‘Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad’: el PAN estrena reality con casting de firmas
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Si algo no le falta al PAN de Guanajuato es ambición nominal. Su nuevo proceso interno no se llama, modestamente, “programa de liderazgos” ni “semillero municipal”: se llama “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad”. Tres conceptos enormes y una sola misión práctica: juntar firmas. Aspirantes en Salamanca, León y otros municipios ya presumen haber reunido o superado el requisito —mil 500 rúbricas por cabeza en varios casos— para “avanzar” en un proceso cuya recompensa, admitámoslo, todavía es un misterio.
Porque aquí viene la parte fina de la letra chiquita: la propia dirigencia estatal salió a aclarar que participar no representa ninguna ventaja ni garantiza una candidatura rumbo a 2027; apenas servirá para “identificar y evaluar nuevos liderazgos” en los 46 municipios. Es decir, el ciudadano firma para defender la patria, la familia y la libertad, y a cambio recibe la posibilidad —no la promesa— de ser evaluado. Nunca tanto se pidió a cambio de tan poco por escrito.
Uno entiende la coreografía. En temporada preelectoral, nada luce tanto como una pila de firmas para demostrar “respaldo ciudadano”. El problema es la ecuación emocional: convencer a mil 500 vecinos de que estampen su nombre para defender tres sustantivos abstractos requiere fe, y la fe en Guanajuato es un recurso que la política ha explotado hasta el subsuelo. Después no vayan a extrañarse de que, cuando toque defender de verdad la libertad, algunos revisen si eso también viene sin garantía.
Y está la escena inevitable: aspirantes fotografiándose con carpetas rebosantes, como quien entrega tarea, mientras el partido asiente y anota en su cuadernito quién trajo más autógrafos. Un concurso de popularidad con nombre de himno. Ojalá los “defensores” pongan la misma energía en defender, ya en el cargo, el alumbrado, el agua y la banqueta, que son patrias mucho más chiquitas pero que sí se sienten a diario. Por lo pronto, el casting sigue abierto: hay patria, hay familia, hay libertad… y hay hojas para firmar.
Porque aquí viene la parte fina de la letra chiquita: la propia dirigencia estatal salió a aclarar que participar no representa ninguna ventaja ni garantiza una candidatura rumbo a 2027; apenas servirá para “identificar y evaluar nuevos liderazgos” en los 46 municipios. Es decir, el ciudadano firma para defender la patria, la familia y la libertad, y a cambio recibe la posibilidad —no la promesa— de ser evaluado. Nunca tanto se pidió a cambio de tan poco por escrito.
Uno entiende la coreografía. En temporada preelectoral, nada luce tanto como una pila de firmas para demostrar “respaldo ciudadano”. El problema es la ecuación emocional: convencer a mil 500 vecinos de que estampen su nombre para defender tres sustantivos abstractos requiere fe, y la fe en Guanajuato es un recurso que la política ha explotado hasta el subsuelo. Después no vayan a extrañarse de que, cuando toque defender de verdad la libertad, algunos revisen si eso también viene sin garantía.
Y está la escena inevitable: aspirantes fotografiándose con carpetas rebosantes, como quien entrega tarea, mientras el partido asiente y anota en su cuadernito quién trajo más autógrafos. Un concurso de popularidad con nombre de himno. Ojalá los “defensores” pongan la misma energía en defender, ya en el cargo, el alumbrado, el agua y la banqueta, que son patrias mucho más chiquitas pero que sí se sienten a diario. Por lo pronto, el casting sigue abierto: hay patria, hay familia, hay libertad… y hay hojas para firmar.