquier ocultamiento en el caso del delegado de La Sandía, donde por ahora prefieren no nombrar a nadie 'por preocupaciones de seguridad'. Es decir: el puesto está vacante porque nombrarlo es peligroso, pero tranquilos, no hay nada que ocultar, solo un delegado invisible. Buscan, dicen, 'al mejor perfil'. Uno con casco, sospechamos.
En el capítulo de héroes anónimos, la Policía Canina de Celaya rescató a dos gatos en las colonias Las Carretas y El Vergel, y uno hasta recibió atención médico-veterinaria. Aplausos de pie: en una semana con doce policías caídos en el estado y hallazgos que no caben en esta columna, celebremos que al menos los michis del Bajío tienen quien responda a su 911. Ojalá algún día el resto de nosotros consiga ese nivel de servicio.
La economía también dio espectáculo. En Celaya, el alcalde le puso un rotundo 'no' al aumento de tres pesos en el transporte —de 11 a 14—, gesto heroico que dura exactamente hasta la siguiente negociación con los concesionarios; mientras tanto, en Plancarte y Tenería las camionetas Van pararon por un pleito con los mototaxistas que piden 'unificar tarifas', esa poesía gremial que significa 'que todos cobremos caro'. Y en el frente hídrico, León vuelve a mirar con ojos golosos la Presa La Purísima de Irapuato, aunque la Alcaldesa leonesa aclaró que es 'un tema del que no le gustaría crear polémica'. Traducción: quiere el agua, pero que nadie se dé cuenta de que la quiere.
En lo social, luto gastronómico: el Bar El Peregrino cerró definitivamente en el Barrio de San Juan y Los Woks anunció 'pausa indefinida', dos golpes al corazón —y al hígado— de Celaya, sin explicar motivos, como todo lo importante en este país.
Y porque la política nacional nunca descansa, dos guanajuatenses de exportación acapararon reflectores. Vicente Fox anunció desde su rancho su enésimo regreso rumbo a 2027, rechazando repartir dinero 'para que la gente esté de huevón' y admitiendo, de paso, que la transición que él encabezó olvidó a los pobres —autocrítica tardía con veinticinco años de retraso, pero se agradece—. Y Alito Moreno, en un arranque de creatividad diplomática, fue a acusar al INE ante el Departamento de Estado de Estados Unidos por prohibir que se diga 'narcopartido'. El nacionalismo, ya se ve, es negociable cuando conviene.
Así cerramos: Guanajuato suma 2 mil 558 millones de dólares, resta un par de puentes bajo el agua, multiplica baches y divide opiniones sobre a quién le toca el líquido. El resultado, con visión al 2050, todavía no cuadra. Pero tranquilos: para entonces ya habrá otra presentación.
La Japami, con la solemnidad de quien reporta el clima de otro planeta, informó que cayeron hasta 256 milímetros de agua por hora. Traducido del idioma técnico: llovió más de lo que aguanta el drenaje, que en el Bajío es como decir que hizo calor en mayo. En la colonia Los Encinos los vecinos ya ni se quejan: llevan seis años 'comiendo entre el agua', que suena a título de novela premiada pero es la cotidianidad de quien puso su comedor donde el gobierno planeó poner un río. Y en Salamanca, el viento tiró diez árboles y varios coches quedaron de recuerdo, mientras Protección Civil pedía, muy razonablemente, no refugiarse debajo de los árboles que se caen. Gracias por el dato.
En la capital, Obra Pública anunció que se prepara 'con más material' para el bacheo, frase que en Guanajuato ya es patrimonio inmaterial: cada temporada de lluvias el bache renace como el ave fénix, y cada temporada la solución es la misma bolsa de asfalto que nunca alcanza. Nada une tanto a los 46 municipios como la certeza de que el próximo hoyo ya viene en camino.
Mientras el estado se hundía cinco centímetros, en León la Alcaldesa negaba cualquier ocultamiento en el caso del delegado de La Sandía, donde por ahora prefieren no nombrar a nadie 'por preocupaciones de seguridad'. Es decir: el puesto está vacante porque nombrarlo es peligroso, pero tranquilos, no hay nada que ocultar, solo un delegado invisible. Buscan, dicen, 'al mejor perfil'. Uno con casco, sospechamos.
En el capítulo de héroes anónimos, la Policía Canina de Celaya rescató a dos gatos en las colonias Las Carretas y El Vergel, y uno hasta recibió atención médico-veterinaria. Aplausos de pie: en una semana con doce policías caídos en el estado y hallazgos que no caben en esta columna, celebremos que al menos los michis del Bajío tienen quien responda a su 911. Ojalá algún día el resto de nosotros consiga ese nivel de servicio.
La economía también dio espectáculo. En Celaya, el alcalde le puso un rotundo 'no' al aumento de tres pesos en el transporte —de 11 a 14—, gesto heroico que dura exactamente hasta la siguiente negociación con los concesionarios; mientras tanto, en Plancarte y Tenería las camionetas Van pararon por un pleito con los mototaxistas que piden 'unificar tarifas', esa poesía gremial que significa 'que todos cobremos caro'. Y en el frente hídrico, León vuelve a mirar con ojos golosos la Presa La Purísima de Irapuato, aunque la Alcaldesa leonesa aclaró que es 'un tema del que no le gustaría crear polémica'. Traducción: quiere el agua, pero que nadie se dé cuenta de que la quiere.
En lo social, luto gastronómico: el Bar El Peregrino cerró definitivamente en el Barrio de San Juan y Los Woks anunció 'pausa indefinida', dos golpes al corazón —y al hígado— de Celaya, sin explicar motivos, como todo lo importante en este país.
Y porque la política nacional nunca descansa, dos guanajuatenses de exportación acapararon reflectores. Vicente Fox anunció desde su rancho su enésimo regreso rumbo a 2027, rechazando repartir dinero 'para que la gente esté de huevón' y admitiendo, de paso, que la transición que él encabezó olvidó a los pobres —autocrítica tardía con veinticinco años de retraso, pero se agradece—. Y Alito Moreno, en un arranque de creatividad diplomática, fue a acusar al INE ante el Departamento de Estado de Estados Unidos por prohibir que se diga 'narcopartido'. El nacionalismo, ya se ve, es negociable cuando conviene.
Así cerramos: Guanajuato suma 2 mil 558 millones de dólares, resta un par de puentes bajo el agua, multiplica baches y divide opiniones sobre a quién le toca el líquido. El resultado, con visión al 2050, todavía no cuadra. Pero tranquilos: para entonces ya habrá otra presentación.