Jalisco al vapor: la carne se cuece sola en la troca y el presupuesto se infla solito
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Amaneció lluvioso en Guadalajara y en medio Jalisco, pero la humedad más preocupante de la semana no cayó del cielo: viajaba en la caja de una camioneta del Rastro Municipal de Puerto Vallarta. Según se expuso en el Cabildo, los sistemas de refrigeración y los termómetros de los vehículos de reparto no funcionan, así que la carne se transporta a temperaturas que rebasan los 40 grados y —palabras textuales de la sesión— «prácticamente se va cocinando en la camioneta». Enhorabuena: Vallarta inventó el food truck involuntario, donde el platillo del día es filete al vapor de mofle con guarnición de fe en las autoridades sanitarias. Los regidores aprobaron por emergencia comprar lo necesario; uno se pregunta dónde estaba la emergencia los años anteriores, cuando la carne ya viajaba en su propio temazcal.
En el mismo Cabildo, la regidora Melissa Madero encontró «dolo» en el contrato de la oficina de Pasaportes rentada a un privado por diez añitos, con penalizaciones si el municipio se arrepiente. Detalle sabroso: señaló que el particular está vinculado a un integrante del propio Ayuntamiento, sin nombrarlo, como quien no quiere la cosa pero apunta con toda la mano. El síndico salió a aclarar que la pena sería «la que marca la ley» y no más allá, frase que en política mexicana suele significar exactamente lo contrario.
Mientras tanto, en el Congreso de Jalisco se vivió la paradoja del año: los grupos que traen la austeridad tatuada propusieron subirle 3.12% al presupuesto legislativo para 2027, hasta mil 144 millones, aun cuando las propias áreas pedían menos. Fue Movimiento Ciudadano quien frenó el aumento recordando que cada año quedan remanentes millonarios. Todos muy dignos, hasta que uno recuerda el otro dictamen del día: los diputados tuvieron que aprobar transferir 400 mil pesos para pagarle el agua al SIAPA, porque el Poder Legislativo también trae el recibo colgado. Y por si faltara comedia, una sesión citada precisamente para ponerse al corriente con el SIAPA se cayó por falta de quorum: quince diputados llegaron, aguantaron casi cuatro horas y cancelaron. El recibo del agua no espera; ellos sí.
Del agua nadie se salva. La diputada Yussara Canales pidió descuentos del 100% para las colonias de Vallarta que llevan meses entre fugas y aguas negras —«si el agua no llega, llega sucia o las familias viven entre aguas negras, no es justo cobrarles como si recibieran un gran servicio», dijo—, mientras en Guadalajara el SIAPA jura que no cortará el servicio a las casas con adeudos y que su cartera vencida ya rebasa los 20 mil millones de pesos. Veinte mil millones: cifra con la que uno esperaría que el agua llegara, cuando menos, con hielos.
En Tebelchía, comunidad rural de Vallarta, el alcalde entregó por fin la red de agua potable tras años de espera, foto y aplausos incluidos. Los vecinos agradecieron, pero de pasada recordaron que su clínica de salud lleva dos años «sola, no tiene médico, no hay nada», que el camino está deshecho y que faltan camiones. Es decir: ya hay agua para lavarse las heridas que nadie atiende. Progreso, pero con asterisco.
Hablando de camiones: al transporte de Vallarta le prometieron reponer las unidades quemadas en febrero con al menos 38 camiones eléctricos, con aire acondicionado y todo. A finales de julio entregaron 19. La mitad justa. En la aritmética del compromiso público, «38» resultó ser una cifra aspiracional, como los propósitos de año nuevo.
Y para que nadie diga que Vallarta no piensa en la convivencia, el Ayuntamiento aprobó un programa de prevención ante cocodrilos avistados en playas y esteros, para «armonizar la relación» entre humanos y fauna. Loable. Solo pedimos que el reptil no lea el expediente del rastro ni el del agua, no vaya a exigir también su descuento del 100%.
En el plano mayor, el país nos regaló dos joyas. Una: México es el segundo exportador mundial de infraestructura para Inteligencia Artificial, pero apenas 8% de las empresas la usa. Fabricamos el cerebro y se lo mandamos a otros para que piensen; nosotros seguimos con el Excel y la corazonada. Y dos: el prototipo del Olinia, ese auto popular de 150 mil pesos, avanza rumbo a producción sin frenos ABS ni bolsas de aire, según se ha señalado. Un vehículo tan austero que recorta hasta en seguridad. Combínelo con la carne al vapor de la troca vallartense y tiene usted el menú completo del México 2026: barato, caliente y a su propio riesgo.
En el mismo Cabildo, la regidora Melissa Madero encontró «dolo» en el contrato de la oficina de Pasaportes rentada a un privado por diez añitos, con penalizaciones si el municipio se arrepiente. Detalle sabroso: señaló que el particular está vinculado a un integrante del propio Ayuntamiento, sin nombrarlo, como quien no quiere la cosa pero apunta con toda la mano. El síndico salió a aclarar que la pena sería «la que marca la ley» y no más allá, frase que en política mexicana suele significar exactamente lo contrario.
Mientras tanto, en el Congreso de Jalisco se vivió la paradoja del año: los grupos que traen la austeridad tatuada propusieron subirle 3.12% al presupuesto legislativo para 2027, hasta mil 144 millones, aun cuando las propias áreas pedían menos. Fue Movimiento Ciudadano quien frenó el aumento recordando que cada año quedan remanentes millonarios. Todos muy dignos, hasta que uno recuerda el otro dictamen del día: los diputados tuvieron que aprobar transferir 400 mil pesos para pagarle el agua al SIAPA, porque el Poder Legislativo también trae el recibo colgado. Y por si faltara comedia, una sesión citada precisamente para ponerse al corriente con el SIAPA se cayó por falta de quorum: quince diputados llegaron, aguantaron casi cuatro horas y cancelaron. El recibo del agua no espera; ellos sí.
Del agua nadie se salva. La diputada Yussara Canales pidió descuentos del 100% para las colonias de Vallarta que llevan meses entre fugas y aguas negras —«si el agua no llega, llega sucia o las familias viven entre aguas negras, no es justo cobrarles como si recibieran un gran servicio», dijo—, mientras en Guadalajara el SIAPA jura que no cortará el servicio a las casas con adeudos y que su cartera vencida ya rebasa los 20 mil millones de pesos. Veinte mil millones: cifra con la que uno esperaría que el agua llegara, cuando menos, con hielos.
En Tebelchía, comunidad rural de Vallarta, el alcalde entregó por fin la red de agua potable tras años de espera, foto y aplausos incluidos. Los vecinos agradecieron, pero de pasada recordaron que su clínica de salud lleva dos años «sola, no tiene médico, no hay nada», que el camino está deshecho y que faltan camiones. Es decir: ya hay agua para lavarse las heridas que nadie atiende. Progreso, pero con asterisco.
Hablando de camiones: al transporte de Vallarta le prometieron reponer las unidades quemadas en febrero con al menos 38 camiones eléctricos, con aire acondicionado y todo. A finales de julio entregaron 19. La mitad justa. En la aritmética del compromiso público, «38» resultó ser una cifra aspiracional, como los propósitos de año nuevo.
Y para que nadie diga que Vallarta no piensa en la convivencia, el Ayuntamiento aprobó un programa de prevención ante cocodrilos avistados en playas y esteros, para «armonizar la relación» entre humanos y fauna. Loable. Solo pedimos que el reptil no lea el expediente del rastro ni el del agua, no vaya a exigir también su descuento del 100%.
En el plano mayor, el país nos regaló dos joyas. Una: México es el segundo exportador mundial de infraestructura para Inteligencia Artificial, pero apenas 8% de las empresas la usa. Fabricamos el cerebro y se lo mandamos a otros para que piensen; nosotros seguimos con el Excel y la corazonada. Y dos: el prototipo del Olinia, ese auto popular de 150 mil pesos, avanza rumbo a producción sin frenos ABS ni bolsas de aire, según se ha señalado. Un vehículo tan austero que recorta hasta en seguridad. Combínelo con la carne al vapor de la troca vallartense y tiene usted el menú completo del México 2026: barato, caliente y a su propio riesgo.