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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 12 de agosto de 2026

Demolición exprés: el edificio que se ahorró la excavadora

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Demolición exprés: el edificio que se ahorró la excavadora
En la colonia Escandón, una empresa constructora realizaba la demolición de un inmueble en la calle Minería cuando la estructura hizo lo único que no estaba en el contrato: caerse sola. La parte alta se venció sobre un árbol del predio y todo el paquete —losas, ramas y buenas intenciones— aterrizó sobre la lateral del Viaducto Miguel Alemán. Saldo: un motociclista de 24 años policontundido y un coche particular abollado cuyo conductor, de 52, se salvó de milagro y de reflejos.

La autoridad explicó que hubo un error en los protocolos de la empresa. Traducción para el resto de los mortales: alguien apuró el paso. Porque una cosa es demoler un edificio y otra, muy distinta, es dejar que el edificio tome la decisión ejecutiva de demolerse él mismo, a su ritmo y sobre la avenida más transitada que encontró.

Lo mejor viene en la letra chica: el inmueble contaba con todas las autorizaciones y hasta con licencia de demolición emitida por la alcaldía. Es decir, papeles impecables. En esta ciudad puedes tener todos los permisos del mundo y aun así protagonizar un accidente perfectamente legal. La demolición quedó suspendida —un poco tarde, considerando que el edificio ya había hecho el 90 por ciento del trabajo gratis.

Uno imagina la junta de la constructora: ¿Terminamos hoy? No, jefe, terminó el edificio por nosotros. Ahorro en maquinaria, cero en planeación. Que sirva de advertencia: cuando en la CDMX te dicen que algo está bajo control, conviene preguntar quién tiene el control exactamente. Porque a veces es la gravedad, y la gravedad no rinde cuentas ni tiene protocolo.