Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 10 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 12 de agosto de 2026

Jalisco, tierra de milagros: sale del top de homicidios, se le acaba el agua y contrata a cuatro mil setecientas personas por accidente

Tamaño de letra
Jalisco, tierra de milagros: sale del top de homicidios, se le acaba el agua y contrata a cuatro mil setecientas personas por accidente
Hoy amanecimos con una noticia que en cualquier otro estado se celebraría con salva de cañones y en Jalisco se recibe con una ceja levantada: dejamos de figurar entre las diez entidades con más homicidios dolosos del país. Aplausos. La estadística sonríe. Lo que no sonríe es la taquería de Zapopan donde, la misma semana en que festejamos el ascenso a la respetabilidad numérica, un grupo de sujetos armados llegó en tres vehículos a interrumpir la cena de unos comensales, dejando dos muertos y cuatro heridos. Uno entiende el orgullo de las autoridades: técnicamente ya no somos de los peores. Es como reprobar con seis en lugar de cinco y salir a gritar que uno es del cuadro de honor mientras afuera, literalmente, siguen los balazos entre orden de suadero y orden de tripa.

Pero si algo define a Jalisco este miércoles no es la sangre: es el agua. O más bien, su ausencia y el circo que montamos alrededor de ella. En Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco resulta que los tres municipios le deben al SIAPA una montaña de dinero que ya rebasa los mil millones de pesos, y ahora, muy dignos, se sientan a firmar convenios para pagar 'con obra'. Traducción libre: 'no tengo para pagarte la renta, pero te pinto la sala'. El organismo, mientras tanto, arrastra su propia cartera de cobros como quien arrastra una cubeta con hoyo. Y en Tepic —para que nadie se sienta solo en la desgracia hidráulica regional— el SIAPA local acumula casi doscientos millones en cartera vencida, con clientes que deben desde hace quince años y casas fantasma cuyo contrato sigue vivo aunque el habitante ya se mudó, se fue o directamente dejó de existir. El agua no llega, pero el recibo sí: puntualísimo.

De todas las óperas acuáticas del día, ninguna tan gozosa como la de Puerto Vallarta. Ahí el alcalde protagonizó una jornada de inauguraciones en serie digna de un catálogo: cortó el listón de una galería filtrante 'histórica', entregó setenta tinacos, remodeló una oficina y presumió que más de seiscientas familias tendrán agua. Todo en la misma delegación, casi el mismo día, con la misma sonrisa institucional. Un maratón hidráulico. Y en medio del festival del vital líquido, la encuestadora vino a echarle sal —o cloro— al asunto: el edil aparece como el peor evaluado de Jalisco y entre los veinte alcaldes con menor aprobación del país, con siete de cada diez vallartenses dándole la espalda. Aun así, avisó que 'entre noviembre y diciembre' decidirá si busca la reelección. Suspenso puro. Es el único hombre que reparte tinacos a la baja en las encuestas y todavía nos deja en visto sobre si quiere repetir.

Hablando de repetir sin que nos pregunten: en Vallarta ya arrancaron las precampañas que oficialmente no existen. Aspirantes disfrazados de 'coordinadores territoriales' y 'líderes de proyecto' se pasean rotulados en camiones urbanos y organizan 'reuniones vecinales' donde escuchan los problemas de la gente con la misma sinceridad con que el gato escucha al canario. La ley electoral, en Jalisco, funciona como esos señalamientos de tránsito: ahí están, muy bonitos, decorando. Y para que la fiesta no salga gratis, el IEPC ya apartó más de setecientos millones de pesos para el financiamiento político rumbo al 2027. Setecientos millones. Con eso se pagaría, calculo yo, buena parte de lo que los municipios le deben al SIAPA. Pero para qué agua, si tenemos espectaculares.

El otro gran chiste del día lo cuenta la economía. Nos informan que Jalisco generó en el primer semestre la módica cifra de cuatro mil setecientos tres empleos, cuando el promedio de la última década para el mismo periodo ronda los treinta y ocho mil. Es decir, cumplimos como un ocho por ciento de la tarea y salimos al recreo. Y mientras el empleo agoniza, la Coparmex local anda evangelizando a sus agremiados para que adopten la inteligencia artificial 'y conozcan sus alcances'. Perfecto: enséñenle a la máquina a generar los treinta y tres mil empleos que se nos perdieron entre los dedos, a ver si ella sí.

Cerremos donde empieza todo: en la escuela. La UdeG, cansada de competir contra el verdadero maestro de esta generación —el celular—, lanzará una estrategia para que los teléfonos se guarden bajo llave y los muchachos vuelvan a leer en papel, tomar apuntes a mano y sobrevivir sesenta minutos de clase sin deslizar el dedo. Loable. Conmovedor. Y en la misma casa de estudios sobran lugares en Letras Hispánicas, Filosofía e Historia, carreras que nadie quiere porque, dicen, 'no dan dinero'. O sea: queremos jóvenes que piensen, pero sin celular y sin humanidades. Que reflexionen, pero de preferencia sobre algo rentable. Jalisco, tierra de milagros, donde el agua se debe, la paz se estadística y el pensamiento crítico tiene descuento de fin de temporada.