Ungido 'Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad': el PAN estrena su propio santoral electoral
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Hay nombramientos y hay canonizaciones. Lo del alcalde de Chihuahua capital pertenece, sin duda, a la segunda categoría. El PAN anunció que lo nombrará —el verbo oficial es 'ungir', como a los reyes bíblicos— 'Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad', un título que, según se informó, lo convierte de manera automática en su candidato a la gubernatura rumbo a 2027.
Uno se detiene en la palabra 'automática'. En otras democracias, para ser candidato hay encuestas, precampañas, debates, aunque sea un volado. Aquí, en cambio, basta con recibir un título que suena a orden de caballería medieval y ¡listo!, ya trae la banda cruzada. Se saltaron el trámite mortal de convencer a alguien: directo del cargo municipal a coordinador estatal, con escala técnica en la santidad.
El guion incluso trae elenco de reparto. El secretario de Acción Política del comité nacional viene a Chihuahua a oficializar la ceremonia y a bendecir las mesas de diálogo internas, mientras la dirigencia estatal habla de crear una comisión especial 'para cerrar filas' en torno al ungido. Cerrar filas es esa hermosa expresión partidista que significa: 'ya decidimos, y ustedes aplaudan al unísono'. Habrá además comisiones de estrategia y territorio, porque nada dice unidad como repartir comisiones antes de que empiece siquiera la campaña.
El título, además, es una obra maestra de mercadotecnia: 'Patria, Familia y Libertad'. Tres palabras contra las que es imposible estar. ¿Quién va a salir a defender la anti-patria, la anti-familia o la anti-libertad? Es el equivalente político de prometer que uno está a favor de los cachorritos y en contra de los lunes. Genial para la playera, retador para la boleta, donde los ciudadanos suelen preguntar cosas más terrenales, como el bache de su calle o el recibo de la luz.
Que conste: es legítimo que un partido elija a su candidato como quiera, y la unción es una figura interna, no un fraude ni un delito. Pero el espectáculo de fondo —designación por aclamación, título épico, comisiones para aplaudir— retrata bien el momento: en Chihuahua la elección de 2027 arrancó no con una consulta a las bases, sino con una ceremonia de coronación. Falta lo divertido: ver si el electorado, ese aguafiestas de siempre, acepta que el 'Defensor de la Patria' ya venía elegido de fábrica, o si prefiere, a la antigüita, que se lo pregunten en las urnas.
Uno se detiene en la palabra 'automática'. En otras democracias, para ser candidato hay encuestas, precampañas, debates, aunque sea un volado. Aquí, en cambio, basta con recibir un título que suena a orden de caballería medieval y ¡listo!, ya trae la banda cruzada. Se saltaron el trámite mortal de convencer a alguien: directo del cargo municipal a coordinador estatal, con escala técnica en la santidad.
El guion incluso trae elenco de reparto. El secretario de Acción Política del comité nacional viene a Chihuahua a oficializar la ceremonia y a bendecir las mesas de diálogo internas, mientras la dirigencia estatal habla de crear una comisión especial 'para cerrar filas' en torno al ungido. Cerrar filas es esa hermosa expresión partidista que significa: 'ya decidimos, y ustedes aplaudan al unísono'. Habrá además comisiones de estrategia y territorio, porque nada dice unidad como repartir comisiones antes de que empiece siquiera la campaña.
El título, además, es una obra maestra de mercadotecnia: 'Patria, Familia y Libertad'. Tres palabras contra las que es imposible estar. ¿Quién va a salir a defender la anti-patria, la anti-familia o la anti-libertad? Es el equivalente político de prometer que uno está a favor de los cachorritos y en contra de los lunes. Genial para la playera, retador para la boleta, donde los ciudadanos suelen preguntar cosas más terrenales, como el bache de su calle o el recibo de la luz.
Que conste: es legítimo que un partido elija a su candidato como quiera, y la unción es una figura interna, no un fraude ni un delito. Pero el espectáculo de fondo —designación por aclamación, título épico, comisiones para aplaudir— retrata bien el momento: en Chihuahua la elección de 2027 arrancó no con una consulta a las bases, sino con una ceremonia de coronación. Falta lo divertido: ver si el electorado, ese aguafiestas de siempre, acepta que el 'Defensor de la Patria' ya venía elegido de fábrica, o si prefiere, a la antigüita, que se lo pregunten en las urnas.