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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 12 de agosto de 2026

La UdeG le quita el celular a los jóvenes, pero deja vacías las aulas donde aprenderían a pensar

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La UdeG le quita el celular a los jóvenes, pero deja vacías las aulas donde aprenderían a pensar
La Universidad de Guadalajara anunció una cruzada que a cualquier profesor le arranca lágrimas de gratitud: cansada de competir contra el verdadero maestro de estas generaciones —el teléfono—, lanzará una estrategia para resguardar físicamente los aparatos durante la jornada y recuperar prácticas en peligro de extinción, como leer en papel, tomar apuntes a mano, conversar cara a cara y sobrevivir sesenta minutos de clase sin deslizar el dedo. Habrá hasta juegos de mesa, ping pong y futbolito. Suena a campamento de verano, pero con créditos.

El gesto es tan noble que da ternura, y también da un poquito de risa nerviosa. Porque en la misma casa de estudios, mientras se planea desintoxicar a los muchachos de la pantalla para devolverlos al pensamiento, resulta que sobran lugares en carreras como Letras Hispánicas, Filosofía, Historia y Sociología. Es decir: los espacios donde precisamente se aprende a leer en serio, a discutir cara a cara y a pensar sin algoritmo, están medio vacíos porque, según egresados, 'no dan dinero'. La paradoja se sirve sola.

Entonces el mensaje institucional, leído entre líneas, queda como un acertijo zen: queremos jóvenes que dejen el celular y redescubran el placer de la lectura y la conversación… pero por favor no se inscriban a las carreras que enseñan a leer y conversar, que ahí no hay futuro. Guarden el teléfono, tomen apuntes a mano, reflexionen profundamente sobre la condición humana; eso sí, de preferencia mientras estudian algo rentable. Las humanidades quedan como el ping pong: sano, recomendable, pero nadie planea vivir de ello.

Que conste: guardar los celulares en clase es una idea razonable y hasta urgente. El detalle sabroso es la incoherencia de fondo. Una universidad que combate la distracción digital y al mismo tiempo ve languidecer sus aulas de pensamiento crítico está, sin querer, ilustrando el problema completo. Recuperemos la atención de los muchachos, sí. La pregunta incómoda es hacia dónde queremos que la dirijan una vez que levanten la mirada de la pantalla.