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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 12 de agosto de 2026

El Metro aprende a nadar mientras cambia vidrios

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El Metro aprende a nadar mientras cambia vidrios
El Sistema de Transporte Colectivo cerró un ciclo hidrológico digno de mención: de junio de 2025 a julio de 2026 acumuló 15 mil 740 minutos de interrupciones por filtraciones y anegaciones. Traducido a calendario humano, son 10 días, 22 horas y 20 minutos en los que el Metro, más que transportar, flotó. Diez días. Hay quien no toma tantas vacaciones al año como las que se tomó el servicio por culpa de la lluvia.

Uno entendería el drama si no hubiera dinero. Pero sí lo hay, solo que con prioridades peculiares: el 63 por ciento del presupuesto para renovar los trenes de la Línea 2 se destinó a reponer vidrios dañados. El sistema de ventilación, en cambio, fue lo menos atendido. O sea que el usuario viajará viendo el paisaje a través de un cristal nuevecito mientras se cuece a fuego lento en un vagón sin aire. Estética sobre respiración: el lujo de sudar con buena vista.

La combinación es poética. Arriba, la temporada de lluvias inunda los túneles y detiene los trenes; adentro, cuando por fin caminan, el pasaje se asfixia porque la ventilación quedó al final de la lista. El capitalino, criatura resistente, ya aprendió a leer el clima no por el noticiero sino por si su línea sirve o no sirve.

Nadie pide milagros, solo drenaje que drene y aire que ventile. Porque un Metro que acumula casi once días bajo el agua y presume vidrios relucientes se parece demasiado a esos coches que no arrancan pero traen el estéreo más caro del mercado. Se ven increíbles. No te llevan a ningún lado, pero se ven increíbles.