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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 13 de agosto de 2026

Quince pesos la asesoría: el arquitecto que cotiza menos que un elote preparado

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Quince pesos la asesoría: el arquitecto que cotiza menos que un elote preparado
Que nadie diga que en Nuevo León se acabaron las gangas. Mientras en San Pedro se anuncia un festival gastronómico con chefs que suman catorce estrellas Michelin, en las calles de Monterrey, Guadalupe y Santa Catarina un arquitecto egresado de la UANL, Martín Quintanilla, recorre avenidas con un cartel ofreciendo asesorías profesionales por quince pesos. Sí, quince. Menos que un café de cadena, menos que un elote preparado, menos que la propina que uno deja por pura vergüenza social.

La historia se volvió viral, como todo lo que en este país mezcla talento y desesperación en dosis parejas. Quintanilla explicó que la idea nació de una necesidad muy concreta: la dificultad de conseguir clientes cuando uno todavía no tiene una cartera amplia. Traducido del mexicano al mexicano: estudió una carrera, se tituló, y el mercado laboral le respondió con el clásico ‘te llamamos’. Como no llamaron, salió a la calle a llamar él.

Aquí es donde los apóstoles del emprendedurismo aplaudirían de pie. ‘¡Qué proactivo! ¡Qué resiliente! ¡Qué manera de reinventarse!’, dirán los mismos que pagan cinco mil pesos por un logo y ni así sueltan un peso extra al que lo diseña. Porque en el discurso motivacional todo profesionista que malbarata su trabajo es un héroe del esfuerzo, y nunca —jamás— una señal de que algo anda torcido con los sueldos.

Seamos justos: la ocurrencia es ingeniosa y el hombre le echó ganas. El problema no es su cartel; es el paisaje detrás del cartel. Un estado que exporta 153 mil vehículos, presume ser motor industrial del país y cotiza en dólares le paga a un arquitecto lo mismo que cuesta una bolsa de papas. La ciudad de los rascacielos y los desarrollos verticales, donde cada torre nueva necesita justamente a quien sepa de planos, resulta que tiene a uno de esos profesionales pidiendo chamba a pie de banqueta.

Ojalá le vaya de maravilla. Ojalá los quince pesos sean solo el gancho y termine cobrando lo que vale. Y ojalá algún día en Nuevo León se vuelva viral no el arquitecto que cobra baratísimo, sino la empresa que por fin decidió pagarle bien. De ese video sí que no habría precedente.