El Bajío de los prodigios: rescate un perro y vaya preparando su declaración ministerial
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Buenas y santas, paisanos. Amaneció Guanajuato con esa mezcla de fe, adobe y trámite que tanto nos distingue, y hoy el estado nos regaló una lección de moral aplicada: aquí el que rescata, se amuela. En León, según expuso el colectivo Nahuales, un rescatista independiente que se atrevió a sacar a una perrita presuntamente mantenida en maltrato terminó del lado de allá del mostrador de la justicia, mientras la familia que la tenía —cuentan— con la boquita amarrada para no oír sus lamentos, se fue muy digna a poner una denuncia para recuperarla. Bendito sistema donde el bien portado saca cita con el abogado y el otro saca copia de su INE. Si usted iba a socorrer un cachorro este fin de semana, mejor lléveselo con testigo, notario y una veladora.
De los milagros locales pasamos a los internacionales, porque un profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad de Guanajuato se convirtió en el primer académico de una universidad mexicana invitado a capacitar docentes en Turkmenistán, uno de los países más aislados de Asia Central. Léase con calma: hay un guanajuatense que consiguió que lo dejaran entrar a Turkmenistán, cuando a muchos de nosotros nos cuesta que nos dejen entrar al segundo piso de un edificio de gobierno sin comprobante de domicilio. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo mandó de embajador cultural; nosotros, humildemente, proponemos que en el vuelo de regreso pase por la Panorámica a explicar qué es la diplomacia.
Porque en la carretera Panorámica de Guanajuato los baches ya son patrimonio, y las autoridades detectaron al culpable: las rampas que los vecinos construyen para meter el coche a su casa tapan las cunetas y el agua se queda a vivir ahí, con derechos adquiridos. Es decir: la ciudad más bonita del mundo tiene un sistema de drenaje pluvial que consiste en rezar. Enhorabuena por el diagnóstico; ahora solo falta la parte donde alguien lo arregla, que suele ser el capítulo perdido de todas estas historias.
En el capítulo educativo, el Congreso aprobó en comisión bajar a 25 el máximo de alumnos por grupo en educación básica, una idea preciosa a la que los propios legisladores le encontraron un pequeño detalle: no hay diagnóstico, no hay maestros de sobra, no hay aulas de sobra y no hay dinero de sobra. Fuera de eso, viabilidad total. En paralelo, la CNTE pide en Salamanca que dejen de desaparecer turnos vespertinos y de fusionar grupos. O sea que mientras en el papel prometemos 25 niños por salón, en la banqueta los estamos apretando en menos aulas. Coherencia de la buena, de esa que solo se produce artesanalmente en el Bajío.
Y hablando de aprietos: el examen de la UNAM en León dejó sillas vacías, no porque a los jóvenes les falten ganas, sino porque a las familias les falta cartera. Papás pidiendo permiso de urgencia o quemando sus vacaciones para trasladar, hospedar y alimentar a sus hijos; muchachos de otros estados que de plano no llegaron porque el traslado costaba más que el sueño. Nada como un examen de admisión que empieza a filtrar aspirantes desde la caseta de peaje. Meritocracia, le dicen.
Mención de honor para Villagrán, donde explotó un polvorín y —milagro bajiense número siete— no hubo lesionados. Un polvorín que estalla sin heridos es, técnicamente, el evento con mejor suerte del estado; deberían rifarlo. Y en materia de seguridad ciudadana, en Irapuato los vecinos volvieron a atrapar a un presunto asaltante, atarlo y esperar sentados a la policía. La estrategia oficial es el mapa de calor que se actualiza en tiempo real; la estrategia del barrio es la cuerda en tiempo real. Adivine cuál llega primero.
Cerramos con la joya publicitaria del día: un empresario que, según los titulares, eligió 'el trabajo callado en lugar de los reflectores'... y salió, discretísimo, en cuatro periódicos del mismo grupo el mismo día. Semejante silencio no se consigue solo; se contrata. Que tengan buen jueves, guanajuatenses, y recuerden: si ven un perro en apuros, un bache con nombre propio o un examen que solo pueden pagar los que ya no lo necesitan, no es su imaginación. Es el Bajío, funcionando exactamente como lo diseñaron.
De los milagros locales pasamos a los internacionales, porque un profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad de Guanajuato se convirtió en el primer académico de una universidad mexicana invitado a capacitar docentes en Turkmenistán, uno de los países más aislados de Asia Central. Léase con calma: hay un guanajuatense que consiguió que lo dejaran entrar a Turkmenistán, cuando a muchos de nosotros nos cuesta que nos dejen entrar al segundo piso de un edificio de gobierno sin comprobante de domicilio. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo mandó de embajador cultural; nosotros, humildemente, proponemos que en el vuelo de regreso pase por la Panorámica a explicar qué es la diplomacia.
Porque en la carretera Panorámica de Guanajuato los baches ya son patrimonio, y las autoridades detectaron al culpable: las rampas que los vecinos construyen para meter el coche a su casa tapan las cunetas y el agua se queda a vivir ahí, con derechos adquiridos. Es decir: la ciudad más bonita del mundo tiene un sistema de drenaje pluvial que consiste en rezar. Enhorabuena por el diagnóstico; ahora solo falta la parte donde alguien lo arregla, que suele ser el capítulo perdido de todas estas historias.
En el capítulo educativo, el Congreso aprobó en comisión bajar a 25 el máximo de alumnos por grupo en educación básica, una idea preciosa a la que los propios legisladores le encontraron un pequeño detalle: no hay diagnóstico, no hay maestros de sobra, no hay aulas de sobra y no hay dinero de sobra. Fuera de eso, viabilidad total. En paralelo, la CNTE pide en Salamanca que dejen de desaparecer turnos vespertinos y de fusionar grupos. O sea que mientras en el papel prometemos 25 niños por salón, en la banqueta los estamos apretando en menos aulas. Coherencia de la buena, de esa que solo se produce artesanalmente en el Bajío.
Y hablando de aprietos: el examen de la UNAM en León dejó sillas vacías, no porque a los jóvenes les falten ganas, sino porque a las familias les falta cartera. Papás pidiendo permiso de urgencia o quemando sus vacaciones para trasladar, hospedar y alimentar a sus hijos; muchachos de otros estados que de plano no llegaron porque el traslado costaba más que el sueño. Nada como un examen de admisión que empieza a filtrar aspirantes desde la caseta de peaje. Meritocracia, le dicen.
Mención de honor para Villagrán, donde explotó un polvorín y —milagro bajiense número siete— no hubo lesionados. Un polvorín que estalla sin heridos es, técnicamente, el evento con mejor suerte del estado; deberían rifarlo. Y en materia de seguridad ciudadana, en Irapuato los vecinos volvieron a atrapar a un presunto asaltante, atarlo y esperar sentados a la policía. La estrategia oficial es el mapa de calor que se actualiza en tiempo real; la estrategia del barrio es la cuerda en tiempo real. Adivine cuál llega primero.
Cerramos con la joya publicitaria del día: un empresario que, según los titulares, eligió 'el trabajo callado en lugar de los reflectores'... y salió, discretísimo, en cuatro periódicos del mismo grupo el mismo día. Semejante silencio no se consigue solo; se contrata. Que tengan buen jueves, guanajuatenses, y recuerden: si ven un perro en apuros, un bache con nombre propio o un examen que solo pueden pagar los que ya no lo necesitan, no es su imaginación. Es el Bajío, funcionando exactamente como lo diseñaron.