Suma y sigue: 2,558 millones de razones para no mirar el charco
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En San Miguel de Allende, escenario ideal para hablar de prosperidad porque ahí hasta las banquetas están certificadas, la Gobernadora Libia Dennise García presentó 'Guanajuato Suma, Un Nuevo Rumbo para Nuestra Gente', la nueva política económica del estado. El anuncio estelar: diecisiete proyectos de inversión por 2 mil 558 millones de dólares y 3 mil 567 nuevos empleos, dentro de una cartera que suma 76 proyectos y una visión, agárrense, hacia el 2050.
Los números son de aplaudir, y aquí se aplauden: más inversión y más empleo siempre son mejor noticia que lo contrario. El detalle está en el género literario. 'Un Nuevo Rumbo', 'visión al 2050', 'modelo económico incluyente y con propósito', 'líder del desarrollo económico': el comunicado tiene tantos adjetivos aspiracionales que se lee menos como plan y más como carta a Santa Claus con proyección sexenal. Todo suena a folleto de bienes raíces, y en San Miguel, mira tú, encaja perfecto.
El problema del futuro es que llega despacio y el presente llega mojado. El mismo estado que promete competir 'en una nueva era' rumbo a 2050 tuvo, esta misma semana, puentes vehiculares hechos alberca en Irapuato, baches multiplicándose en la capital y árboles cayéndose en Salamanca. La visión a 25 años es admirable, pero al ciudadano que hoy saca agua de su sala con cubeta le urge más una visión a 25 minutos. Entre el mezquite plantado y el drenaje que no da, hay un abismo que ningún PowerPoint tapa.
Hay que reconocerle a la estrategia su ambición: llevar desarrollo a más regiones, fortalecer empresas locales, atraer industria de mayor valor, formar talento. Palabras impecables, todas. Ojalá que a la hora de repartir esos 3 mil 567 empleos se acuerden de los municipios que no salen en las postales, esos que aportan mano de obra y reciben, a cambio, la promesa de un porvenir que siempre está a un sexenio de distancia.
Guanajuato suma, sí. Suma inversión, suma empleos, suma presentaciones con nombre inspirador. Lo que falta es que también sume drenaje, transporte digno y agua que llegue por la llave y no por la ventana. Porque una economía con propósito está muy bien, pero el propósito, señora Gobernadora, ojalá incluya sacar al Bajío del charco antes del 2050. Para entonces, con suerte, hasta el bache de la esquina ya cumplió mayoría de edad.
Los números son de aplaudir, y aquí se aplauden: más inversión y más empleo siempre son mejor noticia que lo contrario. El detalle está en el género literario. 'Un Nuevo Rumbo', 'visión al 2050', 'modelo económico incluyente y con propósito', 'líder del desarrollo económico': el comunicado tiene tantos adjetivos aspiracionales que se lee menos como plan y más como carta a Santa Claus con proyección sexenal. Todo suena a folleto de bienes raíces, y en San Miguel, mira tú, encaja perfecto.
El problema del futuro es que llega despacio y el presente llega mojado. El mismo estado que promete competir 'en una nueva era' rumbo a 2050 tuvo, esta misma semana, puentes vehiculares hechos alberca en Irapuato, baches multiplicándose en la capital y árboles cayéndose en Salamanca. La visión a 25 años es admirable, pero al ciudadano que hoy saca agua de su sala con cubeta le urge más una visión a 25 minutos. Entre el mezquite plantado y el drenaje que no da, hay un abismo que ningún PowerPoint tapa.
Hay que reconocerle a la estrategia su ambición: llevar desarrollo a más regiones, fortalecer empresas locales, atraer industria de mayor valor, formar talento. Palabras impecables, todas. Ojalá que a la hora de repartir esos 3 mil 567 empleos se acuerden de los municipios que no salen en las postales, esos que aportan mano de obra y reciben, a cambio, la promesa de un porvenir que siempre está a un sexenio de distancia.
Guanajuato suma, sí. Suma inversión, suma empleos, suma presentaciones con nombre inspirador. Lo que falta es que también sume drenaje, transporte digno y agua que llegue por la llave y no por la ventana. Porque una economía con propósito está muy bien, pero el propósito, señora Gobernadora, ojalá incluya sacar al Bajío del charco antes del 2050. Para entonces, con suerte, hasta el bache de la esquina ya cumplió mayoría de edad.